Su consigna es el progreso para todos los venezolanos por igual. En el programa de gobierno destacan la reducción sostenida de la pobreza y la superación de las desigualdades sociales. Se hace énfasis en la disminución de la inflación sin que ello implique una recesión que aumente el desempleo
Un grupo numeroso de venezolanos con competencias en variadas áreas de lo económico y lo social hemos convergido en el diseño de la propuesta económica de Henrique Capriles Radonski, como parte de un equipo de programa de gobierno coordinado por el profesor Ricardo Villasmil.
Ha sido un trabajo exigente porque se trata de articular un conjunto de ideas con el objeto de concebir un proyecto distinto al que gobierna a Venezuela. Sin embargo, el aporte de distintos especialistas, todos ellos con las mejores credenciales, ha nutrido este esfuerzo que ahora cristaliza para presentarle al país una alternativa viable, atractiva y superior a lo que desde hace trece años impera en Venezuela y que signifique al mismo tiempo un adelanto cualitativo a los años previos a 1998, que nos trajeron hasta donde hoy estamos y que explican la razón de ser del ascenso de Hugo Chávez al poder.
Ha sido claro Capriles Radonski al fundamentar su consigna de progreso para todos por igual, como base de su programa, el cual representa una superación del socialismo del siglo XXI, cuyos resultados son muy cuestionables en Venezuela.
La premisa fundamental de la tesis programática de Capriles se basa en que las condiciones materiales del nacimiento de los venezolanos no pueden ni deben determinar sus condiciones de vida.
Esto es, actualmente si un niño nace en un hogar pobre, es casi seguro que se va a criar como pobre y morir pobre.
Igualmente, si un niño nace en un hogar no pobre, muy probablemente crecerá sano y saludable, se educará y llegará a viejo sin ser pobre.
Esta realidad inaceptable hace que tenga que diseñarse políticas para revertirla a fondo. La respuesta que el gobierno liderado por Hugo Chávez le ha dado a este problema, no creado por él, ha sido las expropiaciones y las confiscaciones de la propiedad. Quitarle al que tiene para que el Estado sea el propietario de los medios de producción. En todos los países donde esta solución se ha ensayado, el fracaso ha sido monumental y Venezuela no es la excepción.
A partir del argumento del progreso para todos por igual se procura construir un país mejor, que significa lo siguiente: que la gente progrese se materializa en dos objetivos fundamentales.
El primero, la reducción permanente y sostenida de la pobreza y el segundo, la superación de las desigualdades sociales. Estos dos objetivos ha sido una lucha de muchos años y de mucha gente que hoy encuentra eco en lo que dice y hace Capriles Radonski.
LAS PERVERSIONES DE CHÁVEZ
El modelo rentista petrolero no fracasó con Hugo Chávez. Comenzó a fracturarse, aunque algunos no se daban cuenta o no querían darse cuenta, desde finales de los años setenta e implosionó en los noventa y con ello arrastró al sistema político que le había servido de sustento. Para que tengamos una idea de esta realidad, cuando Chávez ganó las elecciones en 1998, el ingreso real de los venezolanos era equivalente al de 1966.
Al sentirse arruinados, los venezolanos vieron como alternativa no a quienes los habían llevado al deterioro que vivían sino a alguien que prometía barrer con lo establecido y comenzar todo de nuevo.
Sin embargo, lo que ha hecho Hugo Chávez es profundizar al extremo todas las perversiones de aquel modelo y llevar la dependencia y vulnerabilidad de la economía nacional hasta extremos desconocidos. Por eso, entre otras cosas, es que hay que derrotarlo en las elecciones del 7 de octubre de este año.
La manera más eficaz de sacar a la amplia franja de venezolanos en situación de pobreza no es exclusivamente repartiendo dinero ni mediante transferencias que los hacen dependientes del Estado.
La pobreza no es solamente un asunto de ingresos y de tener comida. La generación de ingreso debe ser permanente y suficiente para que el ciudadano pueda acceder no exclusivamente a los alimentos sino también a otros bienes y servicios que representan la razón de ser de la vida.
Ahora bien, la mejor manera de que la economía genere ingresos es mediante el crecimiento. Sin crecimiento no hay ingreso y para que se expanda la economía hay una condición ineludible: debe aumentar sostenidamente la inversión y la formación de capital para expandir las fronteras de producción. Sin embargo, ello no es suficiente.