Cuidar las 4 mil millones de hectáreas de bosques que le quedan al planeta, y replantar las que se han perdido, son acciones esenciales para restablecer la salud de la Tierra
Proteger las 4 mil millones de hectáreas de bosques que le quedan al planeta, y replantar las que se han perdido, son acciones esenciales para restablecer la salud de la Tierra, al tiempo que se sientan las bases para una nueva economía, una economía sustentable. Aumentar la producción de oxígeno y la captación CO2 de la atmósfera, reducir el escurrimiento del agua de las lluvias y la erosión e inundaciones que acarrean, reciclar las lluvias costaneras tierra adentro y restaurar los acuíferos depende de reducir la presión sobre los bosques y reforestar.
REDUCIR LA PRESIÓN SOBRE LOS BOSQUES
En todos los países existe un vasto potencial, no utilizado, para disminuir las demandas que están encogiendo la cubierta forestal de la Tierra. En los países desarrollados la mayor oportunidad está en la reducción de la cantidad de madera usada para fabricar papel, y en los países subdesarrollados, ésta depende de reducir su uso como leña combustible.
El uso del papel, más que el de cualquier otro producto, refleja la "mentalidad desechable" que se desarrolló en el siglo XX pero, los productos desechables de papel son en su mayoría reemplazables y además pueden ser obtenidos mediante reciclaje. Sur Corea es el líder mundial en reaprovechamiento del papel con 77%, seguido de Alemania con 66%; por su parte, los Estados Unidos, el mayor consumidor mundial de papel, recicla apenas el 50% de su consumo. Si todos los países reciclaran papel como lo hace Sur Corea, la cantidad de madera que para este propósito, se usa a nivel mundial, se reduciría en un tercio.
El uso de árboles como combustible es responsable de más de la mitad de la madera removida de los bosques del mundo, por lo que su reemplazo por fuentes alternativas es altamente necesario por múltiples razones y debe ser considerado como una parte integral del proceso de desarrollo de los países pobres.
Sin embargo, el proceso más devastador que afecta los bosques naturales que quedan en la Tierra en el siglo XXI es el crecimiento explosivo de la industria de la madera en China, la cual suple, con muebles y materiales de construcción, su mercado interno y buena parte del resto del mundo. Para dotarse de la materia prima, China, luego de sobreexplotar sus fuentes endógenas, ha entrado en una orgía de deforestación, con frecuencia de manera ilegal, en África, Asia y América Latina; a ello se agrega que su tasa de reciclaje de papel es de apenas un 30%.
REFORESTAR
A pesar del alto valor que para la sociedad representan los bosques intactos, a nivel mundial solamente están legalmente protegidas contra el talado unas 290 millones de hectáreas, pero si la tala de árboles se realiza de manera selectiva, tumbando solamente los árboles maduros, el bosque y su productividad pueden ser mantenidos en perpetuidad; de todas formas, la gran esperanza para evitar un futuro que hasta hace poco se percibía sombrío es la silvicultura sostenible. En tal sentido, en 1997, el Banco Mundial se asoció con el Fondo Mundial para la Naturaleza para formar la Alianza para la Conservación y Uso Sostenible de los Bosques, la cual anunció en 2005 la meta de reducir la deforestación neta global a cero para el 2020.
Actualmente, el 88% de la producción mundial de madera proviene de los bosques plantados. Las proyecciones de la Organización de las Naciones Unidas para la Agricultura y la Alimentación (FAO) muestran que con la expansión del área cultivada y el aumento de los rendimientos de las plantaciones, la producción de madera sembrada podría más que doblarse en las próximas tres décadas, satisfaciendo una demanda estabilizada y protegiendo los bosques originales.
En el tema de la reforestación, Corea del Sur es también el modelo mundial, con una historia digna de ser conocida: hace medio siglo, cuando terminó la guerra de Corea, ese montañoso país estaba en gran medida deforestado pero, en 1960, bajo el liderazgo del presidente Park Chung Hee, el gobierno surcoreano inició un esfuerzo nacional de reforestación cuyo éxito se aprecia hoy en día, cuando los bosques cubren el 65% del país, abarcando una superficie de más de 6 millones de hectáreas.
Esta empresa fue posible mediante la organización de las aldeas en cooperativas y la movilización de cientos de miles de personas para cavar zanjas y construir terrazas dirigidas a sostener los árboles en las peladas montañas.
En Níger, los empobrecidos agricultores enfrentados en 1980 a una severa sequía y desertificación, comenzaron a dejar semillas de acacia en sus campos, al tiempo que preparaban la tierra para la siembra. Cuando los árboles crecieron redujeron la velocidad del viento y con ello la erosión del suelo, mientras que las hojas sirvieron de alimento al ganado generando, a su vez, una revitalización de la agricultura.
Plantar árboles e integrarlos a la agricultura, practicar una silvicultura sostenible, reducir el uso de madera a sus niveles de reposición, reciclar el papel y prohibir el uso de los productos desechables allí donde sea posible, son las bases esenciales para cambiarle el rostro al planeta. Todo ello acompañado con la estabilización de la población mundial.