El enemigo público número uno de Hollywood tiene 92 años, es un veterano de la Segunda Guerra Mundial y en el curso de los últimos ocho años ha enviado a soldados en Afganistán y en Irak centenares de miles de copias de filmes han sido un éxito de taquilla
El enemigo público número uno de Hollywood tiene 92 años, es un veterano de la Segunda Guerra Mundial y en el curso de los últimos ocho años ha enviado a soldados en Afganistán y en Irak centenares de miles de copias de filmes como Gran Torino, dirigido y protagonizado por Clint Eastwood, The Artist, que barrió con los Oscares, además de toda película que ha sido un éxito de taquilla.
Desde su apartamento en Massapequa, en el área neoyorquina de Long Island, Hyman Stratchman dedica diariamente ocho horas de su tiempo a hacer copias de DVD y enviarlas de manera gratuita a los soldados. Según The New York Times, hasta el momento Stratchman ha despachado unas 4.000 cajas de DVD a los frentes de guerra. Cada caja contiene 84 discos (12 títulos, siete copias de cada uno).
En febrero pasado, el señor Strachman copió y remitió 1.100 películas. Y dice que ese fue "un mes poco movido". Y aunque no ha hecho una cuenta exacta, se estima que en los años más fuertes de la guerra en Afganistán y en Irak, envió anualmente 80.000 discos. Eso hace un total de más de 300.000 discos desde que inició su labor en el 2004.
Cada caja con discos tiene gastos de envío de 11 dólares. Y a eso se deben sumar los costos de los discos a grabar. Se calcula que Strachman ha pagado de su bolsillo más de 30.000 dólares para abastecer a las tropas con películas de Hollywood.
VIVIR
Strachman decidió comenzar a enviar DVD a los soldados norteamericanos luego de fallecer en el 2003 su esposa, Harriet, con la que vivió más de medio siglo. "No puedo decir que el envío de esos DVD lo ha mantenido vivo", dijo su hijo, Arthur, un contador que vive en Nueva York. "Pero definitivamente, le ha devuelto la alegría de vivir".
El anciano ha creado una mini-industria del copiado de DVD. Al principio, Strachman usaba su computadora para copiar una película por vez. Pero luego descubrió un duplicador que a un costo de 400 dólares podía hacer siete copias al mismo tiempo.
Y de esa manera, comenzó a reproducir centenares de discos por día. Strachman demora unos seis minutos en hacer siete copias de cada disco.
PASANDO LA BUENA NUEVA
El capitán Bryan Curran, quien acaba de concluir un "tour of duty" en Afganistán, calculó que entre el 2008 y el 2010, Strachman envió más de 2.000 DVD a diferentes unidades militares en esa nación del centro de Asia.
"Uno creería que quien hace esos envíos es un contrabandista de Europa oriental, no un anciano judío que vive en Long Island", dijo el capitán Curran. "Él hace esos envíos para que coincidan con el estreno de las películas. Apenas lanzan una nueva película, Strachman empieza a enviar copias. Yo vi en Afganistán The Transformers antes que llegara a Estados Unidos".
(Netflix todavía no renta The Artist. Pero muchos soldados en Afganistán y en Irak la han visto, gracias a Strachman).
El anciano compra sus discos en la estación de trenes de Penn Station, a cinco dólares la unidad. Se trata de discos que son grabados de manera ilegal en las salas de cine, o de copias de estudios cinematográficos contrabandeadas por algún empleado.
¿QUIÉN LE PONE EL CASCABEL AL GATO?
Los estudios cinematográficos no están muy contentos con la tarea de Strachman. Pero poco pueden hacer. Además, están a la cacería de peces más gordos. La copia ilegal de DVD corre por cuenta de mafias de Europa oriental y de China, que obtienen miles de millones de dólares anuales reproduciendo discos.
Howard Gantman, vocero de The Motion Picture Association of America, la institución que representa a los estudios cinematográficos, dijo que no es fácil entablarle un juicio a un viudo de 92 años que paga de su propio bolsillo para brindar solaz a soldados en lugares donde corren peligro de muerte.
Con gran diplomacia, Gantman dijo que: "Estamos agradecidos de que el espectáculo que proporcionamos trae algo de satisfacción a aquellos que están fuera de nuestro país".
Strachman también reconoce que su labor es ilegal. Pero si su figura hace recordar a un personaje de Hollywood es a uno de esos intocables que lideraba Elliot Ness.
El anciano dice que nunca recibió una intimación de alguna autoridad judicial para que ponga fin a sus regalos. Además, su recompensa es la enorme cantidad de correspondencia que recibe de soldados que están en el frente de combate. "Cada vez que recibo una carta o un mensaje por correo electrónico de alguna unidad, envío otra caja con DVD a vuelta de correo", dijo Strachman a The New York Times .Y por otra parte, nadie desea tocarlo ni con el pétalo de una rosa.
"Debe ser porque soy tan viejo", dijo Strachman.