Las cifras de la propia Superintendencia de las Instituciones del Sector Bancario, las cuales evidenciaron para septiembre del 2012 un crecimiento de la Cartera de Créditos, la cual representó el 44,97% del activo total del sector bancario, y ha alcanzado la cifra de 341.699.612 miles de bolívares
Por estos días se ve muy callada e indiferente la banca venezolana. Desde sus últimos 14 años, entre saltos y novedades, es el sector económico que más provecho le ha sacado a la circunstancia que vive el país, de esos momentos aciagos.
Y no es para menos, los cálculos le imponen que sus ganancias van más allá que cuando se desenvolvían en otra república, y mal que bien, con sus operaciones fuera de la intermediación financiera, han llenado sus alforjas, es decir han sido buenos socios de las transacciones oficiales, que van al gasto público o a "correr la arruga", de compromisos incumplidos o la consecución de dinero inorgánico vía papeles comerciales para tapar parte del "hueco fiscal".
Y como siempre sucede, o como se observa muy a menudo, la mayoría de los bancos nacionales, sobre todo los que se disputan los primeros lugares del ranking nacional, ven crecer sus usuarios, clientes, ahorristas o depositantes, pero ni de broma, aumentan la calidad de los servicios.
Ello se basa por un lado en las cifras de la propia Superintendencia de las Instituciones del Sector Bancario, las cuales evidenciaron para septiembre del 2012 un crecimiento de la Cartera de Créditos, la cual representó el 44,97% del activo total del sector bancario, y ha alcanzado la cifra de 341.699.612 miles de bolívares.
Y no es que sea mal negocio, eso de prestar y cobrar por los intereses de las tasas pasivas, debido a que el índice actual de morosidad apenas alcanza 1,16%, y además se tiene una buena cobertura (provisión para los créditos morosos) de 290,67%.
Con todo ello, debe añadirse que los entes bancarios son de las áreas, que más se publicitan en el espectro de los medios de comunicación, tanto en prensa, como en medios audiovisuales, incluso en los portales informativos de las redes sociales.
Y eso parece una sana competencia, pero una vez que captan a los nuevos clientes o usuarios, pues prácticamente se olvidan de ellos. De tal forma, que no se adaptan con la misma rapidez más agencias o cajeros automáticos, depósitos nocturnos o sencillamente, la agilización de las operaciones en taquilla.
Es harto conocido que aún varios bancos hacen esperar más de media hora a sus relacionados, y eso que la última reforma a la Ley de Bancos, impone multas y castigos por ello, pero la Sudeban, bien gracias, con tal de que le donen evangelios y dádivas a la Iglesia de esa tendencia, todo puede pasarse, incluso hasta premiar a los bancos en actos públicos.
Sí, habrá quien refute ello diciendo, que en agosto se impusieron sanciones a cuatro bancos y que en septiembre, se penalizó a cinco más por incurrir en falla, pero la propia Sudeban no especifica por qué fueron esas medidas, se sabe que la mayoría de esas imposiciones se enfocan al incumplimiento de las carteras de crédito obligatorias.
Nadie quiere que la banca criolla pierda dinero o vaya camino a una quiebra, ya que eso nunca ha sido bueno para Venezuela, ni en los años sesenta, ni en la crisis financiera 1993-1994, ni en la del 2007-2008, sin embargo, debe haber mejor disposición en un mejor servicio, o tener mayor consideración con el público.