Si Nicolás Maduro es electo presidente la otra batalla que deberá librar es impedir la lucha entre fracciones, pues abolida la figura del líder todos son subalternos, y todos se creen con el mismo poder de decisión
La prensa anglosajona ya ha comenzado a hablar de un período post-Chávez, y a preguntarse qué clase de suerte correrá el chavismo sin su fundador. ¿Habrá chavismo para rato, en una imitación de la experiencia argentina donde el peronismo ha logrado persistir en el poder durante prolongados períodos? ¿Terminará el chavismo como una lucha entre caballeros feudales? ¿O habrá una transición suave? Aunque la biología puede urdir toda clase de extraños virajes véase cómo el aterrador cuento de Edgar Allan Poe, El extraño caso del señor Valdemar ,ha tenido su confirmación práctica en la suerte corrida por el ex primer ministro de Israel Ariel Sharon, mantenido en estado de vida latente desde el 2004 es posible que el presidente Hugo Chávez Frías no viva tanto como el arquitecto de Brasilia Oscar Niemeyer.
Su cáncer ha empeorado según reconocen las autoridades venezolanas. The Financial Times señaló que el 2013 podría ser el año en que "biology trumps ideology," la biología derrota a la ideología, y podría llevarse de esta tierra a dos iconos de la izquierda latinoamericana: Fidel Castro y Hugo Chávez. Pero con una gran diferencia: la muerte de Fidel sería un simbólico rito de pasaje, que no alterará la situación política o económica de Cuba. El fallecimiento de Chávez podría ser un cataclismo en Venezuela, tanto a nivel político como económico.
LAS DOS OPOSICIONES
El desempeño de la oposición venezolana tras las elecciones regionales del 16 de diciembre fue algo más que deplorable. De no ser por el cliffhanger, el triunfo al borde del abismo de Henrique Capriles Radonski en el estado Miranda, la oposición debería dedicarse los próximos 40 años a recorrer los desiertos de Egipto para sanearse de sus líderes antes de intentar la recaptura del poder.
Pero, siguen existiendo amplias evidencias de que Dios es venezolano. Eso explica por qué el triunfo de Capriles le permitió a la oposición emparejar en cierto modo las cargas, obligando al chavismo sin Chávez a adoptar tácticas opositoras, pues no hay una figura de la talla de Chávez a cargo del poder.
La primera, gran incógnita, del chavismo sin Chávez, dijo The Financial Times , es si el chavismo "se unirá detrás de (Nicolás) Maduro, el sucesor putativo". Esa será, señaló el periódico londinense, "una prueba clave para las instituciones que construyó Chávez mientras se hallaba en el poder".
Y aún si Maduro es electo candidato presidencial del chavismo en caso de que Chávez no pueda asumir el cargo el 10 de enero y logra derrotar al candidato de la oposición venezolana, deberá iniciar su mandato con varias piedras al cuello que no contribuirán a su popularidad.
(The Economist había señalado el 14 de diciembre que Maduro "podría tener una vigorosa posibilidad en una elección realizada a la sombra de un señor Chávez muerto o agonizando, especialmente si la MUD tiene un pobre desempeño en las elecciones regionales").
Aunque la emoción puede hacer milagros a la hora de ir a votar, también puede hacer estragos cuando un gobierno debe patrocinar medidas de austeridad. El tan mencionado "paquetazo" que podría aplicar el ministro de Economía y Finanzas Jorge Giordani, aunque se demore, deberá implementarse en algún momento. La devaluación, que es una manera indirecta de aplicar un duro plan de austeridad, también vendrá en algún momento del 2013. Y una devaluación encarecerá automáticamente todo lo que Venezuela importa, que es buena parte de lo que se consume en el país.
La ausencia de dólares, inclusive aquellos del mercado negro, es un claro indicio de que todo aquel que puede almacena dólares para resistir el cimbronazo de una devaluación. Y a eso se suma la inflación, una de las más altas del mundo. La inflación es uno de los saqueos más sutiles al bolsillo de todo trabajador. Disminuye su poder adquisitivo sin necesidad de cobrarles más impuestos o robarles a mano armada.
Y según The Economist Intelligence Unit , la inflación, que llegó este año al 18 por ciento, vendrá galopando en el 2013, en alas de un descomunal déficit del Producto Bruto Interno, calculado en un 14,7 por ciento.
Claro, Venezuela tiene una mercancía muy codiciada: el petróleo. Excepto por un problema: las ventas a su principal comprador, Estados Unidos, son las más bajas de los últimos 30 años, dijo The Financial Times . No sólo eso: "Venezuela ha comenzado a importar grandes cantidades de gasolina elaborada en Estados Unidos para contrarrestar la escasez local" del producto. En septiembre pasado, refinerías norteamericanas exportaron a Caracas un récord de 196.000 barriles diarios de gasolina y otros derivados del crudo.
Esa reducción en importaciones norteamericanas de crudo venezolano y de derivados del petróleo comenzó hace cinco años. La Agencia Internacional de Energía dijo que las exportaciones a Venezuela de derivados del crudo son resultado de los cortes de producción en las refinerías de Amuay y El Palito.
Todos aún recordarán el desastre ocurrido en la refinería de Amuay en agosto pasado, cuando registró una explosión seguida de incendio que causó la muerte a casi 50 personas, y heridas a más de 150. Como Pdvsa no ha realizado labores adecuadas de mantenimiento tampoco inadecuadas las refinerías de Venezuela se han convertido en fábricas de fuegos artificiales que adornan los cielos nocturnos con su multicolor despliegue de explosiones.
CONFRONTACIONES
Inclusive si Nicolás Maduro es electo presidente, dijo The Economist , la otra batalla que deberá librar es impedir la lucha entre facciones, que antes era evitada gracias a la autoridad de Chávez. Maduro tiene una serie de problemas: es un civil en medio de un gobierno cada vez más militarizado, y un izquierdista radical en el cual no confían los pragmáticos "que incluyen muchos oficiales del ejército y nuevos ricos", cuyo líder es el presidente de la Asamblea Nacional, Diosdado Cabello, indicó la revista.
Chávez siempre ha ofrecido una gran seguridad a sus subalternos. La seguridad de que si decían "Sí señor presidente", u "Ordene mi comandante", tenían garantizada cierta supervivencia política. Pero sin Chávez, queda abolida la figura del líder: son todos subalternos. Y todos se creen con el mismo poder de decisión. Venezuela ingresa nuevamente en otra época de enorme incertidumbre. Y para colmo de males, el año terminará en trece.