El autor intelectual de uno de los robos más espectaculares del siglo XX que vivió cinco años escondido entre México y Canadá hasta que se le acabó el dinero y volvió al Reino Unido a cumplir condena, falleció este jueves a los 81 años
El “gran asalto al tren” fue el nombre que recibió el audaz robo al tren de carga del correo británico que el 8 de agosto de 1963 circulaba de Glasgow a Londres. El atraco se produjo en el puente del ferrocarril Bridego, Ledburn, cerca de Mentmmore, en Buckinghamshire, Inglaterra.
Una banda formada por 15 miembros consiguió detener el tren manipulando las señales ferroviarias. El grupo estaba dirigido por Bruce Reynolds junto con Ronnie Biggs, Charlie Wilson, Jimmy Hussey, John Wheater, Brian Field, Jimmy White, Tommy Wisbey, Gordon Goody, Buster Edwards y otros tres hombres conocidos como número 1, 2 y 3.
La banda se embolsó un botín de 2,6 millones de libras; el robo se caracterizó por su meticulosa planificación y por el hecho de que no se emplearon armas de fuego. Sin embargo, el conductor del tren, Jack Mills, fue golpeado en la cabeza con una barra de hierro durante un forcejeo. Mills jamás se recuperó del ataque y no volvió a trabajar. Aunque murió de leucemia en 1970, su familia sostiene que el ataque contribuyó a su mala salud.
Cinco días más tarde de producirse el robo, se hallaron en ella objetos con los que jugaron los fugitivos mientras se escondían de la policía, entre ellos un "Monopoly" con el que jugaron utilizando parte del botín y que quedó impregnado de las huellas dactilares que luego sirvieron para atraparles.
Aunque en un principio la banda pensó que todo estaba calculado hasta el más mínimo detalle, numerosos errores terminaron delatando a los atracadores. En total, quince hombres fueron detenidos por el asalto y doce de ellos terminaron en la cárcel mientras que otros lograron fugarse.
Luego de algunos periodos en prisión, Reynolds trabajó brevemente como asesor durante el rodaje de una película sobre el famoso asalto, "Buster", y publicó "La Autobiografía de un ladrón" en 1995. Tras el atraco, Reynolds y al menos catorce de sus cómplices se escondieron en la granja Leatherslade, cercana a Oakley (sur de Inglaterra), con el millonario botín.
Reynolds, que tras cumplir diez años en la cárcel fue liberado en 1978, volvió a terminar entre rejas durante otros tres años en los años 80 por tráfico de anfetaminas.
Luego de que Reynolds publicara la autobiografía de un ladrón el interés en el robo no se desvaneció y fue llamado con frecuencia en los medios de comunicación para entrevistarlo sobre el famoso robo.
Reynolds murió apenas meses antes de que se cumpla, el próximo agosto, el 50 aniversario del famoso atraco, tras el que logró burlar a la justicia durante cinco años, para ser capturado en 1968 en Inglaterra, donde cumplió condena hasta 1978.
En posteriores entrevistas Reynolds remordimiento por la violencia que se ejerció sobre el conductor del tren, Jack Mills, en el gran robo del tren, pero dijo que nunca lamentó el curso que había tomado en la vida. "Todo era parte de hacer que yo era alguien. Pero lo que realmente me gustó de ser un ladrón era que cada semana usted puede encontrar El Dorado", dijo.