El Vicepresidente se hará este viernes con la banda presidencial, en lo que convocan a unas nuevas elecciones. Calzar los zapatos del líder fallecido no será fácil para el corpulento exsindicalista de tupido bigote
Nicolás Maduro, el exchofer de autobuses que en poco años llegó a ser uno de los políticos más poderosos de Venezuela, anunció al mundo la muerte de Hugo Chávez el pasado martes. Ahora quedó al frente del país como Presidente Encargado, ya firmado su primer decreto, con el reto de prolongar la "revolución socialista" y hacer realidad el sueño de su mentor.
El corpulento vicepresidente venezolano, de gentil personalidad y reposado discurso, fue ungido por el mismo Chávez como su heredero político meses atrás. Pero tanto Maduro, como muchos en el "chavismo" –un heterogéneo movimiento en el que conviven comunistas, líderes militares y grupos de choque armados– saben que no es fácil meterse en los zapatos de Chávez, un carismático líder que mantuvo encantado a millones de venezolanos durante 14 años.
"Nos ha dejado tremenda tarea, ninguno de nosotros es Chávez, somos hijos de él, sus seguidores, militantes de su causa. Pero todos juntos podemos llegar a lo que él ha significado", dijo Maduro recientemente.
Su gran reto es mantener al oficialismo unido de cara a las elecciones que deberán convocarse en los próximos días y hacer cumplir la orden de Chávez. "Mi opinión firme, plena, como la luna llena, irrevocable, absoluta, total, es que en ese escenario que obligaría a convocar de nuevo a elecciones presidenciales, ustedes elijan a Nicolás Maduro como Presidente de la República Bolivariana de Venezuela.
Yo se los pido", dijo un consternado Chávez en cadena nacional el pasado 8 de diciembre de 2012 en su última aparición pública ante el pueblo venezolano, antes de viajar a La Habana para su última cirugía.
La decisión de Chávez tuvo quizás la intención de reflejar el sueño socialista de un trabajador que llega al poder. Maduro, que tiene título de bachillerato, fue conductor de autobuses de Caracas, sindicalista y militante chavista de primera hora.
UN POCO DE HISTORIA
A comienzos de la década de 1990, él y su pareja, la actual procuradora general Cilia Flores, salieron a las calles de Caracas para pedir la libertad de Chávez, encarcelado tras el fallido golpe de Estado del 4 de febrero de 1992.
Maduro, que a diferencia de Chávez no logra dar largos discursos sin comenzar a perder su voz, formó además parte de la Asamblea Constituyente que redactó una nueva Carta Magna en 1999, y llegó a convertirse en presidente del Parlamento.
En octubre de 2012, tras ganar una nueva reelección, Chávez puso a Maduro en la cúpula al nombrarlo Vicepresidente. "Nicolás era conductor de autobús (...) y cómo se burla de él la burguesía por eso", dijo Chávez en aquella oportunidad.
Con su tupido bigote y sus amplias guayaberas, Maduro luce más afable pero menos articulado que Chávez. A la hora de dar discursos también queda en desventaja frente a Diosdado Cabello, el jefe de la Asamblea, visto también por muchos observadores como un eventual sucesor.
Sus adversarios critican su poca preparación formal y una carrera política que, dicen, se aceleró gracias a su fidelidad a Chávez más que a su capacidad. Maduro, sin embargo, ganó roce internacional tras ser nombrado ministro de Relaciones Exteriores, donde ayudó a Chávez a estrechar lazos con países vistos como enemigos de Estados Unidos.
Impulsó acuerdos bilaterales con China, Rusia, Bielorrusia e Irán mientras mantenía la retórica socialista contra Estados Unidos, el enemigo número uno de Chávez.
Luego de su paso por la Cancillería, el ahora mandatario encargado se ganó fama de buen negociador, respetado por la diplomacia internacional. "Maduro encarna la cultura del venezolano, es fraterno, simpático. Es un genuino hombre de su pueblo", comentó Ramón Torres Galarza, embajador ecuatoriano en Caracas.
YANKEES GO HOME
El martes, horas antes de anunciar la muerte de quien era su jefe, Maduro dio una clara señal de que mantendrá una línea dura frente al “imperialismo norteamericano” al denunciar que el cáncer de Chávez había sido causado por un "ataque" de sus enemigos y expulsar a dos funcionarios de la embajada “gringa” que ya se encontraban fuera del país.
Pero el Vicepresidente sabe que nadie podrá hacer el trabajo solo, como lo hacía Chávez. "Solo juntos somos Chávez, solo juntos podemos garantizar el futuro de esta patria", ha afirmado.