El oficialismo aseguró en los actos políticos de antes del 07 de octubre, que no se devaluaría la moneda, y se negó insistentemente, que no se tenía preparado ningún "paquete económico"
Una vez más Venezuela se inserta o se ensarta, en una campaña electoral. Como se sabe, hace unos escasos meses, ya hubo elecciones tanto para gobernadores, como presidenciales. Estas últimas, ganadas por el fallecido electo Presidente de la República, giraron más en torno a la figura de un caudillo, y no sobre los temas que realmente debieron caracterizarla, como lo eran verdaderamente los anuncios de una mejor sociedad venezolana.
Pero no, se basó en cosas inciertas. La primera de ellas, era que la enfermedad del candidato oficial había sido superada. El tiempo demostró que no fue así, y que no es lo mismo un cáncer, que se va expandiendo con los meses o años, que un infarto o accidente cerebro-vascular, que es de momento.
Asimismo se dijo por parte del oficialismo, en los actos políticos de antes del 07 de octubre, que no se devaluaría la moneda, y se negó insistentemente, que no se tenía preparado ningún "paquete económico". Todo se inició con el desmejoramiento del poder adquisitivo del venezolano, que antecedió a las fiestas de carnaval, para que "entrara más suave". Si esto no es un embuste, entonces que se borre la palabra del diccionario.
También se repitió sin contemplaciones, no sólo por la administración central del gobierno, sino por las autoridades monetarias (BCVINE, etc.), que la inflación ya venía controlándose y que se bajaría a menos de 15% para este año, y así quedó plasmada en el proyecto de Presupuesto, presentado por Jorge Giordani el 22 de octubre pasado en la Asamblea.
Pues los mismos números se encargaron de desmentirlo. Entre enero y febrero de este año, el nivel del costo de vida ya suma 4,9 por ciento, cuando se supone que en este primer bimestre, tiende a bajar por los excesos de diciembre con compras y gastos.
Otra de las promesas, que se supone, ya hace rato deberían observarse, era que se minimizarían las importaciones, sobre todo de productos alimenticios, y así contribuir con el equilibrio de las cuentas fiscales. Bueno, ni lo uno ni lo otro, todo lo contrario.
La producción de bienes en el país sigue siendo insuficiente para las demandas de la población, y el déficit fiscal, que ya es un verdadero "hueco fiscal" sigue aumentando, y más aún cuando viene otra campaña electoral, cuyo costo no saldrá precisamente de los sueldos y salarios de los funcionarios públicos.
El abanderado de la oposición Henrique Capriles, al parecer ya captó que el tema económico, que es al final, lo que le duele al bolsillo de los venezolanos, es el filón, al que le debe sacar provecho. Pero debe hacerlo con mayor efectividad e intensidad. La estrategia debe basarse en el principio de acción y reacción, en las famosas fórmulas ocultas de la propaganda, de las que hablaron y certificaron Lasswell, Wright, y Vance Packard, que sí dan resultados.
Aspectos hay muchos, como los apagones, el desaguadero de las empresas básicas, las obras inconclusas, los ahora desempleados, los recursos escamoteados a las regiones, la falsedad de la construcción habitacional y en fin... la lista es larga.