Famosas figuras del mundo de las comunicaciones y jóvenes que apenas podíamos reconocer de esa procedencia por los útiles que cargaban en las manos o en las orejas. Y era esta heterogeneidad de deudos y afligidos por la muerte de Consalvi la que desapoderadamente me llevó a recordar la infinidad de ocasiones en que lo pude ver y oir
Lo que he oído tantas veces en hospitales o velatorios "el rostro del cadáver es idéntico al rostro del viviente", venía también a mi mente durante las horas que estuve presente en las exequias de Simón Alberto Consalvi.
Pero no por asociación con la persona que yacía en el ataúd , sino por las características de la multitud que le rendía fúnebres honras. Había gente de todas las edades y de la más variada composición étnica y pude distinguir entre los individuos que me eran conocidos, políticos y escritores de todas las tendencias y procedencia geográfica.
Famosas figuras del mundo de las comunicaciones y jóvenes que apenas podíamos reconocer de esa procedencia por los útiles que cargaban en las manos o en las orejas. Y era esta heterogeneidad de deudos y afligidos por la muerte de Consalvi la que desapoderadamente me llevó a recordar la infinidad de ocasiones en que lo pude ver y oir en reuniones colectivas a las que asistía yo mismo como participante o como observador Temas y asuntos siempre distintos y con distinta gente. Pudimos entonces evocar en la muerte de nuestro amigo y paisano el famoso verso de Mallarmé para la tumba de Edgar Allan Poe: " Tal que en él mismo en fin la eternidad lo cambia".
Pero esta vivencia no daba sosiego a otra inquietud que nos despertaba las exequias. ¿Quién, en el fondo, era Consalvi? Hay suficientes escritos y declaracions nada más que en estas 48 horas que apenas nos separan de la hora de su cremación que podíamos trazar un honesto perfil: persona que desde muy joven se consagró a la actividad política y que desde las muchas y más diversas posiciones de poder que tuvo, orientó su acción a la creación y promoción de de instituciones culturales.
¿Pero era solo esto Consalvi? ¿Un político que, además de promover la actividad cultural se consagraba también a la creación de novelas y ensayos? No, si uno ahonda en la búsqueda del significado de su obra puede decir que, cosa casi imposible en un político o en un narrador que sea solo eso, narrador: Consalvi fue un humanista.
Un hombre que desde las posiciones de poder que tuvo se preocupó por difundir todas las creaciones culturales para todos los miembros de la sociedad. Y esa sociedad fue siempre la nación. No una parte de ella. Consalvi y su paisano, maestro y modelo, Mariano Picón Salas, son los constructores de buena parte de las instituciones que permiten a los venezolanos acceder a todos los bienes culturales, también sin distingos. Ojalá tengamos ocasión para mostrar que este empeño en defensa de la libertad y prática de la tolerancia marcó su actividad política.