Sorprendido ya que, a sus 85 años, no había visto tanta explosión de alegría por la anunciación de un Papa, y porque al fin un latinoamericano y jesuita asciende al trono de Pedro, el s. j. Gustavo Sucre, economista y docente y uno de los fundadores de la UCAB, reconoce sin embargo al nuevo Pontífice como "atento a los acontecimientos de este siglo".
Sorprendido ya que, a sus 85 años, no había visto tanta explosión de alegría por la anunciación de un Papa, y porque al fin un latinoamericano y jesuita asciende al trono de Pedro, el s. j. Gustavo Sucre, economista y docente y uno de los fundadores de la UCAB, reconoce sin embargo al nuevo Pontífice como "atento a los acontecimientos de este siglo".
–¿Conoce personalmente o por referencias cercanas al nuevo Papa?
–No lo conocí personalmente, pero tengo de él referencias. Soy amigo de padres que lo conocen. La otra información que poseo de él es de la prensa, lo cual me indica que será un Papa muy humilde, austero y sincero.
–¿Por qué cree usted que esta vez haya sido escogido un Papa jesuita y latinoamericano?
–Ser jesuita y latinoamericano, no tiene que ver una cosa con la otra. Pero los jesuitas son una orden que ha tenido gran influencia en el mundo y siempre la tendrá. Hubo una época en que creían que los jesuitas iban a tumbar reyes y para algunos quizás les era incómodo. Esto ocurrió en el reinado de Carlos III, quien gobernó por los años de 1767. No sé, pero la Compañía de Jesús había provocado la animadversión y desconfianza de ese rey y los expulsaron de los sitios en donde estaban, como de las comunidades indígenas. Así lo hicieron Francia y Portugal que tuvieron conflictos con la Compañía de Jesús y resolvieron expulsarlos e inclusive les confiscaron sus bienes. Y sucedió en otros países por mandato del rey Carlos III. Por ese hecho, muchas misiones quedaron abandonadas. Fue una tragedia para los indígenas, a quienes los jesuitas los asistían y ayudaban. Un poco más tarde, el Papa Clemente XIV en 1773 aprobó la disolución de la Compañía de Jesús, lo cual duró 10 años. Aquí en Venezuela, los jesuitas llegaron en el siglo XVI y en 1760 construyeron un colegio que le dio el nombre a la esquina de Jesuitas en Caracas. El colegio estaba situado en lo que hoy día es una bella casa cultural. Nuestra misión siempre ha sido servir con el trabajo educativo y de formación en todas las comunidades que lo necesiten.
–¿Se contentó cuando supo que el nuevo Papa era un jesuita?
–Claro. Además me quedé admirado del impacto que produjo en todo el mundo. Vi tantas emociones y tanta gente llorando de alegría de tener un Papa latinoamericano. Yo nací cuando reinaba Pío XII y siempre he visto la anunciación de los papas, desde Juan XXIII, Pablo VI, Juan Pablo I Juan Pablo II, Benedicto XVI y ahora Francisco que ha causado una alegría mundial. La alegría era tal, que por primera vez veo la proclamación de un Papa tan alegre y festiva. La mayoría de mis familiares y amigos me llamaron. Inclusive me llamaron incesantemente de todas partes, hasta de un diario de Nueva York.
–Este año arrancó con dos acontecimientos para la Iglesia Católica impactantes: la renuncia de un Papa y la designación de un sucesor latinoamericano y jesuita. ¿Cuánta importancia le confiere usted a este hecho?
–Cierto, dos noticias impactantes. La renuncia del Papa es un caso que no se daba desde 1294 con el papa Celestino V, es casi único y ha sido una actitud muy ejemplar, porque ya cuando la gente pasa de cierta edad debe renunciar. De las múltiples reacciones que hubo, la que más me gustó fue la de los evangélicos, que dijeron: "qué buen ejemplo para gobernantes que no se quieren separar del poder". Los generales de los jesuitas, hubo uno que se llamaba Janssens que no renunciaba nunca, a pesar de que no oía, no veía, pero gobernaba con mucho tacto. Siempre tenía un asistente. Los padres Generales de la Compañía no renunciaban, se morían siendo Generales. Hay un precedente de la renuncia de Benedicto que es el caso del General anterior, padre Konlvenbach. Por eso lo de Benedicto ha sido uno de los acontecimientos más importantes que ha sucedido en los últimos tiempos. Y tener un Papa jesuita por primera vez es trascendental porque nuestra labor ha sido siempre asistir a los más necesitados con humildad.
–De los jesuitas, se ha dicho que son una orden marginada por la cúpula del Vaticano. ¿Podría decirse que, para quienes esperaban un Papa negro, esta designación de Francisco es como si hubiese llegado un Papa negro?
–Lo de un Papa jesuita es bien raro, porque en general los sacerdotes seculares, los de las parroquias que dependen del Obispo de las diócesis, es distinto a otros grupos con órdenes religiosas, como los capuchinos, los benedictinos, los de Santo Tomás de Aquino o los franciscanos, que dependen directamente de Roma, del Vaticano. Nosotros siempre hemos sido independientes y tenemos nuestro Superior General, que en estos momentos es el padre jesuita Adolfo Nicolás. Pero, te repito, la Iglesia es universal, todos somos hermanos, indios, negros y todas las razas están dentro de la Iglesia católica. Ahora, es raro tener un obispo jesuita. Pío Bello, que era jesuita, fue una excepción. Aquí se escogió a monseñor Ignacio Velasco, porque era misionero. Los jesuitas son temidos porque muchos piensan que son demasiado importantes en el mundo, en el gobierno y también en el Vaticano.
–Con el anuncio de un Papa jesuita y latinoamericano se habla ya de una revolución silenciosa en la Iglesia. ¿Cuáles son los cambios que usted considera podrían ocurrir en el Vaticano bajo este Pontificado?
–Eso de que va a causar una revolución no lo creo. Lo conozco muy poco, pero creo que no habrá tal revolución. Sin embargo, puede haber cambios, aunque hay cosas fundamentales como el aborto, la unión de personas del mismo sexo que no cambiarán. Eso no va a suceder nunca. Una de las cosas que siempre se discuten es el sacerdocio de las mujeres y que los curas se puedan casar. Pero no creo que sea de inmediato.
–Durante el desarrollo de este breve cónclave se habló de un ala conservadora y otra renovadora. ¿Están claramente definidas estas tendencias en el mundo católico?
–Hay conservadores y avanzados, y no se cómo será este Papa. Una característica que se ha dicho mucho de este Papa es que se peleó con los Kirchner, según dice la prensa. Siempre ha habido curas conservadores y curas más avanzados. Curas que dicen que ningún tema se puede tocar. Ejemplo, todo el mundo sabe que la píldora está prohibida por la Iglesia, eso fue una bomba importante porque cuando Pablo VI hablaba en la encíclica en ese sentido, todos esperaban que iban a abrirse las puertas a ciertos métodos. Pienso que después de esa decisión de prohibir la píldora, la gente no hizo mucho caso y se toma su píldora. Por eso habrá curas conservadores que no la aceptarán jamás y estarán los de avanzada que se hacen de la vista gorda. Otro es que la Iglesia prohíbe que los divorciados se vuelvan a casar y los tratan como excomulgados. Eso es doloroso para algunas personas. Hay familias de cónyuges que antes se divorciaron y son muy católicos. Los conservadores dirán que eso es así y punto. Pero los avanzados, los más abiertos, aunque respetan la doctrina de la Iglesia entienden que la gente se vuelve a casar. Ese es un tema muy candente porque en las conferencias episcopales se debate mucho sobre eso y le han pedido al Vaticano que arregle ese asunto.El padre jesuita Martini, arzobispo de Milán, quien era papable, solicitó mucho que arreglaran este asunto.
–¿Hay una fórmula para llegar a ser Papa?
–La fórmula es poseer cualidades extraordinarias. En el caso de Francisco es un hombre con clase, y un honor que sea jesuita. Pero lo primero es la vocación. ¡Que Dios bendiga a Francisco!