El sistema bancario de Chipre tiene un tamaño equivalente a 7 veces el PIB de la isla, y está alimentado por enormes depósitos "off shore", sobre todo de rusos, que buscan en la isla la seguridad de los bancos de la zona Euro y el bajo nivel impositivo de este mini-país que es de tan solo 10% sobre los ingresos y las ganancias
La decisión de Europa y del FMI de crear en Chipre una suerte de corralito y de cobrar un impuesto especial sobre las cuentas de personas naturales y jurídicas con el objeto de ponerlas a contribuir con el plan de salvataje de la banca local, y de evitar la quiebra del país, es una que independientemente de lo que se termine decidiendo o negociando, crea un precedente que va a generar inestabilidad en el sistema bancario europeo.
Es un tema interesante de analizar porque tanto Brasil como Argentina intentaron esa ruta y tuvieron que pagar muy caro esa decisión que quebró la confianza de los depositantes. Islandia prefirió dejar quebrar un sistema bancario igual de hipertrofiado que el chipriota; pero estaba fuera de la zona Euro. Y ahora tiene un sistema sano.
En efecto, el sistema bancario de Chipre tiene un tamaño equivalente a 7 veces el PIB de la isla, y está alimentado por enormes depósitos "off shore", sobre todo de rusos, que buscan en la isla la seguridad de los bancos de la zona Euro y el bajo nivel impositivo de este mini-país que es de tan solo 10% sobre los ingresos y las ganancias.
Por supuesto, entre los depósitos están los de los pequeños ahorristas locales y de sus pequeñas empresas. En resumen que al decidir no solo tocar los depósitos superiores a los 100.000 euros con una tasa de 9,9% sino también la sacrosanta base de depósitos que va de 1 euro a 99.999 con una tasa de 6,75% (o la que termine siendo), se viola el concepto mismo de la garantía de los depósitos que ofrece la banca en general y muy particularmente la europea. En otras palabras, no hay garantías para nadie.
Dicho lo anterior, independientemente de lo que dijo el presidente de Chipre en el sentido que este era el menor de los males porque la alternativa era la quiebra del país y la salida del Euro, el tema es el "efecto mariposa" que se puede desarrollar a partir de este "pequeño" evento en toda la Europa considerada "frágil" y más allá de sus fronteras.
Así pues, un proceso relativamente menor para salvar una minieconomía con un préstamo de 10.000 MM euros se puede convertir en una corrida generalizada hacia países y monedas considerados más seguros, puesto que ya se sabe que las autoridades europeas no consideran a los pequeños depósitos (ni los grandes) como intocables. Y el problema es que el costo de este salvataje va a terminar siendo mucho más elevado de lo que se pensaba si ocurre este contagio.