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Deportes | 01/03/2013
Se fue el viejo zorro
Como manager y jugador, Pompeyo Davalillo es parte de la historia del beisbol venezolano. Llegó a las Grandes Ligas en 1953 y fue tres veces el estratega campeón de la LVBP. Se las arreglaba para batallar los juegos hasta el último out con los rosters más modestos
ALFONSO TUSA
Pompeyo Davalillo
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Hay una especie de hombre de beisbol que permanece buena parte del día analizando, punzando, observando las particularidades del juego en busca de encontrar nuevas formas de ganar un desafío. Esa era la esencia de Pompeyo Davalillo, quién falleciera este 28 de febrero en Ocumare del Tuy.

Hablar de Pompeyo es visualizar el juego a través del toque de bola, el bateo y corrido, el squeeze play suicida y el sacar de concentración al contrario, como lo hizo en un juego de la final 1991-92 de la LVBP. Lanzaba Royal Clayton por los Tigres de Aragua y el entonces manager de las Águilas del Zulia salió a reclamarle al árbitro principal que un arete que el pitcher usaba en su oreja molestaba a los bateadores por el reflejo de las luces. Ese incidente desconcertó al estadounidense y por allí se metieron los aguiluchos.

Llegó a las Grandes Ligas con los Senadores de Washington, propulsado por sus habilidades defensivas y su agilidad en las bases. Sólo una lesión en un tobillo pudo detenerlo y luego se le hizo imposible regresar a las mayores. Su devenir como pelotero activo tuvo paradas en la Liga International AAA con los Sugar Kings y en varios equipos de la Liga Mexicana de verano.

Pompeyo debutó como manager en la liga venezolana en la temporada 196970 y la experiencia fue difícil. Había sido coach de Regino Otero y después empezó una dilatada trayectoria como técnico, scout y coach de varios equipos de la liga venezolana. Tuvo largas pasantías con los Leones del Caracas y los Tiburones de La Guaira.

Se recuerda mucho su relación con el desarrollo de aquella generación brillante de peloteros que se llamó "la guerrilla" en el club litoralense: Argenis Salazar, Luis Salazar, Oswaldo Guillén, Alfredo Pedrique, Raul Pérez Tovar, Norman Carrasco, Gustavo Polidor, Carlos "Café" Martínez, Antonio Córdova, entre otros.

También estuvo involucrado en la llegada de César Gutiérrez al beisbol profesional y en el regreso de Antonio Armas a las Grandes Ligas con los Angelinos de California. Más su momento cumbre como manager ocurrió con las Águilas, a las que llevó a ganar dos campeonatos (1991-92 y 1992-93). Luego también sería campeón con los Leones en la 1994-95.

UN MOTIVADOR
Siempre se las arreglaba para ganar o al menos batallar los juegos hasta el último out con los peloteros que tenía. Hubiese sido una gran lección haberlo visto dirigir o ser coach del equipo venezolano en el Clásico Mundial de Béisbol. De seguro hubiese generado grandes situaciones positivas para el equipo.

En el encuentro decisivo de la temporada 1966-67, que La Guaira ganaba algo así como 7-0 en el quinto inning, tuvo mucho que ver con la reacción anímica del Caracas a raíz de un robo del plato que ejecutó el panameño Adolfo Phillips, lo cual representa una afrenta cuando existe una gran diferencia en el marcador. El bateador era el pitcher Roberto Muñoz.

El próximo envío fue un bolazo en el codo propinado por el cubano Diego Seguí y Muñoz no pudo seguir lanzando por los escualos. Luego vendría la conexión de Jim Hicks con el cual entraban dos carreras más para el Caracas que seguía acercándose en el marcador.

El batazo fue anulado porque el árbitro de tercera base, Juan José Rivas Prim, había pedido tiempo antes que lanzara Jim Brabender, y por ende las carreras. Se inició una trifulca en la que participó el público y Pompeyo, junto a Alejandro Carrasquel, enfrentaron y se fueron a las manos con el juez. Una vez que pasó el vendaval, se concretó el torbellino ofensivo que le dio el título al equipo Caracas.

Pompeyo Davalillo, gran hombre de beisbol, competitivo como ninguno, conocedor excelso del juego, siempre dispuesto a darle una mano a las nuevas generaciones de peloteros, que Dios lo tenga en su gloria y gracias por todos los momentos vividos en el deporte.

EL CUARTO BIGLEAGUER
Pompeyo Antonio Davalillo Romero nació en Cabimas el 5 de julio de 1928 y se uniformó por primera vez de pelotero a los 14 años con la camiseta de la Menegrande, una empresa petrolera. Bautizado "Yo-Yo" en EEUU, fue el cuarto venezolano que jugó en las Grandes Ligas y el primer zuliano, al debutar el 1 de agosto de 1953 como campocorto de los Senadores de Washington. Su actuación en las mayores fue fugaz: tan solo 19 partidos y 58 turnos al bate con 17 hits conectados, para .293 de promedio.

Una lesión en un pie fue determinante para tan corto desempeño. De su paso por el mejor beisbol del mundo quedó para los libros la vez que le robó el home al estelar lanzador Bob Feller (Indios de Cleveland) en apenas su segundo partido como bigleaguer. En Venezuela estuvo toda su carrera de pelotero activo con los Leones del Caracas (13 temporadas, 469 encuentros, 1.770 veces al bate, 483 hits y .273 de average. Nadie le quitará lo bailao.

 
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