Las artes plásticas solo miraron hacia adentro, las trabas y restricciones para importar obras sobraron. El crítico Perán Erminy considera que la pasada gestión del ministro Farruco Sesto solo dejó pérdidas para la cultura en el país. La masificación de las expresiones lejos de generar resultados positivos se tradujo en un control excesivo
RAQUEL GONZÁLEZ V.
Han sido muchos los aciertos y desaciertos en materia cultural en los últimos años. Entre ellos, la creación de la Misión Cultura, la formación del Ministerio de la Cultura, la puesta en marcha de las plataformas dedicadas al libro, la música y las expresiones visuales, además de la creación de nuevos museos, entre otras actividades inherentes a la formación, integración y al disfrute de los espacios.
Sin embargo, esta masificación lejos de generar resultados positivos se tradujo en un control excesivo en las instituciones, una exigencia constante en realizar actividades vinculadas con acontecimientos políticos o personajes de izquierda. La forma de ser del Presidente de la República se evidenció en la manera de hacer cultura.
La política cultural dio un giro: pasó de ser "exclusiva", para abrir las puertas a "todos". Lo cual se tradujo en un gran cambio de mentalidad, muchas personas conocedoras del arte comenzaron a dar ideas, proponer proyectos y presentar estrategias distintas. Hasta que la política, inevitablemente, invadió estos ámbitos.
La pintura, la escultura, el grabado y otras expresiones plásticas, propias de la imagen han tenido un espacio en la Fundación Museos Nacionales (2005), que reúne a 12 instituciones dedicadas al arte en el país y se encarga de gestionar los recursos para cada ente.
El Instituto de las Artes, de la Imagen y el Espacio (Iartes) fue creado para realzar la labor de investigación y divulgación de los procesos vinculados con la creación visual y finalmente la Fundación Red de Arte, que ahora lleva por nombre Fundación Centro Nacional de Artesanía.
El arte solo miró hacia adentro. Personalidades como Perán Erminy, gran conocedor del arte en el país, destaca la labor realizada por la Galería de Arte Nacional (GAN) y el Museo de Arte Contemporáneo (MAC). Sin embargo, destaca que "la circulación de las obras ha disminuido, así como ahora es mayor la deficiencia de la enseñanza del arte y la promoción".
Otro de los puntos destacados por Erminy es la popularización del arte, que a su juicio lejos de beneficiar al país lo perjudica, puesto que se ha perdido la calidad. "El arte popular es presionado, ideologizado, y con temas impuestos, como por ejemplo la lucha de clases. Es importante destacar que el número de artistas y de exposiciones de arte popular han disminuido muchísimo", exclamó con cierta preocupación.
Desde su punto de vista, la pasada gestión del ministro Farruco Sesto solo dejó pérdidas para la cultura en el país: la eliminación de las exposiciones individuales en los museos, la lucha encarnecida contra la mercantilización del arte y la salida violenta de las instituciones, como es el caso del Ateneo de Caracas y del Museo de Valencia.
No obstante, los intelectuales, los investigadores, los curadores y los allegados al arte se reunieron y formaron en 2002 la agrupación Gente de la Cultura. "Era una institución que defendía la libertad de expresión, el arte y la cultura, que contaba con gente de oposición en su mayoría. Se fueron uniendo distintas organizaciones no gubernamentales y organismos privados y dieron origen a esta agrupación".
La organización significó una ventana para expresar los desacuerdos con las políticas culturales realizadas por el presidente Chávez. El Ministerio de la Cultura no existía para esa fecha. Sin lugar a dudas, esto trajo como consecuencia una gran organización de parte de los sectores de oposición, una creación de canales alternativos que permitieron el surgimiento de espacios como el Trasnocho Cultural, el Centro de Arte los Galpones, el Centro Cultural Chacao y el Urban Couplé.
GALERÍAS INDEPENDIENTES
Por su parte, el galerista y crítico de arte Miguel Miguel considera que el trabajo de los galeristas en Venezuela se ha visto profundamente afectado. "Desde hace años no hemos visto arte que no sea venezolano. Las trabas y restricciones para importar arte de otras latitudes hacen que su traída a Venezuela sea casi una utopía".
El trabajo de las galerías en Venezuela es totalmente independiente, se mantiene con fondos propios y no recibe recursos del Estado. Muchas de ellas comenzaron con un gran ánimo, pero decayeron en el camino por falta de dinero y de personal.
Durante las dos gestiones del ministro Farruco Sesto se marcó una época difícil para las instituciones. A pesar de que el presupuesto se incremento considerablemente, las propuestas no correspondían con la idea de evolución y de verdadera inclusión. Se dio una separación definitiva de las propuestas privadas y los ideales revolucionarios. Además, todavía no descubrieron cómo fue que se llevaron del MAC La odalisca con pantalón rojo, Henri Matisse.
Con el último ministro, Pedro Calzadilla, volvieron a exhibir muestras individuales. Aunque se limitó la creatividad con las temáticas políticas que suponían cada vez más trabas a las iniciativas de artistas que no colindaban con la postura oficial.