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Educación | 11/03/2013
Educación por voto
Investigadores explican que tienen poca salida al mundo laboral. Instructores cubanos mandaron en los programas Robinson y Ribas pero la preparación es deficiente. Graduados son tratados como "desaventajados" con respecto a quienes estudian en sistema tradicional
ANA MARÍA LÓPEZ
Chávez
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El sistema de educación tradicional en Venezuela llevó por años un patrón que dividía la enseñanza entre instituciones públicas y privadas. Por años, las familias más pobres del país debían conformarse con escuelas y liceos donde los recursos eran bajos y donde el sistema de alimentación no era pieza fundamental para los alumnos pobres.

Con cuatro años en el poder, el presidente Hugo Chávez lanzó la Misión Robinson, un programa de alfabetización que beneficiaría a personas analfabetas con materiales cubanos denominados "Yo, sí puedo".

En el programa se utilizan equipos libros, útiles escolares, diapositivas y anteojos para gente con problemas de la visión, que son regalados a los beneficiados, siguiendo modelos cubanos en desuso. La misión, la primera en ser aplicada en materia educativa, fue pivote de la campaña electoral previa al referéndum revocatorio.

En el mismo 2003, en noviembre, se lanzó la Misión Ribas para incluir a todas las personas que no han podido culminar sus estudios de bachillerato, a quienes además se les otorgaría becas.

Dos años después se declaró a Venezuela territorio libre de analfabetismo por las Organización de las Naciones Unidas para la Educación la Ciencia y la Cultura (Unesco), en base a estadísticas oficiales y a pesar de quienes aún no sabían leer o escribir.

Con 1.500.000 venezolanos, el 28 de octubre de 2005 el ministro de Educación para ese entonces Aristóbulo Istúriz informó que se cumplió con 95% de alfabetizados que recibirían el título.

Pero la Misión Robinson estuvo marcada por las críticas y la insuficiencia. Educadores dudaron que la calidad de aprendizaje de las personas que cursaban el programa fuera exitosa.

Aseguraban que los métodos no eran efectivos, que aprender a través de videos no les daría a los estudiantes mayor enriquecimiento y que por el contrario solo sumaria un montón de títulos sin respaldo real de conocimiento.

A eso se le suma la participación de cubanos. No contentos con el ingreso de extranjeros de la isla caribeñas en el Barrio Adentro, los cubanos enseñaban en la mayoría de los programas de la Misión Robinson.

Para ese momento, expertos lo rechazaron denunciando que instructores cubanos realizan adoctrinamiento de la población además de ser altamente propagandístico para la campaña del referendo revocatorio. Con la Misión Sucre se buscó darle continuidad a Robinson y Ribas con el fin de formar profesionales universitarios en técnicos superiores y licenciaturas.

La docente Doraima Alayon, es maestra de 5to grado. En los últimos años ha recibido al menos 10 estudiantes que optan a las pasantes de los cuales "una sola es muy buena".

Lamentó que tal proyecto no haya sido utilizado adecuadamente, pues las enseñanzas que reciben todos los que por allí pasan no son de excelencia. "A mí me han llegado todos con un nivel de oratoria muy malo, no conocen bien lo que es el sujeto, verbo y predicado, y los errores ortográficos son imperdonables".

TIENEN POCA SALIDA
La profesora Mabel Mundo, investigadora del Área de Desarrollo Cultural y Educativo del Centro de Estudios el Desarrollo (Cendes), de la Universidad Central de Venezuela, explica que las misión fueron lanzadas como una política electoral; para conquistar a aquellas personas que fueron excluidas del sistema educativo, especialmente "aquellos que quedaron con el tercer grado, por ejemplo" porque debieron abandonar el colegio para trabajar y ayudar a sus familias.

Pero las misiones solo llegaban hasta esos casos. Nunca se constituyeron, a pesar de los años y el dinero invertido, en un vehículo cierto para incorporar a sus graduados en el sistema laboral del país. El gobierno no procuró alianzas con empresas privadas o siquiera públicas para garantizar que salir de una misión era incorporarse a la vida productiva.

Mundo aclara que en el país se encontraba el Instituto Nacional de Capacitación Educativa (INCE) donde cursaban clases muchos jóvenes que no podían ingresar a las universidades tradicionales, y que allí realizaban cursos de electricidad, secretariado, administración, mercadeo, entre otras carreras técnicas.

Luego realizaban pasantías en una empresa en donde casi el 80% de ellos lograban ser contratados, debido a que su aprendizaje en el INCE era catalogado como "muy bueno".

La investigadora sostiene que en otros países programas similares a las misiones cumplen la meta, pues aunque en su mayoría capacitan a inmigrantes "los aprovechan para incluirlos en sistemas de trabajo", ocupando cargos y actividades que otros profesionales no ocupan.

Entre las fallas que pudieran tener las misiones Robinson, Ribas y Sucre, señala que no les enseñan "los deberes y derechos; es más el programa no es malo solo que deben afincarse en la calidad" de los contenidos.

Ante el logro de supuesta alfabetización total en Venezuela, comentó que la Misión la ocupaban personas mayores de 65 años, que aunque no pueden ser marginados por su edad, es importante resaltar que se trata de una política social de la tercera edad.

GRADUADOS SON CASOS "ESPECIALES"
Carolina Méndez es una estudiante de la Misión Sucre, que viene de obtener el bachillerato en la Misión Ribas. Con 32 años decidió estudiar luego de que en las escuelas tradicionales no pudiera inscribirse.

"Quería forjarme un fututo, pero en un liceo privado no me aceptaban; por lo tanto decidí irme por esta alternativa". Reconoce que debía ver clases a través de videos y aunque en muchas ocasiones no entendía el tema, los docentes debían repetir las imágenes hasta que los alumnos comprendieran.

Méndez comenta que en más de una oportunidad los instructores quisieron explicar la teoría sin la necesidad de utilizar los videos, pero los coordinadores de la Misión les alertaban que debían acatar el programa.

Actualmente estudia Ingeniería en la Misión Ribas, pero no deja de soñar con ingresar a una universidad tradicional; sin embargo duda que la acepten por haber obtenido el bachillerato en la Misión Ribas.

"Voy a tocar las puertas en la Universidad Bolivariana o en la Unefa", casas de estudios públicas que por ser del gobierno, aspira, puedan aceptarle su título de bachillerato.

Una profesora que prefirió el anonimato comenta que no todos los estudiantes de la Misión Sucre son malos; al menos los que a su aula han llegado. La docente está a cargo de varias cátedras en la carrera de Comunicación Social en la UBV, explicó que realiza la planificación del semestre de acuerdo al grupo que le hayan asignado.

"Si son bachilleres graduados de las misiones uno es más flexible para que vayan poco a poco aprendiendo", a diferencia de aquellos que recibieron los títulos en escuelas públicas o privadas a quienes por tener una base más completas entran de lleno a temas sin la necesidad de explicar de manera más pausada.

A diferencia de otras experiencias que han tenido maestras y profesores, dijo "mis alumnos son muy buenos porque les gusta la carrera y quieren aprender cada días más" en cómo se redacta una información o se organiza un evento.

MISIONES PARA TODO
Durante el mandato del presidente Hugo Chávez se lanzaron 33 misiones. Entre ellas las misiones Guaicaipuro, Cultura, Corazón Adentro, Alimentación, Miranda, Piar, Alma Máter, Milagro, Sonrisa, Ciencia, Música, José Gregorio Hernández, Niño Jesús, Árbol, Revolución Energética, Trece de Abril, Negra Hipólita, Asfalto, Vuelvan Caras, Mercal, Hábitat, Agro Venezuela, Vivienda Venezuela, En Amor Mayor, Hijos e Hijas de Venezuela, Saber y Trabajo, A Toda Vida Venezuela, Madres del Barrio, Cristo, Carlos Raúl Villanueva, entre otras.

Con ellas buscó resolver desde la soberanía alimentaria (una deuda pendiente) hasta el tema de la vivienda. En algunos casos, unos programas solapaban a otros. La oposición y los gremios siempre han denunciado la poca transparencia administrativa, el nulo seguimiento a su eficiencia, la poca capacidad de verificar metas, así como su uso electoral en favor del PSUV.

 
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