Álex Ríos, jardinero de los Azulejos de Toronto, tiene hasta ahora la conexión más importante de Puerto Rico. La novena boricua llega cargada de optimismo al partido decisivo por el título del Clásico Mundial de Béisbol.
Cuando Alex Ríos se presentó a batear en la séptima entrada, su promedio al bate en el Clásico Mundial de Beisbol era de apenas .125. Había sido postergado en el orden ofensivo: del tercero al sexto. Sin embargo, el manager Edwin Rodríguez aún le tenía confianza. Recordó reiteradamente que el jardinero derecho se sumó a la selección de Puerto Rico en medio de la pretemporada de Grandes Ligas.
Ríos se guardó el hit más trascendental del partido al sacudir un jonrón de dos carreras para ampliar a 3-0 la ventaja de Puerto Rico. Al final de cuentas, fue un batazo clave que estableció la diferencia definitiva rumbo a una victoria 3-1 ante Japón que clasificó a los boricuas a su primera final en un Clásico. El combinado de Puerto Rico disputará esa final esta noche en San Francisco contra el ganador del choque entre República Dominicana y Holanda que se disputaba ayer.
En la séptima, con Puerto Rico aferrándose a una mínima ventaja, Mike Avilés abrió el inning con un sencillo. Ríos, veterano de nueve campañas en las mayores, llegó a batear y conectó un batazo descomunal hacia las gradas del jardín izquierdo. Luego que la pelota desapareció, el toletero de los Medias Blancas de Chicago volteó hacia la cueva con una sonrisa y apuntó con el brazo hacia sus compañeros. "Fue un turno muy emotivo", dijo Ríos, quien aprovechó un cambio de velocidad del pitcher Atsushi Nohmi en cuenta de 1-1 para sacarla. "Ya me había lanzado un cambio en el turno y no se le dejé pasar cuando vino con otro".
Fue el segundo jonrón de Puerto Rico en el torneo y el tercero de Ríos en la historia de los clásicos, uno en cada edición. También sirvió para ratificar sus kilates como bateador tras un discreto desempeño en este certamen (en el que previo al turno acumulaba tres hits en 24 turnos, sin impulsadas y cuatro ponches).
PAGÁN POR OTRA CORONA
Campeón de la Serie Mundial en octubre con los Gigantes de San Francisco, Angel Pagán tiene la oportunidad ahora de celebrar otra corona con la selección puertorriqueña en el Clásico Mundial de Beisbol. "Son sensaciones totalmente diferentes, pero muy buenas todas", señaló el jardinero boricua. "Cuando estás jugando con una camiseta que lleva el nombre de tu país, es algo especial. Lo mejor que me ha pasado ha sido ganar (la Serie Mundial), muchos peloteros tienen 10, 15 años en Grandes Ligas y han ganado mucho dinero, sin saborear eso".
Pagán, quien dio par de sencillos el domingo y encabeza a Puerto Rico con 11 hits en este Clásico, vio a Mike Avilés (dos sencillos, una empujada) y Ríos (jonrón de dos carreras) dar los batazos clave ante Japón. "Creemos uno en el otro. Todo el mundo aporta. Creemos que podemos ganarle a cualquier equipo y ser campeones. Queremos poner en alto el nombre de Puerto Rico lo más que podamos. Pero aún no terminamos. Aún nos queda trabajo por hacer". Puerto Rico ha eliminado a par de colosos del beisbol en cuestión de tres días. A Estados Unidos el viernes y a Japón el domingo.