Apostamos por ello, por Luis Martínez

Autor: Luis Martínez | @luisjosemart
Siempre he creído que, aun con condiciones electorales difusas y el ventajismo electoral del gobierno, es posible derrotarlo, como se hizo en las parlamentarias del 2015. Lamentablemente en los dos últimos años, en la mayoría de los partidos políticos de la oposición venezolana, se ha venido imponiendo una tesis abstencionista vacía y desprovista de alternativa para producir el cambio que la gran mayoría de los venezolanos desean.
Quienes han promovido la tesis de no votar, esgrimiendo falta de condiciones para hacerlo, no tienen la tesis de avanzar palmo a palmo en la guerra estratégica que está planteada desde hace años en el país, sino que se han encasillado en el “todo o nada” que ha permitido al gobierno posicionarse de importantes cuotas de poder, haciendo el mínimo esfuerzo, tal como sucedió en las elecciones parlamentarias del 2005, las municipales del 2017 y la entrega de la gobernación del Zulia. Ese camino está harto demostrado que dificulta hilvanar una propuesta seria de cambio de régimen.
La tesis abstencionista que sueña con salidas basadas más en ilusiones y deseos de quienes la promueven, que en construcción de opciones que acompañen el sentir y sufrimiento de los venezolanos; retrasa el proceso de cambio y ayuda a la consolidación del régimen, el cual centra todo su esfuerzo en estimularla. No es por tanto, la mejor opción que partidos de la MUD han tomado.
Podemos discutir si las condiciones electorales que acaban de acordarse entre los candidatos participantes del proceso electoral, son malas, menos malas o regulares. Pero lo que no está en discusión es que: las elecciones permiten a la oposición ir más allá del enclaustramiento de las redes sociales y abrirse camino al acompañamiento de la gente. Permite generar condiciones para organizar y movilizar al pueblo venezolano, para confrontar con posibilidades de éxito al régimen. Permite consolidar una estructura que defienda el voto en cada mesa, centro electoral, junta municipal, junta regional, junta nacional y en cada estación de tránsito y computo electrónico. Crea escenarios en barrios, comunidades, pueblos y caseríos para llevar el mensaje de cambio que aspiran la gran mayoría de los venezolanos. Una cosa son las condiciones electorales y otras, tan o más importantes que estas, son las condiciones que permite una campaña electoral para estrechar vínculos con el pueblo. El proceso electoral acerca la vanguardia a la gente. La abstención los aleja.
El éxito o no de una candidatura presidencial como la de Henri Falcón el próximo 20 de mayo, dependerá de cuán grande es la abstención. Depende más de la misma oposición que del populismo del gobierno. Si el abstencionismo logra sobrepasar el 40% seguro que Maduro obtendrá un nuevo mandato por 6 años más. Si el abstencionismo se mantiene cerca del 30% la presidencia de la República estará en disputa. Pero si la abstención se focaliza alrededor del 20%, entonces será Henri Falcón el nuevo presidente de Venezuela.
Por tanto, la campaña del candidato opositor debe centrarse en denunciar y confrontar al gobierno, a la vez de promover una propuesta de país para el reencuentro, la tolerancia y garantías a todos los venezolanos. Una propuesta de gobierno de transición que aminore el impacto abstencionista. Apostamos por ello.
Docente universitario
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