Científicos advierten que propuesta de la inmunidad colectiva es un peligroso espejismo

La Organización Mundial de la Salud lo dejó claro esta semana: «La inmunidad colectiva es problemática desde el punto de vista científico y ético»
La idea de dejar circular libremente el virus del coronavirus para alcanzar la inmunidad colectiva, barajada al principio de la pandemia, se perfila cada vez más como un peligroso espejismo, según numerosos científicos.
Se trata de permitir que una determinada proporción de la población se infecte con el virus de manera que la pandemia se frene sola, a falta de nuevas personas que contagiar.
Pero, después de meses de emergencia sanitaria, «estamos muy, muy lejos» de alcanzar ese umbral, afirma a la AFP Frédéric Altare, especialista en inmunidad del Instituto Nacional de la Salud y la Investigación Médica de Francia.
La Organización Mundial de la Salud (OMS) lo dejó claro esta semana: «Nunca, en la historia de la salud pública, la inmunidad colectiva ha sido utilizada como estrategia para responder a una epidemia, menos aún a una pandemia. Es problemático desde el punto de vista científico y ético», dijo su director general, Tedros Adhanom Ghebreyesus.
«Dejar libre a un virus peligroso, del que se nos escapan muchas cosas, es simplemente contrario a la ética. No es una opción», insistió.
La OMS calcula que en la mayoría de países, el 10% de la población podría haberse contagiado con el SARS-CoV-2.
Trump a favor de inmunidad colectiva
Miles de millones de personas todavía pueden por tanto infectarse con este virus, más letal y contagioso que la gripe y para el que no existe ninguna vacuna.
En mayo, la OMS ya advirtió que los países favorables a perseguir la inmunidad colectiva se exponían a «un cálculo muy peligroso». Sin embargo, el presidente Donald Trump ha defendido esta idea con frecuencia.
Este mes, un grupo de científicos lanzó un llamamiento, «The Great Barrington Declaration», en favor de dejar que el virus circule entre los jóvenes con buena salud — y por tanto susceptibles de no enfermar gravemente –, para proteger así a los más vulnerables. Un llamamiento apoyado por la Casa Blanca, según la prensa estadounidense.
El principal beneficio de esta estrategia sería evitar los daños económicos, sociales y sanitarios que suscita la pandemia, al no deber decretar por ejemplo nuevos confinamientos generalizados.
Es «un error», respondieron el jueves 80 científicos en una carta abierta publicada en la revista médica The Lancet. «Una transmisión incontrolada entre los más jóvenes sería muy arriesgada en términos de salud y mortalidad para el conjunto de la población», afirman, poniendo como ejemplo el riesgo de saturación de los sistemas sanitarios.
El umbral mínimo
Suecia, que optó por no confinar a su población ni cerrar escuelas, bares y restaurantes durante la primera ola, registra una mortalidad que la sitúa entre los primeros 15 puestos del mundo, respecto al tamaño de su población, según los datos de la Universidad Johns Hopkins.
Además, se desconoce cuánto tiempo dura la inmunidad y se conocen casos, aunque raros, de reinfección. «Es posible que los anticuerpos se reduzcan con el tiempo», recordó la semana pasada una responsable de la OMS, Maria Van Kerkhove.
«Las reinfecciones muestran que no podemos apoyarnos en la inmunidad adquirida mediante la infección natural para alcanzar la inmunidad de grupo», escribió la doctora Akiko Iwasaki, especialista en inmunidad de la Universidad de Yale.
Algunos defensores de la inmunidad colectiva natural también argumentan que su umbral, estimado generalmente para un virus entre 60 y 70% de la población, sería en realidad menor, porque no todo el mundo contrae el covid-19.
Recientemente, se descubrió que algunas personas ya están protegidas contra el SARS-CoV-2 cuando se infectan, pese a no haber estado previamente en contacto con él, según Frédéric Altare.
En vez de anticuerpos, estas personas desarrollan una inmunidad celular, gracias a un determinado tipo de glóbulos blancos. Al haber «conocido» otros agentes infecciosos similares al SARS-CoV-2, estos glóbulos identifican a este último como un peligro y lo atacan.
«Esto significa que las cifras que dan cuenta de que entre 5 y 10% de la población ya podría estar inmunizada están seguramente subestimadas, pero no sabemos hasta qué punto», prosigue Altare.
Pero incluso teniendo en cuenta todos los factores relevantes, el porcentaje mínimo necesario para alcanzar la inmunidad colectiva «sería de 50%» y por tanto se produciría un número de muertos considerable en el camino, agrega. Así, la inmunidad colectiva debe pasar por «vacunas seguras y eficaces», según la doctora Iwasaki.
París se prepara para el toque de queda ante un virus cada vez más descontrolado en Europa
Los habitantes de París tendrán que respetar un toque de queda a partir de este viernes a medianoche para intentar frenar una pandemia que avanza de forma descontrolada en Europa y obliga a adoptar restricciones en otros países como España, donde todos los bares de Cataluña cerraron desde el jueves durante 15 días.
La situación también es crítica en Alemania, un país considerado ejemplar en su gestión de la primera ola, que ve cómo los contagios aumentan significativamente.
Este viernes, un tribunal de Berlín anuló la obligación de que los bares y restaurantes de la capital alemana cierren entre las 11:00 de la noche y las 6:00 de la mañana, por considerarla desproporcionada y estimar además que «no era evidente» que ayude a luchar contra la pandemia.
La justicia alemana había sido solicitada por una decena de propietarios de bares y restaurantes, que se sienten especialmente perjudicados por las medidas decretadas por el gobierno. La misma indignación y frustración del gremio de la restauración y el ocio se respira en París o Barcelona.
«¿Quién se va a hacer cargo de los salarios de estos 15 días? ¿Quién se va a hacer cargo del alquiler? Evidentemente si no trabajas difícilmente puedas cumplir, por lo tanto esto va a ser una espiral», declaró a AFPTV Julio Rodríguez, de 67 años, propietario de una pizzería en Barcelona.
Como él, numerosos propietarios catalanes se mostraban desesperados ante la catástrofe económica que supondrá este cierre de dos semanas, que entró en vigor el jueves por la noche.
En Francia, el toque de queda que obligará a que la vida se paralice entre las 9:00 de la noche y las 6:00 de la mañana durará al menos un mes y afectará a alrededor de 20 millones de personas en París y otras ocho ciudades, como Marsella o Lille. En las últimas 24 horas, Francia contabilizó 30.000 nuevos casos de coronavirus y 88 muertes.
«Es aterrador. Siento que vuelvo a marzo», resumió Hocine Saal, jefe del servicio de emergencia del hospital de Montreuil, a las afueras de París.
En la mayor restricción a la vida privada impuesta actualmente en Europa, los nueve millones de habitantes de Londres no podrán reunirse con familiares y amigos en espacios cerrados a partir del sábado.
En Irlanda del Norte entrarán en vigor nuevas medidas a partir de las 6:00 de la tarde de hoy, que incluyen el cierre de pubs y restaurantes durante cuatro semanas.
Por su parte, la canciller alemana Angela Merkel anunció que se suspendía una cumbre europea en Berlín sobre China prevista en noviembre, debido a la situación sanitaria.
La cumbre europea celebrada jueves y viernes en Bruselas, en la que al menos dos dirigentes tuvieron que abandonar precipitadamente el encuentro para iniciar una cuarentena, mostró que por ahora las reuniones internacionales presenciales no son una buena idea.
América Latina y El Caribe
En América latina y el Caribe, la región más enlutada del mundo con más de 375.000 decesos y de 10,3 millones de contagios, Perú comenzó a abrir museos y sitios arqueológicos.
Este país de 33 millones de habitantes tiene la mayor tasa de mortalidad proporcionalmente a su población (104,11 decesos por cada 100.000 habitantes).
En tanto, en Estados Unidos, el país más golpeado con más 217.000 muertos, el presidente Donald Trump se mostró dispuesto a desbloquear 1,8 billones de dólares para impulsar la economía, antes de las elecciones presidenciales el 3 de noviembre.
Y mientras la vacuna contra el covid-19 se hace esperar, el medicamento redemsivir, que formó parte del cóctel experimental administrado a Donald Trump tras haber contraído el coronavirus el mes pasado, resulta finalmente ser poco efectivo para evitar la muerte por la enfermedad, señaló un estudio respaldado por la Organización Mundial de la Salud (OMS).