Ányelo Sarabia está detenido en El Salvador por ser de Aragua y tener un tatuaje

Ányelo Sarabia cumplirá sus 20 años de edad el 4 de abril. Sus familiares no podrán felicitarlo porque las autoridades de EEUU lo enviaron a El Salvador bajo acusaciones de pertenecer al Tren de Aragua. Su madre y otros allegados afirman que el joven es inocente y que está libre de delitos en Estados Unidos y en Venezuela, y aseguran que solo fue arrestado por tener un tatuaje y haber nacido en el estado Aragua
Yuransi González, la madre de Ányelo Sarabia, no puede contener el llanto mientras habla de la odisea que vive su hijo tras haber llegado a Estados Unidos en 2023 y ahora estar detenido en el Centro de Confinamiento del Terrorismo (Cecot) de El Salvador, acusado erróneamente por la administración de Donald Trump de ser integrante del Tren de Aragua.
Cuenta que Sarabia llegó a Estados Unidos con dos hermanas y un cuñado. Se entregaron a agentes de la Patrulla Fronteriza, fueron liberados a los dos días y quedaron bajo presentación para checkings en el Servicio de Control de Inmigración y Aduanas (ICE, por sus siglas en inglés). Pidieron asilo y todos tenían la cita en la Corte el 20 de mayo de este año.
El pasado 31 de enero Ányelo Sarabia fue detenido. El joven, de apenas 19 años de edad, fue encarcelado por tener tatuada sobre su mano izquierda una rosa, que en vez de pétalos, tiene billetes de dólares, y por haber nacido en el estado Aragua. Su madre enfatiza que ese grabado se lo hizo en agosto del año pasado en la ciudad de Arlington, Texas, donde residía, y que nada tiene que ver con el crimen organizado.

Ányelo Sarabia se hizo el tatuaje de una rosa el pasado mes de agosto en Texas
«Él no es culpable de nada», reafirma Yuransi en conversación con TalCual. Mientras llora desconsolada, solicita a las autoridades de EEUU que «por favor, averigüen, que ellos son inocentes».
«Tenían que averiguar primero, no hacer esa crueldad que hicieron. Mi hijo se fue para allá para ayudarme porque tengo tres hijos menores: uno de dos años con síndrome de Down, una niña de cuatro y un varón de 11 años», afirma.
Yuransi dice que desde que su hijo llegó a Estados Unidos se dedicó a trabajar, para buscar un futuro mejor y ayudar a la familia. En Venezuela era ayudante de albañil. En Texas comenzó a trabajar en un autolavado y luego se cambió a un empleo donde podía generar hasta $23 por hora extra trabajada.
Esta era la segunda migración de Ányelo Sarabia. Durante la pandemia de covid-19 y siendo apenas un adolescente, pidió permiso a su madre para irse a trabajar a Colombia para poder ayudarlos económicamente. Luego regresó a Venezuela y de ahí emprendió camino por la selva del Darién a EEUU.
Sin antecedentes penales
La última vez que las hermanas de Sarabia conversaron con él fue el pasado 14 de marzo. Estaba recluido en Centro de Procesamiento de Río Grande, desde donde fue enviado a El Salvador.
Las hermanas de Ányelo Sarabia vieron el domingo 16 de marzo un video de venezolanos enviados a una cárcel de máxima seguridad y rápidamente lo identificaron porque él vio directamente a la cámara. Su madre, desde Aragua, pudo reconocer a su hijo entre los cientos de deportados con solo verlo de espalda.

El último de la derecha es Ányelo Sarabia. Su madre lo reconoció solo con ver esa imagen
Yuransi González, para desmentir las acusaciones en contra de su hijo y demostrar, ante el mundo, su inocencia, solicitó los antecedentes penales: «Obviamente, él no tiene ningún delito aquí ni tenía ningún delito en Estados Unidos. Ninguno, ningún delito. Nada, nada».
La progenitora explica lo mismo que Jorge Rodríguez ha dicho en reiteradas oportunidades: que las autoridades contrataron a abogados en El Salvador para defender a estos venezolanos y buscar la manera de repatriarlos.
«Tienen un poder que firmamos 30 madres para defenderlos. Ellos dicen que ya están trabajando allá y que los van a interrogar», explica.
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En ese listado, un documento que representa y defiende a los 238 encarcelados en el Cecot, según han informado representantes del oficialismo, Ányelo Sarabia es el número 16.
La familia Sarabia tiene sus esperanzas puestas en las gestiones que se iniciaron las autoridades venezolanas, pero su madre admite que la situación «no es fácil. Es un dolor tan grande no saber de mi hijo, qué le están haciendo».
La tristeza de Yuransi González y de sus hermanas se acrecienta cuando recuerdan que este 4 de abril Ányelo cumplirá 20 años de edad y que ni siquiera podrán felicitarlo.
Los presos del Centro de Confinamiento del Terrorismo tienen prohibido hacer llamadas telefónicas y recibir cartas. Este lunes 31 de marzo se cumplen 17 días de la última comunicación de este aragüeño con sus hermanas.
Vivir con miedo
Las hermanas de Ányelo Sarabia siguen en Estados Unidos, pero le han confesado a su madre que sienten miedo, «más que todo, la menor (22 años), la mayor (25 años) es como más fuerte. Están destruidas. Una me dice que se quiere venir y la mayor que tiene fe de que las cosas (con los migrantes) van a cambiar en EEUU».
González confiesa que el día que su hijo fue detenido también dejaron tras a las rejas a Luis Johender Mercado, expareja de su hija menor. La razón es la misma: «Tener tatuajes y ser del estado Aragua».
Mercado sigue recluido en el Centro de Procesamiento de Río Grande, en Texas. «Mi yerno tiene dos tatuajes en una de sus manos: una corona y el nombre de la mamá. También se los hizo en agosto de 2024».
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