Claves para una transición, por Luis Ernesto Aparicio M.

Hace algún tiempo, un reconocido liderazgo opositor venezolano daba por sentado que la transición hacia la democracia había comenzado en el país. Muchos incluso le dieron como fecha de inicio el 22 de octubre, cuando se celebró la elección del candidato -que luego no fue- que enfrentaría a Nicolás Maduro en las presidenciales de julio del presente año.
Luego, las cosas que han venido ocurriendo desde el anunció para apoyar a Edmundo González como candidato de la Unidad de la oposición política. Una de las más destacadas fue el suspenso vivido durante las “extrañas” 72 horas de prorroga anunciadas por el CNE para que los partidos hicieran las modificaciones respectivas en cuanto al apoyo de algún candidato, tiempo en el cual cerraron el paso a los partidos UNT y MVP y que pronto abrieron, justo cuando el “agua ya llegaba a la nariz”.
Otros asuntos tan extraños ocurrieron, como los comentarios y propuestas de Lula y Petro, presidentes de países fronterizos y que, obviamente, reciben el mayor golpe de emigrantes, para quedarse o de paso. El primero dijo estar viendo algo “extraordinario” porque en Venezuela habría elecciones y ya se tenía un candidato opositor, mientras el segundo hablaba de una especie de un plebiscito “salva vidas políticas” -agregado de mi parte-.
La suma de esos detalles más otros que están a la vista -y otros que no tanto-, hacen pensar que el camino está abierto para una transición política en Venezuela. Cosa que puede llenar a todos de certezas acompañados de la, siempre presente, esperanza por una solución a los males que vive el pueblo venezolano.
Es por eso por lo que en este caso intentaré hacer una revisión de algunos elementos claves que se requieren para hablar de transición y de esa manera contribuir, al menos en lo posible, a la verificación de sí lo que se dijo en los primeros párrafos de este escrito, es cierto o lo contrario, todavía no hemos llegado a ese punto.
Para comenzar, la transición desde una autocracia hacia una democracia es un proceso complejo que implica una serie de elementos clave. En primer término, es fundamental que tanto el régimen autoritario como los actores políticos y sociales interesados en la transición demuestren una genuina voluntad política para llevar a cabo el proceso de cambio hacia la democracia.
Por otra parte, la transición democrática suele requerir un proceso de negociación y diálogo entre el régimen autoritario y los actores de la oposición, así como con otros sectores de la sociedad civil y la comunidad internacional. Estas conversaciones pueden abordar temas como la celebración de elecciones libres y justas, la amnistía para presos políticos, la reforma del sistema político y la creación de instituciones democráticas sólidas.
Sin duda alguna que, para entrar en un proceso de transición, la participación activa de la sociedad civil y los ciudadanos en el proceso es esencial para garantizar que la contribución masiva en los procesos electorales, incluso en la organización y defensa del voto que todos emitan y además que ella procure la certificación de que las nuevas instituciones democráticas resultantes, sean representativas y responsables ante la ciudadanía.
Y uno de los puntos más álgidos en un país como Venezuela, en muchos casos, la transición democrática conlleva la necesidad de abordar las violaciones de derechos humanos y los abusos cometidos durante el régimen autoritario.
Esto puede implicar la búsqueda de la verdad, la justicia y la reparación para las víctimas, así como la promoción de la reconciliación nacional y la cohesión social.
Esto último debe manejarse con la mayor objetividad posible, abandonando la mera idea de que el cambio que se produzca desde la autocracia hacia una democracia libre venga cargado de la venganza que tanto daño hace desde 1998 y que aún se mantiene en el espíritu de muchos ciudadanos. Eso no significa que la justicia no llegue a su debido momento.
Así que la transición desde una autocracia hacia una democracia exitosa requiere voluntad política, negociación y diálogo, fortalecimiento de instituciones democráticas, participación ciudadana, reconciliación y justicia, y apoyo internacional. Estos elementos clave pueden ayudar a sentar las bases para un sistema político más abierto, inclusivo y democrático.
En resumen, si, al menos, dos de los elementos comentados se pueden visualizar, créanme que estaremos en un proceso de transición. De lo contrario, es necesario buscar las formas para abordarlos.
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Luis Ernesto Aparicio M. es periodista, exjefe de prensa de la MUD
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