Déjate de pendejadas, por Teodoro Petkoff

Lo que son las ironías de la vida. Chávez se la pasaba mandando a estudiar la Constitución y exigiendo respeto para ella y ahora que la gente la estudió y pide respeto para su normativa, el padre de ella se muestra remolón frente al categórico imperativo de su normativa referendaria.
Chávez se encuentra hoy ante la piedra de toque de su proyecto.
Durante años ha machacado la idea-fuerza de la “revolución pacífica y democrática”. Ahora le toca demostrar que no era pura retórica vacía. La insistencia en el carácter pacífico y democrático del proceso comporta asumir, sin esguinces, la metodología democrática para manejar las crisis que se presenten. El constituyente previó la figura del referendo revocatorio precisamente para crear, conjuntamente con otras medidas, un cauce democrático, participativo, para la solución de las inevitables crisis que acompañan a todo gobierno, revolucionario o no.
Llegó uno de esos momentos.
Es obvio que la convocatoria de un RR tiene que cubrir rigurosamente todos los extremos constitucionales previstos. Un RR que pone en juego nada menos que la presidencia de la República no es cosa de convocarlo despreciando las formalidades de ley. Eso tiene que tenerlo claro la oposición. Pero, para el gobierno tendría que estar claro, a su vez, que más allá de las formalidades legales, que serán evaluadas en su momento por los órganos jurisdiccionales, existe un hecho político sumamente notorio, que debe ser atendido y al cual no se pueden oponer trucos, los famosos tricks de Carter. Es la voluntad de una parte muy grande del país, que exige participar en la decisión sobre el gobierno y que está consciente de la existencia del instrumento para ello. Ese instrumento, el referendo, no puede ser devaluado con exigencias artificiales, claramente caprichosas o ilógicas y obviamente dirigidas a anular el espíritu participativo de la Constitución.
En este sentido, las groseras provocaciones de Chávez a sus adversarios, las risibles y ridículas consideraciones de Diosdado Cabello sobre la magnitud de la concentración de anteayer, deben ser tomadas como lo que son: silbidos en la oscuridad para espantar el miedo y tentativas desesperadas de arrastrar a la oposición al terreno de la confrontación violenta. Constituyen la negación del espíritu de la Constitución. Los padres de la criatura están locos por repudiarla.
La táctica de Chávez es la de demorar la celebración del RR. A eso están dirigidos sus pasos. Pero no se puede posponer indefinidamente. Tarde o temprano habrá un conteo. La Constitución lo tiene prensado.