Diosdado en su lata de sardinas, por Ángel Monagas

Twitter e Instagram: @AngelMonagas
La semana pasada, en su programa 446, Diosdado Cabello, después de indicar que la Juventud del PSUV es más fuerte que cualquier partido de oposición, comenzó a realizar unas reflexiones que son una suerte radiografía política de la situación real que está enfrentando.
Específicamente dijo que «el enemigo actúa, opera, nos identifica, nos aplica planes, nos aíslan y a todo al que van aislando se lo van tragando».
Luego señaló, refiriéndose a los chavistas «que debemos estar siempre unidos, el que se mete con uno se mete con todos…» dirigiendo a un público que semanalmente acude a su programa como ovejas, expresando lo que él quiere.
Allí soltó una perla y expresó «debemos hacer las cosas bien, porque no es una solidaridad automática» Y en todo este discurso hizo énfasis en una afirmación: el sentido de supervivencia dice lo que se debe hacer.
Esto lo afirmo haciendo una metáfora con la forma en que las sardinas forman cardúmenes para hacerse más grandes que una ballena, y así poder defenderse de los ataques de los tiburones, de los delfines, de peces más grandes en general.
Lo que Diosdado resaltó
Voy a resaltar cuatro (4) aspectos de esto que dijo Diosdado, el panita «Diosdi», como le dicen los patriotas cooperantes que últimamente están muy comunicativos, desde que Patricia me dejó al frente de su programa, de repuesto, por unos días.
Primero. Diosdado siempre tiene claro los objetivos a los que ataca. Le gusta hacer alarde de señalar a la gente con nombre y apellido. O en su defecto, utiliza términos como «el imperio» o «la derecha» o «la oposición». Pero en esta extraña formulación de ideas menciona a «el enemigo». Como si no supiera de quién se trata, o como si lo supiera, pero no lo puede decir.
Cualquiera de estas dos posibilidades, sólo pueden indicar una cosa. Que existe un temor, y que no puede señalar al enemigo que está confrontando.
Segundo: Diosdado indica que el enemigo está actuando. El enemigo los tiene identificados. Y en sus operaciones está logrando debilitar uno por uno a la cúpula que está en el poder. Los está aislando. Allí están Clíver, Alex Saab, el Pollo Carvajal, hablando de los que están presos. Pero también está la caída de Tareck El Aissami. Los descubrimientos sobre las sórdidas actuaciones de Jorge y Delcy Rodríguez. La alianza de esta última con Nicolasito Maduro.
La apariencia de fortaleza de Nicolás Maduro y Diosdado Cabello no es verificable. Es como el helado que se va derritiendo. Como dice «Papá Cerdito» en el programa infantil «Pepa», lo que va quedando es una sopa de helado. Invendible.
Tercero: Diosdado señala también que están confrontado algo más grande, del tamaño de una ballena. Yo sé que los mariacorinistas saldrán diciendo que es su lideresa. Dejen de estar mirándose el ombligo, porque no es así. Diosdado se refiere al movimiento de la Resistencia. Supuestamente integrado por militares chavistas y civiles, con una estructura que ya se encuentra presente en todo el país. Tipo colmena. Y que los equipos de inteligencia del gobierno no han podido descifrar (o tal vez se hacen que no pueden, porque la resistencia está en todas partes).
Cuarto: Diosdado define la situación actual del PSUV. Son unas sardinitas. Pero unas sardinitas que ahora resulta que no asumen solidaridad automática.
*Lea también: La política de acuerdo y la unidad que trasciende ideologías, por Luis E. Aparicio M.
El fin de semana estuvo de visita en Miami un amigo que conoce bien a Diosdado. Me hablaba del rol importantísimo que jugó en su momento el fallecido Adrián, su hermano. Del dinero que resguarda Raquel Bernal, la Barbie de Chávez. De la vez que Chávez señalaba en el horizonte «los topochales de Diosdado Cabello» en un Aló Presidente. Y la competencia que desde Atún Eveba se la hacía al Atún Margarita de Empresas Polar, ambas empresas beneficiarias de los dólares del Sucre, con los que importaban atún con sobreprecio desde Ecuador.
Diosdado y su mazo se le nota un poco agotado. Lo entiendo. Está como en el mito de Atlas, sosteniendo sobre sus hombros al PSUV, mientras Nicolás Maduro sigue echando por tierra el proyecto de Hugo Chávez.
A Diosdado como otros Dios griego, Apolo, le encanta jugar a predecir el futuro. Por eso repite en cada programa que «las primarias no van».
Aquí me han atacado porque he dicho que Diosdado Cabello no es parte del problema, sino que forma parte de la solución.
Mi amigo cree en eso, él es quien les ha insistido a los norteamericanos que tiene el valor, y el temple del verdadero patriota.
Yo pienso que le pasó como aquella conversación que tuvo Hugo Chávez una noche, cuando actores del 4F le preguntaron por qué estaban tan lejos del proyecto bolivariano que habían soñado.
Chávez les dijo. «El camino del poder en países como Venezuela, es como cuando uno cae en una cloaca. Para salir de allí tienes que salir siguiendo el camino de las ratas. Y una vez afuera, por más que te bañes, sientes que el olor no se te quita”.
Con todo y que andan en cardumen, las sardinitas casi siempre terminan en una lata.