El fútbol durante el verano, la burbuja que se retroalimenta, por Gustavo Franco

Resulta curioso que el fútbol haya logrado cautivar audiencias incluso en el momento en que los partidos que se juegan son los amistosos previos al inicio de la temporada. Se pasa de prestar atención a los logros deportivos del equipo del que se es aficionado, a estar pendiente de si el club de fútbol se reforzará con jugadores que prometan elevar al equipo a nuevas alturas. La información ya no está en lo que sucede en el campo de juego, ni vienen de las declaraciones de post-partido. Las informaciones vienen de fuentes confidenciales, del entorno de alguna parte interesada; ya sea jugador, la dirección del equipo, el agente, algún familiar, y un largo etcétera.
El fútbol está moviendo más y más dinero y pareciera que la burbuja no explotará. Las diferentes ligas negocian mejores condiciones para que se puedan transmitir sus partidos. Y aunque parecieran excesivas las cifras que se pagan, sólo basta con ver el lado financiero de algunas de ellas.
Cristiano Ronaldo, obtuvo el mejor contrato de su carrera a los 33 años cuando fichó por la Juventus desde el Real Madrid. Al salario del jugador portugués deben sumarse los 100 millones de euros que la Juve pagó al Madrid para incorporar a Cristiano al equipo
Sí, es un grandísimo jugador, seguramente de los mejores de la historia. Pero su valor va más allá: es la persona con más seguidores en Instagram, con 177 millones. La vecchia signora entendió que fichar a CR7 les iba a traer consigo muchos patrocinadores, producto del interés de audiencias que el portugués atrae. Según Forbes, el delantero nacido en Madeira le genera a sus patrocinadores 445 millones de dólares al año. Lo que pagó la Juve al Real Madrid queda justificado.
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Toda esta situación ha hecho que el mercado de traspasos sea altamente inflacionario. Cada vez más se pagan cifras más grandes para traer a jugadores. Y cada vez más se ofrecen mejores salarios para tener al jugador atado a un contrato de larga duración, proteger el valor en el mercado y pedir cifras cada vez más elevadas cuando otro equipo se interesa por un jugador.
Esta danza de cifras estratosféricas también pueden conducir a situaciones poco deseadas por los equipos de fútbol. El Real Madrid en su momento decidió alargar el contrato de Gareth Bale (por quien pagó 101 millones de euros al Tottenham Hotspur), y darle un salario de 17 millones de euros tras el pago de impuestos. Unos 600 mil euros a la semana. Esto, para un jugador que se ha perdido en torno a la mitad del tiempo de juego disponible desde que llegó a la capital española, en verano de 2013. Seis años más tarde, el entrenador del Madrid, Zinedine Zidane, lo quiere fuera. ¿Quién le igualará semejante salario, además de pagarle al Real Madrid por el traspaso? Esta situación es igual con Alexis Sánchez, del Manchester United; y Mesut Ozil, del Arsenal. Desde que firmaron unos contratos con salarios elevadísimos, sus equipos no saben qué hacer con ellos: han bajado el rendimiento, y nadie está interesado en ellos.
El Fútbol Club Barcelona, que en otros años se le consideraba el ejemplo a seguir a la hora de potenciar y desarrollar el talento de los juveniles, también ha entrado en esta fiesta de los millones. Tras perder a Neymar cuando el brasileño decidió irse al París Saint-Germain, la humillación fue tal que no podían quedarse de brazos cruzados. Buscaron a un sustituto, pero los equipos sabían que el Barsa había ingresado una enorme cantidad de dinero por el traspaso de Neymar, y le iban a pedir una buena parte de ese dinero. Así, ese verano de 2017 los culés pagaron 105 millones de euros por Ousmane Dembelé, e incluyeron otros 40 en variables. En diciembre, hicieron una operación con cifras similares, pero en libras esterlinas para traer a Phillipe Coutinho. Uno o ambos quieren ser utilizados como piezas de cambio para traer de vuelta Neymar a Barcelona, pero nuevamente es muy difícil con el bajo rendimiento que han tenido y los salarios a los que están acostumbrados.
La burbuja del fútbol pareciera no tener fin, sobre todo cuando se considera la irrupción de diferentes plataformas disputándose los derechos. En India, Facebook transmite La Liga de España. Amazon ha conseguido los derechos para transmitir algunos partidos de la liga inglesa durante el período 2019-2022.
Pero por encima de todo, la burbuja no explota porque la gente sigue viendo fútbol.