El Newcastle United será el próximo equipo en convertirse en ‘nuevo rico’, Gustavo Franco

El fondo soberano de Arabia Saudí en conjunto con los magnates inmobiliarios del Reino Unido, los hermanos Reuben, se hará con el control del equipo Newcastle United, salvo que suceda algo muy raro. El fondo del reino será accionista mayoritario, según han reseñado medios especializados.
El Newcastle es un equipo histórico y tradicional de la Premier League, que los venezolanos aficionados al fútbol recordarán porque Salomón Rondón jugó allí.
Con esta adquisición, el conjunto de ‘las urracas’ podría volver a escenarios e instancias más prestigiosas. El equipo donde jugaron futbolistas como Alan Shearer, Kevin Keegan, Nolberto Solano, Paul Gascoigne o Andy Cole, merece estar en una situación de mayor relevancia competitiva. Tener un dueño poco ambicioso en el ámbito deportivo ha llevado al equipo a la mediocridad, aunque bien es cierto que son solventes económicamente. Al menos, más de lo que lo eran antes de que el actual propietario, Mike Ashley, llegase a la entidad.
Hay varias cosas que, sin embargo, se le deben poner mucha atención. Ya hay experiencia previa con la entrada de inversores mil millonarios de otros países, y con fondos soberanos de distintos Estados que entran en la propiedad de un equipo. Roman Abromich, dueño del Chelsea, fue diputado en Rusia por la región de Chukotka, de la cual luego fue gobernador. El dueño del Manchester City es Sheikh Mansour, primer viceministro de Emiratos Arabes Unidos y miembro de la familia real de ese país. El París Saint-Germain es propiedad del fondo soberano de Catar, a través de su holding especializado en inversiones deportivas, Qatar Sports Investments (QSI). El presidente del equipo es Nasser Al-Khelaifi (presidente de la junta directiva de QSI), quien además de su actividad como propietario de un equipo de fútbol se permite ser dueño de un grupo de medios de comunicación (beIN Media group) que transmite partidos de fútbol.
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Para proteger la competitividad del fútbol se han introducido reglas como el Fair-play Financiero, que estipula que sólo se puede gastar lo que se ingresa. Esto, para evitar que un equipo empiece a pagar salarios exhorbitados y sumas gigantescas de traspasos, y efectivamente hacer que el fútbol sea menos competitivo. Las autoridades del fútbol están más cautelosas ante este tipo de comportamiento. No cabe duda de que si el Newcastle United fichase a Neymar, Mbappe, o algún futbolista altamente cotizado llegarán las sospechas de infracción. Situación que sin duda, los nuevos propietarios del Newcastle United deberán observar.
Los dueños del ‘city’, PSG y el Chelsea provienen de países con indicadores democráticos bastante bajos, y a esa lista se suma Arabia Saudí. Y cabe recordar que esos dueños justamente tienen una vinculación importante con el Estado de sus respectivos países, que, de nuevo, tienen indicadores democráticos pobres. ¿Es esto lo que los aficionados del fútbol quieren?
De vuelta con el caso del Newcastle United, es de sobra conocida (para los aficionados de la liga inglesa) la pésima relación que tenía Mike Ashley con los aficionados de ‘las urracas’. Sin embargo, ¿querrán que el fondo soberano de un país al que Amnistía Internacional critica por su historial de no respetar los derechos humanos sea el nuevo propietario del equipo al que han apoyado durante mucho tiempo?
Cuestiones éticas que, pareciera, se han vuelto sumamente comunes. Si la situación sigue con esta tendencia, porque el fútbol es un negocio sumamente lucrativo y muy globalizado, habrá que prestar atención a como se responden estas cuestiones. Que al menos todos estemos bien enterados del acuerdo al que accedemos cuando decidimos consumir fútbol. Porque lo único que tiene un aficionado para, de alguna forma, decidir el porvenir del deporte es si lo consume o no. Y la decisión es de cada quien, y es perfectamente justificable decidir que sí se consume, o no. Es lo que ha traído la globalización y el dinero al fútbol. Ambas traen sus cosas buenas, y sus cosas malas. Que cada quien juzgue qué es lo bueno y qué es lo malo.