Embajada de Francia y Lata de Agua inauguran primera escuela sostenible del país

La embajada de Francia en conjunto con la fundación Lata de Agua inauguraron la primera escuela sostenible del país, gracias a la instalación de un sistema de captación y tratamiento de agua de lluvia, así como la instauración de paneles solares que permiten el funcionamiento del plantel y benefician a más de 1.300 estudiantes y a un centenar de trabajadores
Con el propósito de establecer un modelo innovador de desarrollo sostenible, de adaptación climática y de sensibilización ambiental que permita a la comunidad escolar afrontar problemas en el suministro de agua y en el servicio eléctrico que condicionan su funcionamiento, la fundación Lata de Agua y la embajada de Francia inauguraron la primera escuela sostenible del país.
Un total de 1.380 estudiantes y más de 100 trabajadores administrativos y obreros que laboran en la Unidad Educativa María Virgen Misionera, situada en el sector Central Tacarigua del estado Carabobo, contarán con servicio de agua y electricidad, a través de la instalación de un sistema de captación, tratamiento y almacenamiento de agua de lluvia, y de un sistema de paneles solares que permite refrigerar los alimentos del comedor escolar y dar energía a la bomba de agua.
«Es un honor para mí compartir con todos ustedes la inauguración de la primera escuela sostenible de Venezuela, gracias al maravilloso programa de Lata de Agua, un proyecto que promueve el suministro de agua a partir de la recolección del agua de lluvia, que se complementa con el sistema de captación, tratamiento y almacenamiento del recurso, para mejorar su calidad», expresó Romain Nadal, embajador de Francia en Venezuela.
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Asimismo, destacó que «gracias a iniciativas como estas que cuentan con el apoyo de Francia, se permitirá a todas las naciones del mundo luchar contra el cambio climático (…) debido a que, con este proyecto se construye, no solo el futuro de Venezuela sino de toda la humanidad que necesita urgentemente proyectos sostenibles para luchar contra el cambio climático».
Además de la instauración del sistema de recolección y tratamiento del agua de lluvia, también se instaló un sistema fotovoltaico (paneles solares) que provee la energía necesaria para la refrigeración de los alimentos del comedor escolar y para el funcionamiento de la bomba de agua del sistema instalado, así como un calentador solar para surtir de agua calienta la cocina y las duchas de la escuela, y la realización de pozos de infiltración que busca reducir inundaciones, recarga de acuíferos y humedecer el suelo de la escuela.
«Soy el hijo de una maestra de escuela y de un profesor de idiomas, por eso cuando estoy en una escuela me siento en casa, porque yo pasé mi infancia en escuelas con mi mamá y mi papá. Sé que la enseñanza es el pilar de una nación, sin el acceso gratuito y obligatorio a la educación, como es en Francia, yo nunca hubiese sido diplomático ni embajador», sostuvo el diplomático, al tiempo que reiteró el compromiso de la embajada francesa con el desarrollo social sostenible en Venezuela.
En paralelo, la fundación Lata de Agua llevó a cabo actividades de sensibilización, educación y concienciación para la comunidad estudiantil, a través del programa Llueve y Aprendo, en el que se les impartió conocimientos básicos para el cuidado del medio ambiente, el uso de energías alternativas, reciclaje y adaptación climática.
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Por su parte, el director de la fundación Lata de Agua, Laurencio Sánchez, agradeció a los presentes la confianza puesta en el equipo de trabajo que hizo posible que la Unidad Educativa María Virgen Misionera continúe con sus actividades académicas. Destacó que la mejor forma de agradecer es darle continuidad al proyecto, a través de un manual sostenible que brinda herramientas para promover en la comunidad estudiantil la adaptación climática.
«El manual que hicimos es un libro abierto que busca sensibilizar los niños con relación al agua, a los árboles, en cómo debemos enfrentar los desafíos energéticos para formar ciudadanos adaptados a las nuevas circunstancias del clima en el mundo. Es fundamental que todos empecemos a pensar en eso y en la manera en la que nos vamos a adaptar, en la que vamos a regenerar nuestros ecosistemas, porque se trata de acciones propositivas, no se trata de adaptarnos a una crisis o a una circunstancia adversa», destacó Sánchez.
Donaciones
«El colegio se mantiene en pie gracias a la donaciones que llegan de diferentes partes. Debido a esto, hemos podido resistir todas las situaciones económicas y sociales que estamos viviendo en el país», destacó Gloria Navarro trabajadora del plantel desde hace 17 años. Destacó que el proyecto Lata de agua no solo va a beneficiar a la comunidad estudiantil, «sino a toda la comunidad, porque no es solo que ellos instalaron, también fueron las clases que le dieron a los muchachos para que ellos aprendan a colectar agua el agua de lluvia y qué hacer con ella».
Navarro asegura que las fallas de los servicios públicos en la localidad «es terrible». Detalló que el servicio de agua lo quitan sin previo aviso y pueden pasar entre cinco y siete días. Generalmente, la gente compra cisternas que cuestan hasta $50 para poder bañarse y los que no pueden pagar buscan en los pozos de agua. En la escuela no compramos cisternas porque no podemos, pero algunas personas de la comunidad nos traen de las que ellos compran», sostuvo la trabajadora.
«La creación de la primera escuela sostenible de Venezuela está fundamentada en una serie de ecotecnias, innovaciones tecnológicas y programas de sensibilización diseñadas con la finalidad de preservar y restablecer el equilibrio entre la naturaleza y las necesidades humanas, para que los niños y los miembros de la comunidad escolar puedan conocer y aprender de estas tecnologías y las puedan utilizar para proveerse de unas condiciones ambientales mucho más armónicas», sostuvo el equipo de Lata de Agua.
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