Emigración dejó un caldo de cultivo para la violencia sexual infantil

El criminólogo Fermín Mármol García aseguró que desde hace más o menos un año han «alertado que el abuso en menores de edad ha aumentado por una lógica criminalística: las padres migraron y esos niños y adolescentes quedaron al cuidado de otros familiares e inclusive de amistades; lo que genera un caldo de cultivo idóneo para este tipo de abusos«
Autores: Luna Perdomo | Orianny Granado
El 13 de agosto el director del Cuerpo de Investigaciones Científicas, Penales y Criminalísticas (Cicpc), Douglas Rico, hizo público el suicidio de una niña de tan solo 12 años, el hecho ocurrió el estado Zulia. La menor era constantemente abusada sexualmente por uno de sus tíos con el consentimiento de su padre.
De acuerdo a una data levantada por TalCual con estadísticas del Cicpc, desde agosto y hasta los primeros 14 días de octubre se contabilizan 63 casos de actos lascivos o abuso sexual contra menores de edad. Estos datos revelan que cada 28 horas un niño o adolescente fue víctima de violencia sexual en el país.
Entre estas víctimas se encontraba la joven de 12 años que decidió acabar con su vida en uno de los cuartos de su vivienda, ubicada en el barrio Rafael Urdaneta, cerca de La Victoria, en la ciudad de Maracaibo.
Funcionarios del eje de homicidios de Cicpc comenzaron las investigaciones para determinar qué llevó a la pequeña a tomar esta decisión. Durante las averiguaciones los efectivos encontraron que la víctima era constantemente maltratada por su padre, Giuseppe Luciano Herrera, de 53 años. Este también permitía que su hermano, tío de la menor, Henry Jesús Herrera de 61 años, abusara sexualmente de la adolescente.
Según los datos publicados en la cuenta de Instagram del director del Cicpc, los estados con el mayor número de casos son Distrito Capital con siete registros, Miranda y Carabobo con seis casos cada uno, seguidos de Bolívar, Táchira, Aragua y Guárico.
El pasado 27 de agosto, Douglas Rico informó que hasta esa fecha habían sido denunciados ante el organismo que lidera 1.180 casos de abuso sexual a menores de edad, de los que el Cicpc había dado respuesta a 63%, lo que finalizó con la detención de 627 personas.
Depredador al acecho
El viernes 11 de octubre un septuagenario fue detenido por funcionarios de la policía del municipio Pulgar al sur del estado Zulia. El hombre había abusado sexualmente de sus tres nietos, todos menores de edad. La denuncia fue interpuesta por su hija, la madre de los niños, quien llegó a la sede policial asegurando que su padre había abusado sexualmente de su hijo de 13 años.
Tras esta denuncia, efectivos del cuerpo policial planificaron un operativo que contó con la participación del servicio de vigilancia y patrullaje, todo con el objetivo de capturar al hombre de 75 años. Al ser detenido, el abuelo de los niños aceptó las acusaciones e incluso reveló una trama de pederastia y pedofilia que envolvía el caso. Los hechos ocurrían en la vivienda de los menores ubicada en un sector muy pobre de la parroquia Simón Rodríguez, ubicada al sur de Maracaibo.
La madre de los niños sospechaba que sus otros dos hijos, una niña de 9 años y un niño de 6 años, también habían sido víctimas de su padre, hipótesis que el abusador confirmó. Al ser arrestado por los funcionarios policiales el abuelo aceptó su culpabilidad y explicó cómo obligaba a su nieto mayor a tener relaciones sexuales con él.
La policía del municipio Pulgar además de encontrar que el hombre era responsable, también descubrió un acontecimiento más atroz: el septuagenario no solo abusaba de su nieto de 13 años, sino que bajo amenazas, obligaba a este a “realizarle el acto sexual a sus hermanos” todo esto frente a él.
Hoy el hombre forma parte de los detenidos en la entidad zuliana por los delitos de abuso sexual y actos lascivos, estando a la orden del Ministerio Público.
El psicólogo y coordinador del programa «Creciendo sin Violencia» de Cecodap, Abel Saraiba, explicó que lo que está sucediendo a grandes rasgos en estos caso es que el sistema de protección no está cumpliendo su labor en términos de cuidado de los niños, niñas y adolescentes.
Todo esto deja en un estado de inseguridad a los más pequeños, “cuando hablamos de protección no solo es de atender casos en los que se ha producido un daño a los niños y adolescentes, también estamos hablando de protección cuando se hace labor de prevención, el fortalecimiento de la familia, la creación de sistemas de atención temprana que permitan abordar situaciones críticas”, detalló el especialista.
Pero en el caso de Venezuela los “niños están cada vez más desprotegidos”, esto aunado al deterioro de las condiciones de vida de los ciudadanos, los extremos niveles de pobreza, la situación de vulnerabilidad de la familia, han llevado a que se den las condiciones para que ocurran hechos de violencia sexual.
«Sí vemos un alza en estos indicadores y nosotros a partir de la experiencia en el terreno podemos constatar que seguramente son muchos más (los casos de abuso sexual y actos lascivos) y esto obedece a una falta de respuesta del sistema de protección”, reveló el psicólogo de Cecodap.
El criminólogo Fermín Mármol García coincide con el psicólogo Saraiba y asegura que desde hace más o menos un año han «alertado que el abuso en menores de edad ha aumentado por una lógica criminalística: las padres migraron y esos niños y adolescentes quedaron al cuidado de otros familiares e inclusive de amistades; lo que genera un caldo de cultivo idóneo para este tipo de abusos«.
Desde Cecodap registran más de 800.000 niños o adolescentes dejados atrás porque sus padres se vieron obligados a dejar el país por la crisis humanitaria compleja que vive Venezuela; lo que los hace más vulnerables «porque estas personas que se quedan al cuidado no consiguen ejercer la función de protección de la misma forma”, explicó Abel Saraiba.
Mármol García agrega que la deserción escolar también influye; ya que estos niños y adolescentes «pasan demasiado tiempo en un sitio confinado; llámese vivienda o apartamento, y al tener al menor tantas horas en ocio con personas que los cuidan es un cóctel explosivo, una mala fórmula. Todos los análisis nos llevan a alertar que era evidente que el abuso sexual y psicológico iba a aumentar».
Sin embargo, el psicólogo de Cecodap recordó que el abuso sexual a los más pequeños puede producirse estando o no los padres presentes, pero subrayó que “un niño que no esté al cuidado de sus padres es un niño que se encuentra en mayor condición de vulnerabilidad y expuesto a mayores peligros, diversas formas de violencia, entre ellos el abuso sexual».
Ausencia de denuncias y deudas del Estado
Para el psicólogo Abel Saraiba es importante acotar que en Venezuela “cuando se produce abuso sexual no siempre estos hechos son investigados”, incluso alertó que en “la mayoría de los casos, la familia -por temor, por desconocimiento o por estigma social- no realizan tampoco los procesos de denuncias”.
Fermín Mármol García considera que la falta de denuncias es una mala noticia y se interroga: «¿Quién va a denunciar que su niño ha sido abusado por amigos o familiares porque sus padres lo dejaron cuidando porque se fueron al exterior?». Del mismo modo, indica que los progenitores consideran que cualquiera que esté cuidando a un niño «es un favor y tratan de mitigar cualquier queja que el niño o adolescente les haga» y añade que en estos casos, el menor piensa que no puede informar al padre o madre lo que le sucede, vía telefónica, porque tiene el abusador al lado.
Otra dificultad que Mármol García encuentra es la inexistencia de una campaña de radio y televisión incentivando la denuncia ciudadana, informando de atención sobre el abuso sexual o atención a las víctimas porque «todos somos responsables de los niños y adolescentes», afirma el criminólogo.
«¿Dónde está la encuesta de victimización?» es la otra pregunta que le surge al experto en criminología, quien recuerda que esta no se hace desde el año 2009, y detalla que «en un país donde la denuncia ciudadana no es una práctica cotidiana porque la gente no cree en las instituciones, tienen que estar pasando una serie de delitos que nadie conoce» y asevera que con esta encuesta, la gente se sentiría más a gusto para dar a conocer lo que está pasando.
Para Fermín Mármol, el Estado tiene muchas deudas con los venezolanos en esta área: no existe un sistema robusto gratuito de psicólogos para acompañar a las víctimas el tiempo que sea necesario, no hay una línea de emergencia de 24 horas para los perjudicados, no existe una campaña fuerte en los medios de comunicación.
El psicólogo Saraiba lanzó una alerta sobre los riesgos que corren estas víctimas si no son atendidos a tiempo, “pueden desarrollar alteraciones mentales y de comportamiento, tales como cuadros depresivos, ansiedad y en determinados casos pueden llegar a atentar contra su vida. Un niño que ha sido violentado y que no ha recibido la atención adecuada es un joven que esta propenso a adquirir patrones de consumo de sustancias y adicciones”.
Además, Mármol García insiste en la importancia de que los casos de abusos sean atendidos por especialistas, pues recuerda que «muchas veces lo que se sufre de niño, se proyecta de adolescente. Hay adolescentes que fueron abusados de niños y pasan a replicar esa conducta en el futuro porque es la manera de proyectar las frustraciones y el odio; y es un ciclo que se rompe con atención».
Recomendaciones
- Desmontar el mito que el porcentaje más alto de abuso sexual es de desconocidos porque no es así. Desde la criminalística, se ha confirmado que mayoritariamente el abuso en niños y adolescentes se materializa en el entorno de la familia. Los niños deben estar bajo el cuidado permanente de sus padres o bajo la supervisión de sus representantes.
- Establecer un canal de comunicación muy fluido para que haya la seguridad de que el niño o adolescente cuente lo que le ocurre.
- Denunciar el abuso sexual porque así no se expone al niño, no se le daña; por el contrario se daña la impunidad. «Es un buen camino para sanar el alma», asegura Mármol García.
Estas tres recomendaciones son fundamentales para el especialista en criminalística, así como un análisis por parte del Estado de los entornos familiares. «En un país tan violento como Venezuela, hay mucho por hacer, por reconstruir», concluye el especialista.
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