En 2022 hagamos más por la vida, la tierra y la democracia, Luis Ernesto Aparicio M.

Twitter: @aparicioluis
En el umbral del 2021, ya cuando está cayendo la cortina para todos en lo individual y colectivo, llega el momento de la reflexión, de estudiar de manera consciente los aciertos, los errores y lo que se ha dejado de hacer. Llega el instante de elaborar una lista de todo aquello que estamos dispuestos a hacer en los próximos 365 días que vienen como un cuaderno en blanco. Incluso, organizaciones y empresas también hacen una revisión para así trazar sus objetivos, el rumbo que desean que sus formaciones tomen.
Todos, absolutamente todos, en estos últimos días hablamos de lo que haremos en los próximos; de cómo será nuestra actitud ante las situaciones que se nos presenten y como vamos a resolver aquello que ha quedado pendiente, bien porque no tuvimos las herramientas al alcance o porque sencillamente no pudimos concentrar los esfuerzos para resolverlo. Así que la línea imaginaria del tiempo, la vuelta que está comenzando a dar la tierra sobre alrededor del sol, nos da para asumir que en los próximos días estaremos dedicados a ese, o a esos asuntos.
Así vamos a comenzar el nuevo año, el 2022; con la agenda llena de muchas tareas a las que hay que emprender con enfoque y dedicación. Cada uno, a su manera, tiene su lista y por eso me gustaría compartir algunos detalles que, por alguna razón, pienso que sería bueno incorporar. Aquí vamos.
En el 2022, aspiremos a que la tierra sea el mejor lugar para vivir. De hecho, debe ser así porque es el único planeta que tenemos. No hay otro de repuesto, a menos que estemos viviendo en algún guardarropa de un ser superior, como los cuentos o películas de ficción.
Para el próximo año, pensemos en nuestra nave azul (la Tierra) y comencemos a darle un respiro para su renovación, aportando un poco para ayudar a detener la veloz escala del termómetro terrestre. Usemos menos nuestros autos para ir a la esquina o para aquellos lugares que nos queda relativamente cerca y que podemos ir caminando. Con eso cuidamos de nuestra salud y de la salud de la tierra. Evitemos seguir talando los árboles a granel y sin planes de reforestación.
Entiendo a los amigos ganaderos, pero ofrezcan una oportunidad a la tierra y ayuden a plantar más árboles en vez de desforestar para extender los pastizales. No sé que decir a los habituales viajeros por avión, solo se me ocurre pedirles que si es visita de negocios o empresarial, usen mucho más las comunicaciones virtuales, el COVID-19, nos enseñó que todo puede seguir funcionando desde la distancia de la oficina.
Entendemos que el tema de la deforestación indiscriminada y la minería ilegal son unos de los grandes enemigos para el pulmón terrestre, es decir los árboles, pero esa tarea va más allá de cada uno de nosotros porque necesitamos del auxilio de las autoridades gobernantes, en aquellos casos donde no se encuentre involucrada en esa ilícita actividad.
Aunque este no debe esperar para el 2022, el mundo sigue convulsionado ante una imprevista pandemia. Muchos de nosotros hemos visto partir a más de un amigo o familiar por causa, aún desconocido, del virus que se ha quedado entre la humanidad por dos años. Destaquemos desconocido porque muy a pesar de llevar ese tiempo, el COVID-19 pareciera que nada hubiéramos aprendido. La ciencia ha puesto todo su empeño en saber cada día sobre el virus, pero a pesar de ese gran esfuerzo, la situación se hace cada vez más peligrosa debido a que estamos frente a una molécula inteligente que va evolucionando a medida que invade nuevos sistemas humanos.
A esto se agrega la capacidad, muchas veces, que tenemos los seres humanos de hacer caso omiso a peligros como el que representa el COVID-19 para continuar viviendo como si en realidad nada estuviera pasando. Además, está esa porción necia de seres humanos que se resiste a recibir la única formula que se ha descubierto para evitar más desenlaces fatales, derivándose en riesgo para la mayoría de los seres humanos.
Así pues, esperemos que, en la lista de los líderes, científicos y sobre todo de la minoría negacionista, se encuentren en acción y pensamiento, para así reconocer que vencerle es tarea de equipo; que todos podemos aportar para hacerle frente y ponerle punto final al COVID-19. Eso debe estar en los buenos propósitos del 2022, pero desde este mes, en pleno 2021. En lo individual, tenemos que retomar la rutina de hacer planes para evadir al virus y actualizar el uso frecuente de la máscara, sobre todo en lugares de trabajo y cerrados, el distanciamiento social y evitar, sobre todo en las fiestas de finales de mes, el aglomeramiento de personas.
Mientras cada uno se esmere en hacer lo mejor como ciudadano, como ser socialmente responsable, los países ricos deben comenzar a ayudar, de manera más activa, a los países pobres para que alcancen los suficientes porcentajes de vacunados, porque cuando mi salud depende de la de los demás, no importa el costo si con ello se puede mantener a quienes nos acompañan en nuestras casas, sano.
La democracia, ese sistema que a tantos ha permitido alcanzar el poder para luego tratarla tratar de acabar con ella, sigue estando vigente. Ella existe mientras exista gente que la defienda que crea en ella. Es cierto que hay mucha decepción sobre las respuestas que le hemos reclamado a ese sistema de gobierno, pero más es el uso y el abuso que se continúa cometiendo por su intermedio, que por ella misma. Por eso, hoy es bueno recordar a todos los dirigentes políticos que tomen, una vez más como cada año, el próximo 2022 como punto de partida para comenzar a frenar su declive, su avance desbocado hacía otras versiones de gobierno que más que garantía, son incertidumbres o adivinanzas.
A los políticos, a estos individuos necesarios para todas las sociedades, sería bueno apuntarles que hace falta mucha humildad, sencillez, desprendimiento y sobre todo Unidad, no la unidad expresada en Uno, sino en muchos. No se puede continuar apostando a la aventura, a los caminos que llevan al “vamos a probar con esto”, no. Es necesario que entiendan que el difícil trance en el que se encuentra el sistema democrático amerita vencer el egoísmo y el engaño. Los ciudadanos están agotados y están viendo todo lo que cada uno de ustedes hace, y lo ven no con buenos ojos, clamando por algo diferente a muchos de ustedes y de allí el peligro latente.
De tal manera que, en pocos días, entraremos de nuevo al frenesí de un nuevo ciclo de vida para todos, con la esperanza de que el 2022 hagamos más por nosotros, por la vida, la tierra y la democracia.
Luis Ernesto Aparicio M. es Periodista Ex-Jefe de Prensa de la MUD
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