En Vargas se fragua una nueva tragedia por la desidia del gobierno regional

Expertos aseguran que el desbordamiento de los ríos y la anegación de las arterias viales, apenas llueve, desmienten los planes preventivos que el gobierno regional dice haber llevado a cabo, mientras los varguenses reviven los episodios de la tragedia de 1999
La tragedia de Vargas del año 1999 aún pesa en el recuerdo de los habitantes del litoral central venezolano. Basta que caigan un lluvia sobre la entidad para que el miedo invada a sus residentes por el colapso que provoca en ese estado costero-montañoso hasta una pequeña llovizna.
Aunque el gobierno regional a cargo de Jorge Luis García Carneiro dice que han realizado planes preventivos, las calles completamente anegadas y quebradas fuera de cauce tras cualquier lluvia dejan ver el abandono en los sistemas de drenaje del estado y la falta de mantenimiento en los pasos fluviales; lo que deja entrever la vulnerabilidad de la entidad.
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El Especialista en respuesta a Emergencias y Gestión de Riesgos por la Universidad de Texas A & M Gilberto León, advierte que “estamos a la puerta” de que se pueda repetir una tragedia como la ocurrida en 1999. A su juicio, el gobierno venezolano se olvidó de hacerle mantenimiento a las torrenteras de los ríos “y estamos acolmatados (acumulación de sedimentos en un río o quebrada)”.
León explica que la hidrogeomorfología propia de una zona como el litoral central ha sumido a la entidad en la recurrencia de fenómenos naturales generadores de daños como perturbaciones atmosféricas y tormentas; a lo que se suma que las gestiones deficientes de las autoridades regionales han incrementados los niveles de riesgos.
Si bien es cierto que luego de la tragedia se construyeron 19 presas con el objetivo de atrapar la sedimentación en los ríos, el experto enfatiza que estas se encuentran colapsadas por la falta de mantenimiento; algo que se repite con la limpieza rutinaria de quebradas y el despeje total de drenajes y ventanillas en calles y avenidas.
“Con el bote de basura y desechos sólidos a las quebradas y ríos nos acercamos a vivir el impacto del desbordamiento, lo que los convierte en las emergencias recurrentes del futuro inmediato que dependiendo de la intensidad, cantidad de agua y el prolongado tiempo de descarga, pasará irremediablemente a un nuevo desastre”, expuso.
El experto en riesgos recalca que la basura no tiene nada que ver con la sedimentación que se pueda acumular en los ríos. Sin embargo, apunta que ambos factores aceleran las posibilidades de desbordamientos. Sostiene que evitar verter sólidos en las cuencas forma parte de una cultura preventiva y de mitigación de riesgos que nunca se fortaleció en el pueblo varguense.
León señala que, aunque el desbordamiento de los ríos es uno de los riesgos más latentes en la entidad, el deslizamiento de los cerros y el colapso de viviendas es otro factor que despierta preocupación cuando llegan las lluvias.
Las viviendas marginales que se encuentran apostadas en los cerros también se encuentran en condiciones de riesgo, pues en muchos casos no tienen una construcción sólida, están sobre pendientes inestables o su estructura se ve debilitada por la existencia de pozos sépticos.
“El gobernador ha estado otorgando a unas pseudo empresas mineras –que trabajan en la explotación de las piedras sin preservación del medio ambiente- permisos para supuestamente explorar las montañas. Hasta ahora han reportado que lo que se ha conseguido es mármol. La depredación del cerro o la dinamización lo hace frágil frente a la perseverante lluvia y este es un factor que empeora la situación porque puede ocasionar que las piedras de gran tamaño se desprendan de la corteza, caigan a los ríos y obstaculicen mucho más el paso de agua en los caudales”, denunció.
Lo que un día fue
En Vargas se intentó instaurar la cultura preventiva y la mitigación de los riesgos en la ciudadanía tras la creación de los Comités de Gestión de Riesgos, pero como otros proyectos del gobierno regional la iniciativa se la llevó el viento y duró apenas cuatro años, dijo a TalCual una fuente de Protección Civil (PC) Vargas, que prefiere mantenerse en el anonimato para evitar represalias.
El informante señala que los comités dejaron de funcionar a medida que la crisis que vive el país se agudizó y por la emigración de venezolanos.
Afirma que el litoral central es un territorio de alto riesgo. Coincide con Gilberto León al asegurar que en la entidad no se realiza mantenimiento a los ríos y las quebradas, y asegura que una de las razones por las que se abandonó la atención a las cuencas fue la cantidad de recursos materiales que se necesitan para hacer estos trabajos.
Explica que el estado es vulnerable frente a las lluvias, sobre todo en zonas como Catía la Mar (oeste) o Tanaguarena (este), sectores que en la tragedia del 99 fueron unos de los más afectados.
Atribuye la responsabilidad del colapso de las arterias viales a la falta de planificación a la hora de ejecutar obras y al descuido de los sistemas de drenaje. “Una llovizna delata la situación en la que se encuentra el sistema”, dice.
Aunque afirma que la desactivación de los comités de gestión de riesgos y la falta de recursos materiales y humanos han agudizado la situación de riesgo, afirma que desde PC se trata de atender de forma inmediata las situaciones que se presentan.
Por ello se mantiene una alerta naranja por el paso de la zona de convergencia intertropical y de la tormenta Karen, lo que se traduce en un operativo de monitoreo permanente con el que se pretende atajar la llegada de las tormentas que podrían abrirse camino cerca de las costas venezolanas en próximos meses.
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