Estampida de soldados durante «atentado» hirió el orgullo militar

La última imagen antes de terminar intempestivamente la cadena nacional el sábado 4 de agosto, luego de producirse una explosión cercana a la tarima que ocupaba Nicolás Maduro y el Alto Mando Militar fue motivo de burlas
El sábado 4 de agosto, cuando estalló un dron sobre la avenida Bolívar de Caracas, la parada militar de la Guardia Nacional salió corriendo. Fue la última imagen registrada en la transmisión oficial, y en cadena nacional, antes de que el caballo blanco pareció seguirles los pasos.
Hubo burlas en las redes sociales, memes. «Hicieron el ridículo», fue la idea predominante. «Si así van a enfrentar al imperio, imagínense», también se dijo.
— Alessa (@alessacanada) August 5, 2018
La presidenta de la ONG Control Ciudadano Rocío San Miguel explica que «las fuentes de orgullo militar son muy claras. La cobardía y el miedo no entran en sus códigos de honor. Una estampida televisada como la que ocurrió, es una vergüenza para cualquier institución militar en el mundo. Más aún, para quienes se definen como herederos de la gesta de Bolívar».
La cobardía es condenada dentro de los cuarteles. El código de honor de la Fuerza Armada Nacional, que se entrega en un librito a cada cadete, reza en uno de sus artículos que los militares guardarán «culto al valor» y «celosamente el prestigio».
La Ley Orgánica de la Fuerza Armada Nacional Bolivariana, dictada por el propio Nicolás Maduro en 2014, establece en su artículo 5 que «No puede ser militar el cobarde (…) ni el de relajada conducta».
San Miguel refiere que lo visto en la Bolívar fue lamentable. «Un palco presidencial confundido, asustado, sin subordinación ni mando claro para la defensa del presidente. Hasta el ministro de la defensa, el militar activo con más soles en Venezuela, salió empujado y Jorge Rodríguez, ministro de Información, sin formación militar alguna, impartió instrucciones a la Guardia de Honor Presidencial».
Consultada sobre qué hacer en un caso específico como ese -una explosión en el luhgar- afirma que «las tropas no se retiran a la desbandada. Se autoriza a los comandantes de las agrupaciones para que retiren al personal y se los llevan en correcta formación hasta las áreas donde se retiran». Pero, el sábado 4 de agosto, hubo «una desbanda producto del pánico creado en la huida presidencial. Nadie tomó el liderazgo en esa huida. Algo insólito en términos de una amenza a un Jefe de Estado que debe ser respondida por Casa Militar».
A su juicio, vista la respuesta del Alto Mando, «los subalternos sólo copiaron el modelo de los superiores; las señoras en la imagen lucían más serenas, por cierto, que los hombres».
La abogada, no obstante, exculpa a los cadetes y soldados con miedo. «Lamentablemente no han sido preparados para una situación semejante. En las prácticas de desfiles, estas hipótesis no se toman en cuenta y ellos apelaron a una reacción natural. Además, no cuentan con munición y nada pueden hacer para responder». Agrega que quedó patente que los uniformados no están dispuestos a servir como escudos humanos o “escudos de amor”.
El historiador y director del Centro Latinoamericano de Estudios de Seguridad de la USB, Luis Alberto Buttó, cree que hay que ser justos: «La tropa, no sé si eran cadetes u oficialidad, pero en todo caso el personal allí destacado está sin armamento. Corren por instinto, es un personal sin armamento y en una situación que desconoce. Esos juicios y los comentarios burlones no son adecuados».
Diosdado Cabello, militar retirado y presidente de la constituyente, defendió a los soldados. “Quien cuestiona eso no tiene la más mínima noción de lo que allí ocurrió. Los que estaban allí no estaban en unidad de combate sino en unidad de desfile y la instrucción que tienen es esa. Quien los cuestiona sigue subestimando una respuesta”, dijo.
Una fuente consultada por TalCual, con acceso a los cuarteles, afirma que «no hubo sorpresas». Sostiene que incluso en la Fuerza Armada «saben que esa es la lamemtable respuesta ante un hecho como ese. Y les vas a pesar mucho porque se supone que lo único que medio le quedaba a la FAN de exitoso habían sido las acciones de inteligencia y detección de conspiraciones». Y otro experto en el área, también bajo identidad protegida, afirma que «en el Ejército hay muchas burlas y vergüenza. Toma en cuenta que los demás componentes siempre han visto a la Guardia Nacional como un cuerpo menor, casi policías».
Visto lo visto, Rocío San Miguel cree que el secgtor militar debe «prepararse para una hipótesis similar en el futuro. El problema es la partidizacion política que hace miope al liderazgo».
Además, hace un apunte adicional: «Llamó la atención en la imagen televisada del incidente, la parsimonia y tranquilidad del comandante de la Guardia de Honor Presidencial, mayor general (Ej.) Iván Hernández Dala, quien ejerce en simultáneo el cargo de jefe de la Dirección de Contrainteligencia Militar (Dgcim)».