“Falsos, tan falsos” y el caso de los Cruz-Diez, por Valentina Rodríguez

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«Lo mío es el loco arte de pintar el tiempo». Alberto Gironella.
«Falsos, tan falsos» es el título del quinto capítulo del pódcast Traidores del arte, de la periodista cubano-argentina Claribel Terré Morell, programa publicado en diciembre de 2023, dedicado a la difusión de los casos más sonados de robos y falsificaciones de obras de arte en América Latina.
En este episodio, la también columnista del diario El Clarín, presentó cifras de «la industria» de la falsificación de piezas artísticas, enumeró algunos de los casos más sonados y recordó los nombres más destacados de este submundo del arte –tan fantástico como condenable: todas las historias son hollywoodescas–; también incluyó una entrevista con un experto en peritaje de obras.
De acuerdo con las investigaciones de Terré Morell, entre el «30% y el 40%» de las obras de arte que se comercializan actualmente son falsas o mal atribuidas; que se trata de un delito que mueve grandes sumas de dinero y que «no es sencillo encontrar a los responsables»; que el dinero del «narcotráfico es el principal impulsor» del mercado de las falsificaciones: «el arte constituye un motor inigualable de ascenso social y un sistema expedito de lavado de dinero», afirmó.
«Se necesita un artista de renombre, un falsificador sin escrúpulos, un intermediario mentiroso, un galerista con contactos, un crítico con prestigio y un incauto con dinero. El falsificador escogerá cuidadosamente al artista, si ha fallecido, mucho mejor. Si vende caro y sin herederos que lo validen, todavía mejor. El falsificador reproducirá obras de los periodos menos conocidos del artista (…) Luego viene el intermediario. Este servirá de eslabón. Este conocerá la realidad de la situación, las dinámicas del mercado, los precios y las modas y tendrá que inventar una procedencia creíble», relató la periodista que este suele ser el patrón a seguir en este tipo de estafas, un arte en sí mismo.
El pasado 17 de agosto, el director del Cuerpo de Investigaciones Científicas, Penales y Criminalísticas (Cicpc), Douglas Rico, informó que había detenido a un hombre y una mujer, esposos, en Miranda (Venezuela), por «falsificar y comercializar» obras de Carlos Cruz-Diez (Caracas, 1923 – París, 2019).
La investigación determinó que el hombre «se dedicó a estudiar la vida y obra del maestro, detallando cada una de sus obras, para luego, a través de los conocimientos que adquirió –tras pasar horas en los museos–, imitó sus obras y las comercializó como auténticas», detalló Rico en la publicación. Mientras que, la mujer fue la encargada de convencer a las «víctimas», asegurando que las piezas eran provenientes de una «herencia paterna». La pareja recibió la suma de 90 mil dólares, que luego el hombre perdió, en su totalidad, en «juegos de azar».
El caso fue publicado, en el Instagram del director del Cicpc –los comentarios son de antología–, el mismo día que se conmemoraba el natalicio del artista cinético.
La semana pasada, el diario Perfil reseñó la presentación en Argentina de la segunda edición, ampliada, del libro homónimo del pódcast de Terré Morell. Esto me hizo recordar el episodio dedicado a las falsificaciones y oírlo de nuevo.
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Volver a escuchar el programa de la cubano-argentina y releer la investigación del cuerpo policial –reseñada por varios medios venezolanos y agencias– me hizo pensar que esta historia de los Cruz-Diez parece una obra de Magritte o del colectivo Neue Slowenische Kunst; sin duda, un relato de traidores del arte.
Valentina Rodríguez es licenciada en comunicación social y magíster en arte contemporáneo.
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