Ferias del Libro dan un respiro a un sector editorial afectado por la crisis económica
Editoriales, vendedores y escritores independientes coinciden en que las ferias de libros dan un «respiro» y son una ventana para lograr mejores ventas en medio de una crisis económica que se ha agudizado este año. La Feria del Libro del Oeste, organizada por la Universidad Católica Andrés Bello (UCAB), concluyó este sábado 29 de noviembre
Ofertas en libros clásicos, de bolsillo y segunda mano, precios más bajos en comparación a los locales y una variedad enfocada en textos juveniles y técnicos formaron parte del escenario en la Feria del Libro del Oeste, organizada por la Universidad Católica Andrés Bello (UCAB) que concluyó este sábado 29 de noviembre.
La FLOC, que celebró su décima edición, reunió a más de 35 expositores, entre editoriales, distribuidoras y vendedores independientes, quienes coinciden en que este tipo de ferias dan un «respiro» y son una ventana para lograr mejores ventas en medio de una crisis económica que se ha agudizado este año.
Gustavo Oliveros López, editor y escritor de Barralibros Editores, destacó que la UCAB y su feria «ha hecho un trabajo interesante porque encontramos libros de autor, les permite (a los autores) recuperarse un poco de la tragedia editorial que estamos viviendo todos los venezolanos. Las ferias que hace el Estado son ferias dedicadas a la propaganda y promoción».
Comentó que editoriales como Barralibros intentan «sobrevivir al oscurantismo» y continuar la publicación de textos de autores nuevos, venezolanos y extranjeros, anclados a ventas foráneas o editando libros digitales.
«Los libros se sacan gracias a Amazon», reconoció Oliveros, quien calculó que el costo de impresión y producción con imprentas nacionales aumenta el triple que usando esta plataforma. ¿Cómo? El libro se publica en Amazon, se compran por esta vía y luego se traen a Venezuela.

Un libro de 300 páginas puede salir en 6 dólares en Amazon. Al traerlo a Venezuela, aumenta el doble porque se incluye el precio del envío, lo que cobra la librería, que puede ser la mitad, y el resto se reparte entre las regalías del autor y la ganancia para la editorial.
«La manera en que el autor recupere algo de la inversión por la compra de libros es por medio de la presentación en librerías y ferias. Ya no hay prácticamente distribuidoras de libros, por lo que ahora se encarga la misma editorial. Por supuesto, hacer esa distribución no es sencilla. De las librerías que quedan, y que también deben vivir de la venta de libros, el porcentaje que cobran es grande por la distribución de ese libro que se pone en una estantería», explicó Oliveros.
Para las librerías, las ventas se sostienen con sagas de libros –como Los juegos del hambre o Game of Thrones–, textos técnicos o de autoayuda, sostuvieron Marbelia Balabí, representante de El Mundo del Libro, y Alexis Rojas, dueño de Librería Hermanos Rojas.
Balabí indicó que «ha mermado mucho la venta de los libros por la situación país, la economía. Se ha visto que compran lo que más necesitan. Ya no compran como antes, que les gustó un libro, lo quieren leer y lo compran».
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Tampoco en sus establecimientos (dos tiendas en Cumaná, dos en Caracas y una en Maracay) han recibido gran cantidad de autores o editoriales nacionales. Considera que se debe a «las fallas del papel», aunque reconoció que tampoco podrían hacer grandes inversiones en ese sentido por la baja en las ventas.
En los locales de El Mundo del Libro, que inició operaciones en 2018, los libros van desde los 15 dólares hasta los 45 dólares, dependiendo del tipo de empastado, si son ilustrados, el año de publicación, entre otros factores.
Mientras que en la Librería Rojas, ubicada bajo el puente de la avenida Fuerzas Armadas, en el centro de Caracas, sí han visto el aumento en la venta de libros en el último año.
«Lo digital se sigue usando, pero los muchachos buscan los libros físicos. Los libros que se están moviendo más son los juveniles, esos de Wattpad, y libros de finanzas», comentó Alexis Rojas, dedicado al negocio desde hace 33 años.
Señaló que la pandemia por covid dio un impulso a la compra y lectoría digital, especialmente de las sagas y libros para aprender más de ventas y análisis económicos. Rojas calculó que las ventas han aumentado 8% más que en años anteriores, y ferias de libros como la del Oeste también ayudan en ese objetivo al permitirles más acceso al público.
«La cultura no ha muerto»
Marcelino Bisbal, escritor e investigador venezolano y parte del comité organizador de la Feria del Libro del Oeste, señaló que este espacio se ha mantenido durante 10 años «con mucha persistencia» para ser una ventana cultural y «un espacio para la reflexión, para el disfrute, para el debate en torno a lo que llamamos cultura-mundo, porque la cultura-mundo es el reflejo del mundo presente y del mundo imaginado».
«La FLOC no es imaginación, no es una ilusión óptica, es un hecho que nos dice que en Venezuela la cultura no ha muerto», afirmó Bisbal en la inauguración, según recoge una nota de prensa.

El director de la editorial Abediciones, Marcelino Bisbal, señaló que la Feria del Libro es también «una fiesta en honor al libro y a todo lo que está pasando a su alrededor, que se expresa en conocimiento, esperanza y acción por un presente mejor y un futuro vivible y normal». Foto UCAB
El historiador y escritor venezolano Elías Pino Iturrieta, en nombre de la Fundación para la Cultura Urbana, señaló además que «la actividad cultural en Venezuela no atraviesa su mejor momento. Que la UCAB aloje este evento se convierte en un testimonio esencial de autonomía y un ámbito de resistencia. De allí la trascendencia de la FLOC, que permite aferrarnos a la alternativa de una historia distinta y enaltecedora».
Producir como independiente y la propiedad intelectual
La producción como autor independiente es posible, aunque no está exenta de los riesgos del entorno venezolano y los que enfrentan escritores en otros países, como la piratería.
La escritora venezolana Rosa Reina aseguró que producir en Venezuela «es posible». Dedicada desde 2010 a la escritura, ha publicado el cuento infantil Suki quería el sol (disponible en español e inglés), el libro Primeras Letras y recientemente sacó una línea de cuadernos para personas zurdas.
«Yo soy autor independiente pero sí hay que buscar las posibilidades y los recursos. No es sencillo cuando no tienes una editorial que te respalde pero hoy en día hay imprentas que trabajan en modalidad bajo demanda y eso ayuda muchísimo al autor independiente para poner su obra al alcance de todo público», reconoció.
También hay que echar mano de las redes sociales para llegar al público objetivo, indicó la autora independiente. «Estos espacios de las ferias también son lo ideal para poder llegar al público que queremos», destacó.
Los autores independientes también enfrentan problemas con el plagio de sus obras. Reina actualmente adelanta una demanda por la copia y comercialización ilegal de su libro «Primeras Letras» que, al igual que el resto de sus obras, está registrado debidamente en el Servicio Autónomo de la Propiedad Intelectual (SAPI).
«El SAPI (Servicio Autónomo de la Propiedad Intelectual) nos ha dado todo el apoyo y la asesoría para hacer el proceso… La Fiscalía también está allí para apoyar a los autores, pero es un tema de conciencia, de comunidad, de no comprar piratería e ir a la fuente original porque se lesionan los derechos de autor», sentenció.
Reafirmó que al copiar y comercializar cualquier obra, sea visual, musical o escrita, se crea una «distorsión» y se lesiona al propio artista. «Producir en Venezuela se hace cuesta arriba, hay que reconocer eso y a los que estamos detrás de cada obra. Producir una obra significa mucho esfuerzo, mucho trabajo, mucha inversión y cada uno de nosotros lo hace para llegar al público y tener el objetivo de hacerlos felices».
*El periodismo en Venezuela se ejerce en un entorno hostil para la prensa con decenas de instrumentos jurídicos dispuestos para el castigo de la palabra, especialmente las leyes «contra el odio», «contra el fascismo» y «contra el bloqueo». Este contenido fue escrito tomando en consideración las amenazas y límites que, en consecuencia, se han impuesto a la divulgación de informaciones desde dentro del país.




