Justicia «revolucionaria», por Simón Boccanegra

La verdad es que cada día que pasa resulta más incomprensible la prisión de Henrique Capriles Radonski. ¿Qué oscura venganza se está ejerciendo contra él? Porque, ya lo dije en ocasión anterior, desde un punto de vista estrictamente jurídico no hay causas que justifiquen su detención. A lo sumo se le podrá señalar la impertinencia de pedir la revisión de la embajada cubana. Pero el alcalde no intentó hacerlo por la fuerza. Apenas si lo planteó ante el embajador y ante la lógica negativa de éste, no insistió ni mucho menos amenazó con hacerlo a la brava. De hecho, la declaración de hoy del embajador de Noruega, si algo demuestra, es precisamente que en la sede de la embajada cubana el diálogo entre Capriles y Germán Sánchez era tranquilo y civilizado. De modo que, por este lado, no hubo delito alguno. Acusarlo de responsabilidad de la poblada no sólo es mentira, porque más bien trató de disuadir a las «hordas» que atacaban a la embajada, sino que resulta una incongruencia con la inexistencia de acciones judiciales contra los responsables públicos y notorios de esa bochornosa agresión. ¿Qué diablos es lo que le cobra al alcalde de Baruta un gobierno que, a su vez, se hace el loco con los brutales ataques que a cara descubierta se han hecho contra la Alcaldía Metropolitana? ¿Es este el sentido «revolucionario» de la justicia?