Krina Ber: “Nada más absurdo que lo que ocurre en la realidad”

La escritora polaco-venezolana acababa de publicar “Ficciones Asesinas”, una distopía con muchos elementos de la Venezuela actual, una novela negra cargada de humor. La pieza, ganadora del Transgenérico 2019, ya está a la venta en librerías físicas y digitales
“La ciudad despierta fresca, callada, no hay tráfico, no hay transeúntes fuera de las eternas colas de los bancos, farmacias y supermercados, inmóviles como papel tapiz. El infernal tráfico se ha esfumado hace años, y esa antes impensable libertad de circular es un gusto inesperado, un absurdo beneficio colateral de aniquilamiento de un país. Pues eso es lo que ha sido ese ‘proceso’: un aniquilamiento, una asfixia”.
Este fragmento es parte de las reflexiones de Elizabet Rosenberg, la protagonista del más reciente trabajo de la escritora polaco-venezolana Krina Ber (Varsovia, 1948): “Ficciones asesinas”, novela que se alzó, de forma unánime, con el galardón en la edición 2019 del Premio Anual Transgenérico de la Fundación para la Cultura Urbana (FCU).
*Lea: «La FCU ha sobrevivido como el resto de la sociedad venezolana»
«Una distopía muy realista»
“Una distopía de estilo terso y con matices de hondas connotaciones simbólicas”, señaló el jurado del certamen literario, conformado por los escritores Silda Cordoliani, Carlos Sandoval y Slavko Zupcic.
“Más que distópica es absolutamente realista, muy realista. Es un texto que toca muchos temas y subtemas”, resalta la autora, merecedora del Premio de la Crítica a la Novela, en 2015, por “Nube de Polvo” (Equinoccio).
Portada de «Ficciones Asesinas»
Sobre “Ficciones asesinas”
La obra gira en torno a una ex escritora, Elizabet Rosenberg, quien vive en un particular complejo residencial: “El Mayoral” –donde los vecinos coinciden en la búsqueda de agua, la bomba del edificio se estropeo y no tienen cómo repararla–, y quien lleva un diario y registro de los abigarrados comportamientos de sus vecinos, víctimas de una situación económica y social límites. Tras la rutina diaria de ir a por agua conocerá a un guapo exdetective, Luca Bambino, quien le sigue la pista a una serie de accidentes que se suceden en la comunidad y quién presume que ella puede ser la próxima víctima.
Para “Ficciones asesinas”, segunda novela de Ber, luego de tres años sin publicar y de unos meses de sequía, se consideraba una “ex escritora”; apeló a su diario –lleva un diario personal desde hace varios años–, a su día a día, a situaciones del conjunto residencial donde vive, el mismo desde que llegó a Venezuela, en 1975, a sus grupos de WhatsApp y a varias publicaciones en Twitter.
«Luego de tres años sin publicar»
“Por un tiempo estuve bloqueada. No se me ocurría nada. De pronto leyendo unos fragmentos de mi diario se me ocurrieron algunas ideas, imaginé que no eran míos y me vino a la cabeza el nombre de Elizabet Rosenberg, –los personajes comienzan por el nombre, siempre–, y la imaginé de cierta forma como yo, una ex escritora, un poco olvidada. Al imaginarme que esos pedazos de mi diario no eran míos la magia se abrió”, revela Ber.
“Se me hizo muy fácil, simplemente comencé a tomar cosas de mi realidad y a escribirlas –continúa–. Iba escribiendo sin saber hacia dónde iba la historia, ni sé de dónde apareció Luca Bambino, quien tiene esa particularidad entre un loco y un superhéroe. No sé de dónde vino todo lo que está en la historia, simplemente, seguí escribiendo y luego ordené un poco la historia para presentarla al concurso, porque es muy urbana y es una buena novela”.
Lista para el Transgenérico
La autora de “Cuentos con agujeros” (Monte Ávila, 2004), comenzó a trabajar en esta pieza a finales de 2018, sin saber qué haría con ella. Luego de una llamada de Carlos Sandoval, invitándola a participar como jurado del Transgenérico “se me prendió el bombillo. Recordé que existía este concurso –de los poco que quedan en el país– y que lo que estaba escribiendo era ideal y tenía tiempo para terminar el libro”, cuenta.
«Desde luego, «Ficciones asesinas» tiene todos los ingredientes de una novela negra. No obstante, también hay amores, pues no concibo una historia sin ellos.» @krinaber sobre su libro «Ficciones asesinas».
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— Cultura Urbana (@CulturaUrbana) May 11, 2021
-Los ciudadanos de “Ficciones asesinas” debe seguir una serie de leyes y responder a unos organismos bastante particulares, como suele ocurrir en las novelas distópicas. ¿Cuál considera es la ley u organismo más absurdo de esta sociedad?
-Todo lo que vive esa comunidad es absurdo, desde el principio, el ser oprimidos por un gobierno que no saben quién lo dirige, la burocracia que los ahoga por completo… Puede que lo más absurdo sea algo que inventé, y que espero no se haga realidad: la ley que obliga a todos los menores de 18 años y mayores de 70 a tener un tutor, los mayores pierden sus derechos civiles y pasan a ser representados por un adulto. De esta idea nació la historia de “Ficciones asesinas”.
“Pero no veo nada más absurdo que lo que ocurre en la realidad. Lo que pasa es que en la realidad estamos tan acostumbrados a vivir en una situación absurda, como la hiperinflación –de no sé ya cuántos ceros–, que todo el mundo se acostumbra y deja de ver lo absurdo, y ahí es importante que la ficción venga a mostrar eso, como un espejo. Los regímenes totalitarios imponen el absurdo como norma, lo que quieren es tener ciudadanos que no sepan los que es real y que no”.
-¿Consultó o releyó a Orwell, Huxley o Kafka mientras estuvo escribiendo esta historia?
-No, yo sólo leía nuestros grupos de WhatsApp y un poco el Twitter, que están llenos de situaciones absurdas.
“Durante un mes en mi edificio tuvimos dos bombas de agua estropeadas y con gran dificultad se logró reparar una, porque los propietarios no lograban reunir el dinero suficiente para hacer la más mínima reparación y el fondo de reparaciones que había en el condominio se esfumó con la inflación. De ahí salió lo de la recolección diaria de agua que cuento en la historia. Yo no tuve que inventar mucho.
“También en un capítulo del libro narro cómo el protagonista es testigo del despliegue de miembros de la policía municipal para custodiar a un cerdito y a un Mickey Mouse que animaban la caravana de una fiesta infantil. Yo vi esto en el Country Club de Caracas”.
“Yo no tuve la necesidad de consultar mucho. Yo nací en la Polonia estalinista y si bien el tiempo que estuve allá no fui muy consciente de lo que estaba viviendo, luego mis padres me contaban cosas, tengo algunos recuerdos de la escuela; aquel régimen también imponía el absurdo, pero tenía algo que este no tiene: una férrea aplicación administrativa, la gente no podía resolver las cosas fuera del reglamento, así como sucede en “Ficciones asesinas”, imagino que mientras escribía el libro algo de esto recordé.
“Todas las situaciones por las que pasan los protagonistas y los vecinos de “El Mayoral” son nuestras. Han pasado y están pasando, las estamos viviendo a diario. “Ficciones asesinas” es una novela realista, lo que es distópico es el contexto, metí estas realidades en un contexto paralelo, que permite ver mejor las cosas”.
Ya está disponible en librerías de #Caracas la novela ganadora de nuestro XIX #PremioAnualTransgenérico, «Ficciones asesinas», de la arquitecta y escritora @KrinaBer (Polonia, 1948).
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-En una de las promociones del libro de la FCU confiesa esta historia le sacó varias carcajas. ¿Qué es lo más risible en “Ficciones asesinas”?
-El libro está impregnado de humor, muy tenue, pero tiene situaciones risibles. En las conversaciones entre los protagonistas hay muchos elementos que le harán sacarán unas risas al lector. Las historias del carro y las del gato tienen mucho humor, pero no es estridente, y no es burla. Esta es una historia muy dura, pero muy humana y en lo humano está el humor. El humor es inexplicable, y creo que el humor, el sentido del humor, ha ayudado a todos los pueblos que han sufrido regímenes totalitarios, también por eso lo primero que persiguen es el humor. Es algo individual y que ninguna ideología puede quitar.
-¿A cuál edificio de Caracas se puede parecer “El Mayoral”? ¿A los de Villanueva, a los de Chacao, Bello Monte o San Bernardino?
-A ninguno en particular. A lo mejor el conjunto “El Mayoral”, arquitectónicamente, se puede parecer a Parque Central sobre todo en la idea de las galerías en la parte de arriba de los edificios, para unir las torres; espacios comunes en la azotea. Ahora no recuerdo si eso se llegó a hacer en Parque Central, el complejo se estaba en construcción cuando yo llegué a Venezuela.
Desde este 13 de mayo, la obra estará disponible en librería, físicas y digitales: “Ficciones asesinas” inaugura la nueva oferta de libros digitales de la FCU. Se puede adquirir en Amazon, Apple Books, Google Play Store y otras plataformas y tiendas virtuales.