La enseñanza superior, por Gisela Ortega

Aprender a emprender y fomentar el espíritu de iniciativa debe convertirse en importante preocupación de la educación superior, a fin de facilitar las posibilidades de empleo de los egresados que cada vez están más llamados a crear puestos de trabajo y no a limitarse a buscarlos. Se debe brindar a los estudiantes la perspectiva de desarrollar plenamente sus propias capacidades con sentido de la responsabilidad social, educándolos para que tengan una participación en la sociedad democrática y promover los cambios que propicia la igualdad y la justicia.
Un sistema de educación superior más diversificado supone nuevos modelos de organismos de enseñanza postsecundaria, públicos y privados. Estas instituciones deben ofrecer una amplia gama de posibilidades de aprendizaje y formación: carreras tradicionales, estudios a tiempo parciales, horarios flexibles, cursos en módulos, enseñanza a distancia, utilización de la radio, televisión, prensa, internet, etcétera.
En un mundo en acelerado desarrollo se advierte la necesidad de una nueva visión y un nuevo modelo de educación, que debe estar centrado en el alumno lo cual exige -en la mayor parte de los países- reformas en profundidad y una política de ampliación del acceso para acoger categorías de personas cada vez más diversas, así como una renovación de los contenidos, métodos, prácticas y medios de transmisión del saber que han de basarse en nuevos tipos de vínculos y de colaboración con la comunidad y con los más amplios sectores de la sociedad.
Los establecimientos de educación superior deben formar a los estudiantes para que se conviertan en ciudadanos bien instruidos y profundamente motivados, provistos de un sentido crítico y capaces de analizar los problemas de la sociedad, para buscar soluciones dirigidas a la comunidad, que puedan aplicar y, a su vez, asumir responsabilidades sociales.
Para alcanzar estos objetivos es necesario reformular los planes de estudio y utilizar nuevos métodos que permitan superar el dominio cognitivo de las disciplinas, para esto se debe facilitar el acceso a nuevos planteamientos pedagógicos y didácticos y fomentarlos para propiciar la adquisición de conocimientos prácticos, competencias y aptitudes para la comunicación, el análisis creativo y crítico, el trabajo en equipo, en los que la creatividad exija combinar el saber teórico y práctico tradicional o local con la ciencia y la tecnología de vanguardia.
Un factor fundamental para las instituciones de enseñanza superior es una eficaz política de formación del personal, por lo que se deben establecer directrices claras sobre los docentes, que deben ocuparse -sobre todo hoy día- de educar a sus discípulos a aprender y a tomar iniciativas y no a ser, únicamente, “pozos de ciencia”. Deben tomarse medidas adecuadas en materia de investigación, así como de actualización y mejora de sus competencias pedagógicas, mediante programas adecuados de formación del personal, que estimulen la innovación permanente de los planes de estudios y los métodos de enseñanza y aprendizaje, y que aseguren condiciones profesionales y económicas apropiadas a los docentes a fin de garantizar la excelencia de la investigación y la educación.
Para lograr y mantener la calidad nacional, regional e internacional de la educación, ciertos factores son importantes, principalmente, la selección esmerada de los recursos humanos y su perfeccionamiento constante mediante la promoción de planes de estudios adecuados para el desarrollo del personal universitario, incluida la metodología en el proceso académico y mediante la movilidad entre los países y las instituciones de enseñanza superior y el mundo del trabajo, así como la actividad de los estudiantes en cada país y entre las distintas naciones.
Los vertiginosos avances de las nuevas tecnologías de la información y la comunicación, constituyen un instrumento importante en este proceso debido a su impacto en la adquisición de conocimientos teóricos y prácticos que modifican y seguirán modificando la forma de elaboración, adquisición y transmisión de los conocimientos. También es importante señalar que las innovaciones técnicas brindan posibilidades de renovar el contenido de los cursos y los métodos didácticos y de ampliar el acceso a la educación superior.
No hay que olvidar, sin embargo, que las nuevas tecnologías de la información no hacen que los docentes dejen de ser indispensables sino que modifica su papel en relación con el proceso de aprendizaje, puesto que el dialogo permanente -que transforma la información en conocimiento y comprensión- pasa a ser fundamental.
La sociedad en su conjunto debe apoyar la instrucción en todos los niveles incluida la enseñanza superior dado el papel que esta desempeña en el fomento de un desarrollo económico, social y cultural sostenible. La movilización con este fin depende de la sensibilización y la participación del público, de los sectores oficiales y privados de la economía, de los parlamentos, de los medios de comunicación, de las organizaciones gubernamentales y no gubernamentales, de los estudiantes y de las instituciones, de las familias y de todos los entes sociales que intervienen en la enseñanza superior.
En la Conferencia Mundial sobre Educación Superior patrocinada por la UNESCO:
“se reafirmo el derecho de todos a la instrucción y a la enseñanza superior y su compromiso a dar la máxima prioridad a la educación para la paz.”