La exclusión inicial del Pacto de Puntofijo, por Marino J. González R.

La nueva etapa democrática que se inicia en Venezuela con las elecciones del 7 de diciembre de 1958 tenía fundamentos sólidos. El Pacto de Puntofijo, firmado pocas semanas antes, el 31 de octubre, establecía las bases de un proyecto con los elementos claves para emprender la travesía democrática por segunda vez en el país (la primera había sido en 1947, con las primeras elecciones universales, directas y secretas en la historia).
A la vista de hoy, los contenidos del Pacto de Puntofijo se adaptaban a lo que más de una década después se empezó a considerar como democracia plena. Si bien es cierto que en la actualidad el concepto de democracia plena incluye otros aspectos como el equilibrio de poderes, no queda duda de que la concepción del Pacto de Puntofijo incluía una visión moderna de la democracia. Hasta el punto de que en poco tiempo Venezuela comenzó a ser considerada una democracia modelo en América Latina. Sin embargo, la combinación de múltiples factores llevó al extravío de la democracia unos pocos años después.
Dentro de esos factores se pueden señalar los efectos que tuvo la exclusión inicial que se produjo al acordar el Pacto de Puntofijo. En el discurso inicial de toma de posesión el 13 de febrero de 1959, el presidente Betancourt explica las razones de esa exclusión. Siendo ese discurso el momento del inicio formal del primer gobierno de esta nueva etapa democrática, y conocidas las dotes de Betancourt para identificar momentos históricos, es bastante claro que quería dejar detalladas las razones de esa exclusión.
Se trató de la exclusión del Partido Comunista de Venezuela (PCV). Dijo Betancourt en el discurso de toma de posesión: «De ese pacto (Puntofijo) fue excluido el Partido Comunista, por decisión razonada de las organizaciones que lo firmaron (AD, Copei, y URD)». Más adelante Betancourt señala que en la campaña electoral había explicitado que no consultaría al PCV «para la integración del gobierno». Agregó Betancourt: «respetando el derecho de ese partido a actuar como colectividad organizada en el país, miembros suyos no serían llamados por mí para desempeñar cargos administrativos en los cuales se influyera sobre los rumbos de la política nacional e internacional de Venezuela».
Para dejar claramente expresada la razón de la exclusión del PCV, Betancourt señala: «Esta posición es bien conocida de los venezolanos; y la fundaron los tres grandes Partidos nacionales en el hecho de que la filosofía política comunista no se compagina con la estructura democrática del Estado venezolano, ni el enjuiciamiento por ese Partido de la política internacional que debe seguir Venezuela, concuerda con los mejores intereses del país».
Este párrafo del discurso de toma de posesión del presidente Betancourt cierra un ciclo personal y político de poco más de treinta años. Era la ratificación en la máxima tribuna a la que se puede aspirar, siendo presidente de la República en el Congreso Nacional luego de ser electo en sufragios libres y universales, de su ruptura con la filosofía política comunista.
El presidente Betancourt expresa dos veces en ese párrafo que se trató de una decisión de los tres grandes partidos nacionales. Sin embargo, en el libro de Robert L. Alexander, Rómulo Betancourt and the Transformation of Venezuela, cuyas galeras estaba revisando Betancourt antes de sufrir el accidente cerebro vascular por el cual falleció el 28 de septiembre de 1981, se señala otra perspectiva.
Dice Alexander (página 419) que es casi seguro que la decisión de excluir al PCV fue iniciativa de Betancourt. Según Alexander, Betancourt estaba convencido de que los comunistas no tenían lugar en una coalición de partidos democráticos que se estaban proponiendo establecer y solidificar un sistema político democrático. También señala Alexander que Gustavo Machado, líder del PCV, había sido advertido de esta posición de los tres partidos en una reunión realizada a mediados de 1958.
Esta exclusión, aparentemente liderada por Betancourt y ratificada por los tres partidos firmantes del Pacto de Puntofijo, se hizo muy probablemente en plena consideración de la lucha del PCV contra la dictadura y de la representación que había obtenido en las elecciones de 1958 (2 senadores y 7 diputados en el Congreso Nacional).
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La exclusión del PCV se incorporó al conjunto de factores que llevaron a la salida de URD de la coalición del gobierno en agosto de 1960 y la consiguiente reducción de consensos para la consolidación democrática. También es obvio que estuvo relacionada con la fase de guerrilla que se desarrolló en el país a finales del gobierno de Betancourt y en el gobierno de Leoni, con un rol preponderante del PCV.
Es bastante evidente que la perdurabilidad de las democracias está relacionada con estos procesos de inclusión y exclusión que se generan en la dinámica política. Son lecciones que se deben tener presentes.
Marino J. González es PhD en Políticas Públicas, profesor en la USB. Miembro Correspondiente Nacional de la Academia Nacional de Medicina. Miembro de la Academia de Ciencias de América Latina (ACAL).
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