Un guardia nacional lo mató por un pavo, por Sebastián Boccanegra

Autor: Sebastián Boccanegra
En uno de los tantos grupos de whatsapps me llega la información de que a un joven, que participaba en el robo de unos pavos lo mató un guardia nacional. Busco para ampliar la información y me encuentro con una nota del diario La Verdad de Vargas que es un monumento a la descomposición social que la revolución chavista ha generado en el país.
Resulta que, según la versión de ese diario firmada por Amy Torres, un adolescente de 16 años esperó a unos amigos que fueron a robarse unos pavos de una granja que existe hacia la zona de Carayaca, en el estado Vargas. Cuando los encontró se ofreció a cargar uno de los sacos, por lo que cobraría con un pavo. Sería el salado que comerían en su casa ese día.
#ÚltimaHora Acaba de fallecer adolescente al que GNB le disparó en la cabeza por cargar pavos en La Esperanza, Catia la Mar #9Ene #Vargashttps://t.co/m5NUBhkTJg
— Amy Y. Torres T. (@amyytorres) January 9, 2018
Pero tuvieron la mala suerte de ser interceptados por un grupo de guardias nacionales, quienes les dieron la voz de alto y como no la acataron no tuvieron mejor ocurrencia que dispararle a la cabeza. Según un tuit de la misma Amy Torres, el adolescente falleció.
Es el segundo muerto por buscar comida a manos de un miembro de la Guardia Nacional en menos de diez días. La primera reclamaba un pernil ofrecido, este robaba un pavo. Ambos víctimas del hambre generada por la dictadura de Maduro.
Lo que relatan familiares y vecinos del sector sobre el comportamiento de los integrantes de la Guardia Nacional no es nuevo, más bien es muy viejo, pero va in crescendo. La matraca es su divisa y por eso los jóvenes no se quisieron detener. Cada saco de pavos que se roban está tasado por los guardias en 400 mil bolívares. Tal vez piensen que ladrón que roba a ladrón tiene cien años de perdón. Así va el país.
Luego de 19 años en el poder, el supuesto hombre nuevo que iba a producir la revolución chavista está cada vez más lejos. La corrupción que campea en las altas esferas del poder se ha extendido a todo el cuerpo social. Definitivamente el honor no se divisa.
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