La mano de Dios, por Aglaya Kinzbruner

Twitter: @kinzbruner
Al ver este título muchos se echarán a reír recordando a Maradona, el Pibe de Oro, como lo llamaban, también el Pelusa y el Barrilete Cósmico. Cierto es que nunca quedó completamente claro si hubo o no hubo mano en ese primer gol que él marcó en ese famoso partido del 86 en México contra Inglaterra. El arquero inglés, Peter Shilton, protestó, así como otros, pero el árbitro defendió al Pelusa y él mismo una vez que alguien le preguntó: Dime, Pibe, ¿hubo o no hubo mano? El contestó impávido: Esa fue la mano de Dios.
Algunos interpretaron esa respuesta en el contexto de la guerra de las Malvinas que había tenido lugar cuatro años antes, en el 1982. Esa guerra había dejado muy mala espina en esta parte del mundo. La aventura de Galtieri, Leopoldo Fortunato, que esperaba mantenerse en el poder gracias a cierta dosis de nacionalismo se encontró con una respuesta algo histérica de parte de una Thatcher que se creía todopoderosa.
Nunca pensó que los excelentes aviadores argentinos le hundirían el HSM Sheffield, un destroyer cuya «botadura» fue llevada a cabo en el 1972 por la misma Reina Elizabeth y que había costado la bicoca de 23,000,000 de libras esterlinas. Dicen que fue la primera vez que se utilizó un Exocet. Desde entonces quedó esa palabra, usada como metáfora, en el discurso coloquial inglés para describir cualquier cosa fuese muy fuerte, una pelea terrible, un Exocet, una gripe casi mortal, también.
Pero si hubo algo realmente fuera de orden en aquellos sucesos tristes y sin sentido fue el hundimiento del Belgrano cuando se encontraba fuera de la zona de exclusión y la muerte inútil de tantos marinos jovencitos que se encontraron en el medio de una pelea sin sentido alguno. Si Galtieri le hubiese pedido consejo al fantasma de Franco, éste desde donde se encontraba, le hubiese dicho que a los ingleses les gusta aferrarse como pulpos a cuanta roca, peñón o isla poblada de pastores de ovejas estaba en su posesión legal o ilegal y que no las iba a soltar por nada.
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El fantasma de Franco le hubiera dicho a Leopoldo Galtieri, porque de Fortunato nada, Mira che, en el 1940 (The Guardian) los ingleses me ofrecieron devolverme a Gibraltar a cambio de jurarles que no me metería en la Segunda Guerra Mundial por nada del mundo pero se metió Churchill y saboteó la operación. En cuanto a las Malvinas ni se te ocurra.
Por cierto hay una excelente novela de Arturo Pérez Reverte, que se desenvuelve en el tiempo de la Segunda Guerra Mundial, El italiano, ambientada en el Peñón de Gibraltar.
Consecuencias de la guerra de las Malvinas, 649 soldados argentinos muertos, 255 soldados ingleses, más cuantiosos suicidios posteriores de ambos lados, las Malvinas quedaron como territorios británicos de ultramar, Margaret Thatcher murió de Alzheimer, Galtieri del corazón, Chile ayudó a los ingleses y en Venezuela se vendieron muchos ejemplares de 2001 y de El Mundo.
En cuanto al robo de la estatua de María Lionza a la UCV, esa no fue la mano de Dios, sino ¡una mano peluda!
Aglaya Kinzbruner es narradora y cronista venezolana.
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