La mesa está servida, por Wilfredo Velásquez

La negociación, como todo proceso de relación humana termina siendo una paradoja de poder.
Buscando el poder puedes perderlo o quedarte solo con las migajas.
Tal como lo expresara Lenin, los comunistas negocian para superar su debilidad, para esto buscan aliados circunstanciales que luego traicionan y dejan tirados en el camino hacia su fortalecimiento.
En el caso venezolano, vemos como al sentirse acorralados por la presión internacional y las protestas nacionales, aceptaron la opción de Oslo-Barbados, mientras desempolvaban a posibles aliados, ambiciosos y manejables, que le permitieran desmontar el mecanismo que hábilmente habían aceptado.
Luego que consiguieron que estos le sirvieron la Mesa de Diálogo Nacional, patearon hasta las sillas en Barbados, para montar un tinglado, que les permite mostrar al mundo, su supuesto interés en la negociación, este tinglado también lo desecharan, al igual que a los aliados, cuando lo consideren oportuno.
Los “meseros”, hablan de logros, cuando saben que este teatro solo favorece al régimen. El libreto incluye pregonar los supuestos éxitos para desacreditar los intentos de negociación anteriores.
Los meseros, tratan de explicar unos acuerdos parciales, entre los que incluyen, el cambio de petróleo por alimentos, la reinstitucionalización y la liberación de los presos políticos.
Hablan de logros que no son tales, la reincorporación de los diputados del gobierno, quienes, abandonaron en masa la AN, y que, por diversas razones, en estricto apego a la constitución, perdieron su condición de diputados, se reincorporaron y la AN, en una muestra de distensión, los acepta.
Sabemos que siguen órdenes de los directores de la mesa, que no están movidos por su sentido democrático, solo están allí para complicar el funcionamiento de la AN, mientras bajan el perfil de ANC, y ganan tiempo, hasta que puedan montar un proceso eleccionario que dé al traste con el parlamento legítimo y reimpulsar, luego, a la ANC.
Nunca levantarán el desacato, “ni que rueguen, ni que lloren, ni que pidan por favor, nunca le devolverán sus corotos” (reconocimiento) como dice la canción de serenata guayanesa.
En lo tocante a la liberación de los presos políticos, respecto al vice adeco, pronto sabremos si liberaron a un “preso político” o a un aliado y sus amigos, en la segunda tanda de liberaciones, no apreciamos ninguno que pueda hacerles peso en la calle, aunque valoramos positivamente la liberación de cualquier preso de conciencia, observamos que no soltaron a ninguno de relevancia política.
Estos dos triunfos de los mesoneros, no son tales, para el rescate de la democracia, pero si sirven al gobierno para enviar falsas señales a la opinión internacional, mientras desvían la atención del llamado proceso de Oslo – Barbados, al que cada vez irán mencionando menos hasta dejarlo en el olvido.
En cuanto a siguiente golosina, el CNE, seguirán hablando de su renovación, sin comprometerse a resolver las cuestiones de fondo, como la revisión del sistema electoral, su transparencia, la dicotomía, voto manual vs voto electrónico, la revisión del padrón electoral, las condiciones para garantizar el voto de la diáspora, la supervisión internacional y el carácter que debe tener, el uso del carnet de la patria (lo que implica el manejo de la big data, que este genera y la posible manipulación de los resultados que pudiera permitir), los mecanismos de compra de conciencia tales como los bonos y el CLAP, revisión de normas como las referentes al voto asistido y al control del Plan República, etc.
Lo que sí harán, desde el TSJ o desde la ACN, será nombrar algunos nuevos rectores y ratificar a los que el régimen considere inamovibles, probablemente incorporen algún allegado a la mesa, como Puchi, por ejemplo, y lo que si les concederán es la representación de las minorías, eso sí, manteniendo los circuitos electorales con las modificaciones que consideren producto del censo que adelantan.
Generalmente en política las negociaciones son actos de medición de fuerzas, quien tiene la capacidad de presionar más, obliga al que este en posición de debilidad a hacer más concesiones, que las que otorga.
En algunos casos se abren espacios de distensión, como es el caso en que la AN, acepta la reincorporación de unos diputados, a quienes no les importó la opinión de sus electores y que voluntariamente dejaron de serlo.
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Pero en nuestro caso, esta distensión nos es recíproca, en su conocido estilo, el régimen presiona, eliminando la inmunidad del diputado Guanipa y lo tira a la jauría legal. Han logrado sacar, aproximadamente, de 30 a 33 diputados, legítimamente electos.
Con esto el régimen disminuye la presencia y el número de curules de la oposición, ¿Con qué propósito? Reservarse la oportunidad de elegir los rectores del CNE, dentro de la AN, si no pudieran hacerlo en el TSJ o la ANC.
¿Qué hacer?
En la MESA, concurren, básicamente, dos factores políticos, unos que buscan desesperadamente los favores del gobierno y otro que no encontró cabida en la negociación Oslo-Barbado, a quienes, el G4, falsamente empoderado, rechazó motivado por las ambiciones electorales de quienes usufructúan el voto unitario, impulsado fundamentalmente, por la sociedad civil.
Los buscadores de prebendas no sirven a las urgencias democráticas de los venezolanos. Si logran constituirse en la representación proporcional de las minorías«, luego de las elecciones legislativas, tendrán una vejez feliz.
Interesan los otros, los que participan sinceramente en la MESA, aunque que crean o no al dúo que la direcciona, pero que esperan que los resultados puedan ser positivos a la construcción democrática.
Con ellos hay que promover un sincero proceso de intranegociación, que permita iniciar un profundo trabajo de integración democrática, que nos ayude a fortalecer la unidad para enfrentar al régimen, cuando este pateé la mesa y recrudezcan la represión contra los sectores que tratan de recuperar el país.