La voz de la ONU, por Teodoro Petkoff

Estos niños otra vez esperan la guerra, mejor dicho, vuelven a escuchar el sonido de la guerra, porque de Afganistán la guerra no se ha ido en los últimos 20 años. Para dar una idea de que siempre ha estado allí, ese tanque abandonado por los soviéticos. Esta guerra, que enfrentará a Estados Unidos y al régimen Talibán, parece inminente. Hoy Afganistán amaneció más aislado que nunca, luego de que Arabia Saudita cortó sus relaciones diplomáticas con Kabul, dejando a Pakistán como el único país que reconoce al gobierno afgano, a pesar de que ayer anunció el retiro de su representación diplomática. Las decisiones saudí y paquistaní, sumadas a las de Kirguistán y Turkmenistán que concederán corredores aéreos para aviones que participen en posibles operaciones contra Afganistán, cierran aún más el cerco que se ha tendido alrededor del Talibán que, no obstante, mantiene su posición desafiante. Sin embargo, el escenario es más complejo, pues el presidente ruso Vladimir Putin ofreció apoyo militar a la Alianza del Norte, enemigo histórico del Talibán. El marco está completo con la formalización ante el Congreso del despliegue de tropas por parte del presidente de los Estados Unidos Ayer preguntábamos por Naciones Unidas. Casi como respuesta a nuestra pregunta se instaló la Asamblea General, pero con un inusitado bajo perfil: apenas a nivel de embajadores. No sólo ningún jefe de Estado asiste sino que ni siquiera lo hacen los cancilleres. De todos modos, el discurso del secretario general, Kofi Annan, no sin un cierto patetismo, planteó la necesidad de reforzar la acción de la organización mundial en la presente crisis. «La ONU es el foro natural para armar una coalición contra el terrorismo, porque le daría legitimidad global». Sumó su voz a la del Papa al alertar que el castigo necesario a los terroristas no debe vulnerar las leyes nacionales e internacionales para «que todos puedan comprender y aceptar», señalando que el respeto a los principios puede contribuir a «hacer que la distinción sea inconfundible, para que el mundo entero la vea, entre quienes recurren al terrorismo y quienes luchan contra él». Según Annan, la ONU, «por sí sola puede dar legitimidad global a la batalla a largo plazo contra el terrorismo». Contra el fondo de los tambores de guerra, la voz de Annan tiene una resonancia especial. Lo que nos dice es que sería un gran triunfo para el terrorismo que la lucha contra él reproduzca sus métodos. Hay que oír a Kofi Annan, aunque la ONU luzca disminuida