Las polémicas bases, por Teodoro Petkoff

Cada país es libre, por supuesto, de hacer las alianzas estratégicas, tanto políticas como militares, que tenga a bien. Es un asunto de soberanía que, en principio, no se discute con terceros; pero, cuando un país que no es una potencia establece acuerdos militares con uno que sí lo es, hay países vecinos del primero a los cuales no se les puede pedir que se comporten como mirones en un juego de dominó. En este sentido, son comprensibles las aprensiones expresadas por Chávez ante el acuerdo colombo-norteamericano, que permitirá la presencia de personal y material bélico del «imperio» en cinco bases militares colombianas -aunque, como casi todo lo que Chávez hace, empapadas en hipocresía-.
Habría que recordar que fue él mismo quien ofreció a Rusia el territorio nacional para que estableciera bases militares. Los rusos, que como el mapurite, saben a quien le enfilan sus flatos, no le pararon lo más mínimo a tal oferta, pero ello no disminuye en un ápice la irresponsabilidad política de quien la hizo, el presidente venezolano, quien ahora se muestra preocupado por una acción del mismo formato, llevada a cabo por el gobierno vecino. Pese a esto, sin embargo, una presencia militar norteamericana tan extendida en territorio colombiano, lleva a preguntarse qué sentido tiene ella y cuál su propósito. Que el Estado colombiano se ha beneficiado de la ayuda militar gringa en su prolongada batalla contra las guerrillas y contra el narcotráfico (que hoy parecen ser casi una y la misma cosa), es obvio. Pero, ello ha sido posible sin la existencia de bases militares en su suelo. De modo que habrá que preguntarse si la instalación de estas cinco bases no responde más bien a intereses norteamericanos que a los colombianos aunque estos también han estado presentes, pero no exactamente en la esfera militar.
La única potencia mundial que posee bases militares regadas por todo el planeta es Estados Unidos. ¿Para qué las necesita hoy? En el marco de la Guerra Fría se podía entender tal dispositivo, pero hoy parece estar vinculado más bien al rol de policía global, que Estados Unidos se arroga unilateralmente y que es completamente inaceptable, desde cualquier punto de vista -así Chávez se los pida hoy como el más arrastrado pitiyanqui del mundo.
Aún si se pensara en términos de muy largo plazo, respecto de las hoy embrionarias contradicciones que se asoman entre la potencia norteamericana, de una parte, y Rusia y China cada una por su ladode la otra, tales bases son inservibles en este mundo de cohetes intercontinentales cada vez más perfectos y amenazantes. De modo que la única razón que pareciera justificar la existencia de esas bases atañe exclusivamente a los gringos y a sus intereses globales -pero localizados-, que no necesariamente coinciden siempre con los de los países donde están establecidas…ni los de sus vecinos, los cuales, sin embargo, muchas veces encuentran en ello el pretexto para su propia carrera armamentista.
Ya Chávez anuncia la compra de tanques a Rusia.
Uribe, pensando, tal vez, en la necesidad de amansar a unos Demócratas yanquis reacios a la aprobación del TLC con Colombia, más que en una verdadera necesidad militar, saltó sobre la oportunidad que abrió el cierre de la base militar gringa en Ecuador y ofreció su país como relevo de esta. Es su derecho, pero, ¿ha sido juiciosa la decisión?