Maduro pide afianzar «liderazgo obrero» mientras oprime a sindicalistas

Los gremios de enfermeras, doctores, docentes y trabajadores petroleros son solo algunos de los sectores que han activado sus aparatos de sindicalistas activamente para exigir sus derechos, instando al Gobierno a implementar medidas que son ignoradas por completo
Autores: Daniel Morales y Brian Contreras
El gobernante venezolano Nicolás Maduro, participó este martes en el “Congreso Bicentenario de los Pueblos, capítulo Trabajadores”, conformado y con participación de adeptos al régimen, donde llamó a consolidar la “fuerza sindical”, uno de los sectores más atacados por su gobierno.
De acuerdo con el mandatario, su sistema de gobierno necesita renovarse periódicamente, por lo que instó a los trabajadores a afianzar su liderazgo. “Se debe construir un poderoso movimiento sindical de la clase obrera, para lo cual hace falta el buen liderazgo y la buena formación política”, expresó.
“La fuerza de liderazgo obrero que tenemos con líderes verdaderos que logren movilizar a los trabajadores; que creen conciencia en sus compañeros de la fábrica, en sus puestos de trabajo a lo largo y ancho del país”, dijo.
A través de una llamada telefónica, el mandatario ratificó su compromiso para “recuperar el salario de los trabajadores, las pensiones y los contratos colectivos”.
“Estoy comprometido en esa recuperación, todo esto como instrumento fundamental para combatir la guerra económica”, destacó.
En este sentido, el gobernante nacional emitió una serie de tareas a desarrollar dentro del evento. “Primero, consolidar la ‘Fuerza Sindical’ y de liderazgo obrero; segundo, impulsar los ‘Consejos Productivos de Trabajadores’, de los cuales ya existen 2.420 en diversas áreas de la vida nacional; tercero, ajustar todos los planes para recuperar la producción, la productividad a todo nivel; cuarto, recuperar la riqueza nacional tanto por exportaciones como por producción, pago de impuestos y tributos; y finalmente, construir un gran sistema de formación ideológica, política y cultural”.
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El plan de Maduro se enmarca en sus constantes promesas de «reivindicación salarial», que ha ofrecido desde que llegó al poder para anunciar una devaluación del bolívar. Desde su llegada al poder, el sueldo mínimo pasó de equivaler $476 a la miserable cifra de $0,66 -que coloca a quienes lo reciben en el umbral de la pobreza extrema- en un lapso de apenas ocho años.
La propuesta fue presentada luego de señalar la necesidad de construir “un sistema superior” para acobijar al pueblo en medio de las dificultades, destacando que el Congreso Bicentenario de los Pueblos es el encargado de construir la “nueva ruta de la Revolución Bolivariana”.
“El Congreso Bicentenario de los Pueblos, no es un acto más, sino una nueva etapa de la Revolución Bolivariana cuya única garantía es el Poder Popular en todos los espacios, ejerciendo toda su magnitud, su fuerza, siendo gobierno y autogobierno. El Poder en todas las instancias”, dijo.
Precisó que el sábado 27 y domingo 28 de febrero se reúna la plenaria para aprobar la ruta, el esquema organizativo y los planes de este año, rumbo al 2030.
Enemigo de los sindicalistas
Mientras Maduro promociona sus esfuerzos por realzar a la clase obrera y presume el apoyo que recibe de los sindicatos vinculados al chavismo, hace caso omiso a otros movimientos sindicalistas en diversos sectores que exigen mejores condiciones para trabajar.
El Observatorio Venezolano de Conflectividad Social (OVCS) registró durante 2020 un total de 2.427 protestas por derechos laborales, un 25% de 9.633 manifestaciones de calle reportadas ese año y una cifra equivalente a al menos seis actividades diarias; según refleja el último informe anual del OVCS.
Los gremios de enfermeras, doctores, docentes y trabajadores petroleros son solo algunos de los sectores que se han manifestado activamente para exigir sus derechos, instando al Gobierno a implementar medidas que son ignoradas por completo. Incluso autoridades en el área educativa exhortaron al gobierno de Maduro a no retomar clases, debido a que no existen las condiciones para que los profesores acudan a sus sitios de trabajo, a lo que Maduro respondió anunciando las actividades académicas semipresenciales.
La persecución es otro aspecto característico del gobierno chavista, con casos como el del sindicalista Rubén González, quien fue detenido a mediados de 2018 tras participar en una protesta de empleados públicos, después de haber evitado otro intento de captura meses atrás. Permaneció encerrado y fue condenado 5 años y 9 meses de prisión en la cárcel de La Pica, donde padeció problemas de salud que pusieron su vida en riesgo hasta que fue liberado en septiembre de 2020, cuando recibió un «indulto» por parte del oficialismo.