Militares en Mali toman el poder a la fuerza y deponen a su presidente

EEUU y la Unión Africana condenaron el golpe de Estado en Mali, mientras que la ONU exige la liberación inmediata del depuesto Keita
Un grupo de militares en Mali, ubicado en África Occidental, encabezaron un golpe de Estado para derrocar al mandatario Ibrahim Bubacar Keita, quien desde hace dos meses se enfrenta a grandes protestas desde una acción similar que se registró en 2012. La acción de los insurgentes inició con el control de una ciudad cerca de Bamako, la capital del país, el 18 de agosto.
Horas más tarde, uno de los líderes de la revuelta militar anunció la detención de Keita y de su primer ministro, Boubou Cissé.
«Podemos decirle que el presidente y el primer ministro están bajo nuestro control. Los hemos detenido en su domicilio [del jefe de Estado]», declaró el líder militar, bajo anonimato. «IBK [el presidente Keita] y su primer ministro están en un blindado rumbo a Kati», un campamento militar en las afueras de Bamako donde arrancó el motín horas antes, afirmó otra fuente militar rebelde según refirió AFP.
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Este miércoles 19, el portavoz de los militares, el coronel mayor Ismael Wagué, jefe del Estado Mayor adjunto de la Fuerza Aérea, declaró en la televisión pública que se creará un Comité Nacional para la Salvación del Pueblo (CNSP) y prometieron una «transición política civil» y elecciones en un «plazo razonable». También enfatizó que los acuerdos internacionales de Mali serán respetados.
«Nuestro país, Malí, se hunde día a día en el caos, la anarquía y la inseguridad por culpa de los hombres encargados de su destino», dijo Ismael Wagué.
Fustigó la «mala gestión, el robo y la arbitrariedad», una justicia «desfasada con los ciudadanos», una «educación nacional que chapotea» e incluso masacres de aldeanos, el «terrorismo y el extremismo». Además, denunció que en la administración había nepotismo.
La condena al golpe de Estado en Mali
La organización regional del África del oeste, la Cedeao, condenó la acción de los «militares golpistas» y adoptó una serie de medidas con carácter inmediato para aislar a Malí.
El golpe también suscitó las protestas de los países de la Unión Africana, de la ONU, Estados Unidos, la Unión Europea y de Francia, que tiene 5.100 militares desplegados en el Sahel, en particular en Malí, en el marco de la operación antiyihadista Barkhane.
Mike Pompeo, secretario de Estado de Estados Unidos, exigió que se garantice la «libertad y seguridad de los responsables del gobierno» derrocado, al tiempo que urgió a «trabajar por el restablecimiento de un gobierno constitucional», a iniciar un diálogo y a «rechazar la violencia».
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Por su parte, la Unión Africana (UA) se unió a la condena contra el golpe de Estado perpetrado la víspera por militares en Malí y exigió la «liberación inmediata» del presidente Ibrahim Boubacar Keita y de sus ministros.
El sudafricano Cyril Ramaphosa, presidente en ejercicio del bloque, condenó en un comunicado «el cambio inconstitucional de gobierno en Malí» y exigió «la liberación inmediata del presidente, del primer ministro y de los demás ministros».
Ante la situación de Keita, el secretario general de la ONU, Antonio Guterres, pidió la liberación «inmediata y sin condiciones» del mandatario depuesto, así como de los integrantes de su gobierno.
Con información de AFP