Monseñor Juan Carlos Bravo tomó posesión de la recién creada Diócesis de Petare

El monseñor Bravo invitó a todos los que hacen vida en Petare para construir junto a él una iglesia como la que soñó Jesucristo
En un acto celebrado en la plaza Lino de Clemente en La California, el monseñor Juan Carlos Bravo —quien proviene de la diócesis de Acarigua-Araure— tomó oficialmente su puesto como el primer obispo de la Diócesis de Petare este lunes 10 de enero, circunscripción eclesiástica erigida por la Santa Sede el 16 de noviembre de 2021.
A través de las redes sociales de la Arquidiócesis de Caracas, órgano rector de la Diócesis de Petare, el monseñor Bravo manifestó que «llegó para quedarse» y para compartir y «empezar a vivir el camino de descubrir la presencia de Dios en medio de este pueblo, en medio de las comunidades».
Destacó que se encuentra «tranquilo y sereno», así como con «muchas ganas» para dejarse conocer y saber la realidad que vive cada uno en Petare, una de las parroquias más populosas de Venezuela.
La histórica imagen del Dulce Nombre de Jesús, patrono de los petareños, acompaña la toma de posesión de Monseñor Juan Carlos Bravo como Primer Obispo de Petare.
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Fue declarada fue declarada Patrimonio Cultural el 3 de agosto del 2004 del estado Miranda. pic.twitter.com/AaJsBMk3st— Arquidiócesis de Caracas (@ArquiCaracas) January 10, 2022
"Aquí estoy para quedarme, y para descubrir la presencia de Dios en la Diócesis de Petare", primeras palabras de Monseñor Juan Carlos Bravo antes de su toma de posesión como Obispo de Petare
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Ya en el sermón durante la Eucaristía, el monseñor Bravo manifestó haber vivido «muchas situaciones» para compartir actualmente con la población de Petare en la recién instaurada Diócesis, enfatizando que la misión que tiene por delante es «interesante» pero «muy complicada» debido a que en la situación actual que se vive hay que sembrar esperanza y vida en la sociedad.
Aseveró que el reino de Dios está cerca y «entre nosotros», al tiempo que subrayó que ha estado en Petare por más de 400 años de historia y dijo que el Señor llama a «dejar nuestras marcas y embarcarnos en su proyecto de salvación y de vida, siempre en abundancia».
También hizo hincapié en que como discípulos de Jesús, es importante seguir una vida llena de sus ejemplos para construir una mejor comunidad «no sin antes deshacernos de la mugre de actitudes, criterios y prejuicios que nos apartan de él».
Afirmó que Dios está en todas partes de quienes hacen vida en Petare y que continuará estando en esta nueva etapa. Hizo un exhorto a los religiosos presentes a recordar que el episcopado es «un misterio y ministerio al servicio del pueblo santo de Dios», donde se debe asegurar que nadie quede excluido y que los sacerdotes, incluido él como obispo, deben estar junto a la población como «pastores» y «padres».
Habló de la importancia de la «conversión» como una «radical revolución» que ocurre a lo interno de cada persona donde «cambio del pecado a la gracia, del individualismo al amor y del orgullo al humilde servicio», pero que a su vez esta evolución debe darse en todos los niveles tanto en Petare, en Caracas, el país y la región desde el punto de vista corporal, social y espiritual.
«Nadie puede estar satisfecho de pertenecer a un grupo sin significado social e histórico. La iglesia en Venezuela no es minoría, es el pueblo de Dios. Nadie puede salvarse solo», detalló el nuevo obispo de la Diócesis de Petare.
Instó a la ciudadanía de todas las edades y de todas las comunidades, junto a los religiosos y a las demás personas «asumir conmigo la gran avenida del reino y edificar desde la sinodalidad la iglesia que soñó y que sigue soñando Jesús». De igual forma, reconoció que no fue fácil aceptar la responsabilidad que tiene por delante «porque se lo duro, lo difícil y las exigencias de ser un pastor como lo pide el Señor».
Para finalizar, el monseñor Bravo estima poder incluir a todos los que hacen vida en la Díocesis de Petare e incluirlos en una sola iglesia.
La Arquidiócesis de Caracas informó a través de sus redes sociales el martes 16 de noviembre que el monseñor Juan Carlos Bravo fue designado como obispo de la recién creada Diócesis de Petare, estado Miranda, que dependerá de la mencionada arquidiócesis.
El monseñor Bravo viene de ser obispo en la Diócesis de Acarigua-Araure. Sin embargo, el sacerdote quedará en el gobierno pastoral de esa juridicción eclesiástica hasta que tome posesión en Petare. Luego el Colegio de Consultores de Acarigua-Araure elegirá al administrador diocesano, el cual guiará a esa diócesis hasta la toma de posesión de un nuevo obispo.