Motines y sanciones, por Juan Vicente Gómez

Autor: Juan Vicente Gómez
Cuando Suiza anunció este miércoles que congelaría los activos y prohibiría la entrada y tránsito a un grupo de funcionarios públicos venezolanos, esa información parecía ser “el bombazo mediático” de la semana hasta que se supo, el mismo miércoles, que 68 personas habían perdido la vida en otro motín carcelario, esta vez en los calabozos de Policarabobo.
Tarek William Saab, quien aparece en la lista de los sancionados por Suiza, se convierte en el Fiscal responsable de indagar sobre la nueva masacre carcelaria, un nuevo atropello que tuvo dos antecedentes relevantes acaecidos el año pasado. En abril de 2017 un choque entre bandas rivales dejó 12 muertos y 11 heridos en la cárcel de Puente Ayala, en la ciudad de Barcelona, estado Anzoátegui; y en agosto, un motín dejó 37 muertos y 14 heridos en unas celdas policiales del estado de Amazonas.
El suceso de este miércoles en Carabobo repite un patrón aberrante, detenciones dentro de comisarias regionales de policía, es decir, cárceles improvisadas, donde se registra hacinamiento, falta de alimentos y enfermedades, a pesar de que la ley establece que ninguna persona debería permanecer allí más de 48 horas. En ese contexto se produjo la protesta de esta semana que terminó costándole la vida a otros 68 reclusos.
El hacinamiento en las cárceles de Venezuela obliga a los cuerpos de seguridad a utilizar centros policiales como lugares de reclusión permanente
La sobrepoblación en los penales sobrepasa el 400% según estadísticas de varias Organizaciones No Gubernamentales que defienden Derechos Humanos, unas cifras sobre las cuales no informa claramente el gobierno o que frecuentemente minimizan Iris Varela o el Ministro de Interior.
La presencia del General Benavides Torres o del Director del SEBIN Gustavo González López en la lista de los sancionados por Suiza esta semana podría resultar cierto alivio frente a los atropellos contra derechos humanos acaecidos desde 2017 en el país. Los nombres de Maikel Moreno y de Tarek Saab son también un claro reclamo de verdadera Justicia para Venezuela, lo mismo que las menciones a Diosdado Cabello y Tibisay Lucena, también presentes allí.
Suiza, la Unión Europea y Estados Unidos siguen ejerciendo una importante presión internacional sobre el gobierno venezolano con sus decretos y sanciones. Puertas adentro, al chavismo parece que poco le importan esas acciones y quizás hasta obvian sus consecuencias ulteriores. Si tan solo pensaran en que se les empieza a condenar por delitos de lesa humanidad, de pronto deberían sentir el vértigo de perder la libertad. Deberían al menos pensar en la posibilidad de que los presos podrían ser ellos en breve.
Que a nadie le quepa duda de que esta tortilla puede voltearse: los carceleros ciertamente pueden quedar tras rejas y muchos funcionarios públicos responsables, hasta ahora e impunes, quizás sean la carne de cañón para engordar, a futuro, el hacinamiento en las infames cárceles del país.