Fallecidos por coronavirus serán sepultados a la brevedad y sin autopsia

Aunque trabajadores de los camposantos dicen que tienen órdenes de sepultar a los fallecidos en Caracas en el sector La Peste del cementerio General del Sur, Senamecf dice que las inhumaciones se mantienen sin alteraciones
Autores: Luna Perdomo – María de los Ángeles Graterol
Como muchas otras cosas en estos tiempos de inéditas decisiones dada la pandemia del covid-19, cierta confusión reina respecto al destino final que tendrán los cadáveres de los caraqueños que pudieran fallecer por la enfermedad: mientras los trabajadores de cementerios hablan de que los cuerpos serán enterrados en el sector La Peste del Cementerio del Sur, la información oficial habla de que se inhumarán como de costumbre (entierro o cremación), pero sin realizar autopsia de rigor.
Al respecto, el Servicio Nacional de Medicina y Ciencias Forenses (Semanecf) emitió un comunicado que fue entregado a todo el personal de las morgues venezolanas, en el que dice que según el ‘Protocólo en el Manejo de Cadáveres de casos positivos y sospechosos de covid-19’, «el destino de los fallecidos por esta causa puede ser entierro o incineración en las condiciones habituales», pues con el cuidado pertinente «las cenizas pueden ser objeto de manipulación sin que suponga ningún riesgo alguno».
Sin embargo, el mismo organismo informó el pasado 16 de marzo, a través de un tuit que luego fue eliminado, que por instrucciones del Ministerio de Interior, Justicia y Paz, «las personas que mueran a causa del covid-19 serían llevadas directo a las fosas del Cementerio General del Sur en La Peste». Asimismo, indicaba que hasta que no culmine la etapa de contingencia en el país por la presencia de este virus quedaban suspendidas las cremaciones.
TalCual consultó a un trabajador de un cementerio público, específicamente del camposanto del kilómetro 12 de El Junquito, quién detalló que el pasado miércoles 18 de marzo recibieron indicaciones para el manejo de las posibles muertes por covid-19. «Serán llevados a La Peste y serán enterrados en bolsas impermeables para evitar la propagación del virus», aseguró que fue el mensaje recibido por las autoridades del cementerio.
Este trabajador también afirmó que en este lugar no han suspendido las cremaciones por otras causas de muerte. Estos procedimientos se siguen realizando aunque con poco personal en las instalaciones.
Por su parte, el presidente de la Asociación de Profesionales de la Industria Funeraria (Asoproinfu), Jaime Montoya, pidió a Senamencf que regule la entrega de cuerpos para que únicamente los reciban las empresas que están inscritas y avaladas, pues era necesario «detener a los zamuros y funerarios que no tienen laboratorios para preparar a los difuntos».
Igualmente, Montoya explicó que cuando no se cuente con las instalaciones adecuadas para llevar a cabo la cremación, entonces deberá inhumarse en sepultura de bóveda (encofrado).
Sobre los posibles difuntos por covid-19, Jaime Montoya destacó, que en todo caso, el cadáver debía aislarse y que bajo ninguna circunstancia se permitiría el traslado hacia otra ciudad o municipio. Solo se hará una excepción «en los casos que se requiera necropsia médico-legal, y se debe contar con la orden del fiscal del caso para la cremación».
En este sentido, el médico forense Benigno Velázquez, del hospital Universitario Pedro Emilio Carrillo, de Valera (estado Trujillo), explicó que a los fallecidos que sean sospechosos de haber contraído el virus, pero no confirmados, no se les realizará autopsia. «Únicamente se toma la descripción externa y las imágenes; y de allí se sacan las conclusiones».
Velásquez también informó que actualmente están enterrando en fosas comunes los cadáveres que estén resguardados en las morgues y que no han sido reclamados para evitar “que haya una contaminación en esas fuentes, o sea, que uno de ellos haya estado infectado y no se sepa”.
Protocolos funerales
Respecto a las medidas de higiene a tomarse en las funerarias, María Carolina Uzcátegui, expresidenta de Consecomercio, indicó que a estas se les había ordenado aplicar un protocolo especial para trasladar o velar a los fallecidos por coronavirus.
Uzcátegui señaló que los trajes del personal debían ser rociados con hipoclorito “y usar máscaras y guantes en todo momento”. Del mismo modo, especificó que es necesario que exista una separación entre la cabina del chofer y el lugar del fallecido.
Según las Recomendaciones para manejo y traslado de cadáveres por covid-19, el transporte o inhumación de los cuerpos deberá hacerse en el menor tiempo posible para prevenir la exposición de los trabajadores. También se recomienda evitar la realización de rituales fúnebres porque conllevan la aglomeración de personas.
“Para todos los casos y todos los individuos relacionados con dichos procesos es obligatorio el uso permanente de doble guantes, máscaras de filtración FFP2 o N95 (no tapaboca convencial), mono, gafas para evitar salpicaduras, batas impermeables de manga larga (si la bata no es impermeable, añadir un delantal plástico desechable). Estos elementos deberán ser eliminados inmediatamente y no reutilizar en los casos en que dichos elementos puedan serlo”; es parte de lo que reza el documento emitido por Senamecf.
A través de su cuenta en Instagram, Senamecf informó sobre la dotación de trajes especiales de encapsulamiento, mascarillas y guantes para garantizar la seguridad de los trabajadores del área.
A puerta cerrada
Aunque el documento de Senamecf dice que se deben evitar los velorios, en algunas funerarias de Caracas los siguen realizando, pero acortando su duración. En la capilla velatoria del Cementerio La Guairita, mejor conocido como Cementerio del Este, permiten velar solo por dos horas si se va a enterrar, o cuatro si se va a cremar, contó Gisela Vallenilla, quien recientemente contrató los servicios.
Vallenilla se encargó del funeral de su hermano e indicó: “Nos dejaron velarlo desde las 10:00 am hasta las 2:00 pm. No podían estar reunidos con el muerto, sino dispersos, dos personas adentro y el resto afuera”.
También comentó que cuando velaban a su hermano, enterraron a un señor de la capilla vecina. “La ceremonia no duró ni 15 minutos, el hueco ya estaba abierto y simplemente trasladaron el cuerpo hasta allá, lo sepultaron y enseguida ordenaron a la gente que saliera del lugar”.
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Asimismo, la mujer contó que nadie cumplía con las medidas básicas de protección, como lo es el uso de tapabocas, ni siquiera el personal de la funeraria. “Uno porque tiene la cabeza en otro lado y no anda pendiente de usar tapabocas”, añade Vallenilla.
A la espera de insumos
Luego del decreto de aislamiento colectivo, en el Cementerio de El Junquito están trabajando con el personal mínimo y por guardias. Para las inhumaciones, al igual que para las cremaciones, se restringió el número de personas y sólo se le permite el ingreso a dos o tres familiares a las terrazas, detalló el trabajador del lugar que prefirió mantenerse en anonimato.
Al sepelio de la señora Pascualina de Montilla, quien murió en días posteriores a la declaración de cuarentena en el país, solamente pudieron asistir cinco de sus familiares (sólo hijos), pese a que la causa de la muerte no se asoció al covid-19.
Por estar prohibidas las visitas al camposanto, para lo cual tienen cerrado con candado el portón de la entrada, el resto de los familiares de la anciana tuvo que quedarse a las afueras del lugar. Las mismas personas a las que le permitieron el acceso fueron las que tuvieron que cargar la urna hasta la parcela en donde la fueron a enterrar.
A pesar de que Senamecf dice que ya hizo la dotación de insumos para los trabajadores del cementerio, en el del kilómetro 12 de El Junquito siguen a la espera de los insumos adecuados para realizar las cremaciones: trajes, guantes, tapabocas y botas. Sin embargo, los trabajadores condenan que no tengan estos implementos, pues siempre son necesarios para realizar estas labores.
Al referirse a la dotación, aseguró que estos serán destinados solo para quienes trabajan en el crematorio. Ante esta circunstancia, a los sepultureros se les ordenó improvisar tapabocas “así fuese con franelas viejas”, dijo el trabajador.
“Tenemos guantes que reusamos hasta que se rompen”, afirmó y relató que ha habido casos en que sus ropas se les mancha con sangre de los difuntos y deben correr a lavarla.