No hay fraude que valga, por Luis Martínez

Autor: Luis Martínez | @luisjosemart
Unicef denunció este viernes los «claros signos» de elevados niveles de desnutrición entre los niños venezolanos, a causa de la crisis económica que atraviesa el país, así como la falta de datos que muestren de forma fiable la situación nutricional de la infancia en el país sudamericano. Este es el pan nuestro de cada día en Venezuela, que “Noticias Curazao” reporte hace minutos que “ … este viernes un avión tipo Hércules perteneciente a la Fuerza Aérea Venezolana despegó desde Curazao, transportando los cuerpos de las personas fallecidas a consecuencia del siniestro ocurrido con la lancha en la costa norte de la isla” es para que se le comprima el corazón a cualquier venezolano que sienta la grave situación que atraviesa actualmente Venezuela y que nunca pensó contar las mismas historias que ha sufrido y sufre el pueblo cubano.
Es que, 18 años de desaciertos económicos no se pueden ocultar: niños muriendo por desnutrición, adultos muriendo por falta de medicinas y jóvenes poniendo constantemente en peligro sus vidas para ir en busca de una vida mejor con mayores y mejores oportunidades para trabajar dignamente. No se puede tapar el sol con un dedo. Esa es la realidad actual de Venezuela. Por más que el gobierno finte y haga la morisqueta que quiera, el país está en pleno colapso económico. La hiperinflación pulveriza los pocos ingresos de los venezolanos.
Hoy, un sueldo mínimo es equivalente a un dólar (1 $). Si una familia promedio con dos hijos, solo come pan y agua (agua gratis) una sola vez todos los días, tendría un gasto mensual de Bs 1.500.000. Aproximadamente seis veces el sueldo mínimo. Entonces ¿Qué habla y promete el presidente? ¿Qué tochadas dicen los ministros? Se les agotó la máquina de lanzar promesas creíbles, lucen grises y opacos en las esperanzas que pretenden generar. Ya el pueblo venezolano, incluso la base social chavista que lo sustentaba, no les cree.
Ante una crisis económica que escala a pasos agigantados, unas instituciones sin riendas y en completa anarquía, un gobierno guindando precariamente de una bayonetas corruptas y sin honor. Se dibuja un panorama político que describe tres posibles escenarios de cara a la apresurada convocatoria a elecciones presidenciales, fuera del marco de la negociación que se lleva a cabo en República Dominicana.
Primero: La oposición venezolana se divide entre abstencionistas y partidarios de participar en las elecciones convocadas. Ese es el escenario que procura el gobierno y por ello estimula la no participación y el abstencionismo utilizando agresivamente sus laboratorios mediáticos. En ese escenario el gobierno con lo que le queda gana, sin necesidad de fraguar algún fraude.
Segundo: La oposición venezolana logra una candidatura presidencial única y unitaria, a la vez que despliega una campaña electoral que estimule la participación masiva del pueblo, que logre incorporar a importantes electores de la base chavista que no esconden su descontento y promueva propuestas e ideas de un gobierno de unidad nacional para salir de la crisis. Sin duda gana la oposición contundentemente y el gobierno no le queda más remedio que reconocer y prepararse para una transición en corto plazo.
Tercero: La oposición al igual que el anterior escenario, gana las elecciones por poco margen y el gobierno se ve tentado a cometer fraude. Si la oposición cubre toda las mesas y documenta el fraude, en este caso se abrirían escenarios impredecibles pero negativos para el gobierno, pues terminaría de romper la delgada y débil capa de legitimidad que aún le queda internacionalmente.
Es por tanto la participación electoral el único escenario que permite la movilización y organización del pueblo venezolano, a la vez que objetivamente reta de manera directa al gobierno, lo confronta y es posible derrotarlo.
La abstención se recrea virtualmente en espera de la acción de variables exógenas que dependen más de su interés y tiempo que de los nuestros. Con voto masivo no hay fraude que valga.
Docente universitario
Deja un comentario