“No he visto a ningún tirano / Que no se lo tire un Juan”, por Eduardo López Sandoval

Este es un escrito que en sus fundamentos es de la Internet.
Desde el grupo de WhatsApp Opinión Guariqueña nos envían este mensaje, que dice:
PREMONITORIO
Les envío un versito histórico-humorístico que acostumbraba a recitar mi abuela:
“Juan Crisóstomo el coriano
Tumbó a Páez el titán.
Juan Pablo tumbó a Guzmán
Y Juan Vicente a Cipriano.
No he visto a ningún tirano
Que no se lo tire un Juan.”
No tengo ningún otro dato de la recitadora de tan diestro verso, al que me le agrega Carla Angola información que por lo precisa cito, dice mi pana que es un “Verso de la Tía Tota“. Recojo la opinión de nuestro viejo amigo, Ramonote Mandefuá, el profesor de Historia de Venezuela jubilado, quien me dice que el “versito histórico-humorístico” adolece de algunas imprecisiones históricas, pero que la buena rima y lo pertinente con la historia de hoy lo hace más que publicable…
La Internet, la página venezuelatuya, de Juan Crisóstomo Falcón nos dice: “Derrotada la revolución liderada por José Antonio Páez…el 24 de diciembre de 1863 es elegido presidente provisional por la misma asamblea y como tal continúa en el poder, juramentándose el 21 de enero de 1864. Al día siguiente (25.12.1863), la Asamblea Constituyente le confirió el título de “Gran Ciudadano” y el grado de Mariscal.”
De él lo más resaltante que hizo por el país es que inventó una Constitución, -una más-, y que fue soportado por una Asamblea Nacional Constituyente, -otra más-, nada novedoso ni destacado como para que una de las entidades federales de este país se llame así, Falcón…
De Juan Pablo Rojas Paul nos dice wikipedia: “Fue el segundo presidente civil de Venezuela, después de José María Vargas,… Fue el primer civil electo presidente de Venezuela en concluir el mandato constitucional para el que fue electo… En su breve gobierno de dos años (establecido por la constitución de esos momentos) creó la Academia Nacional de la Historia en Caracas, designando como Académicos a representantes de las más variadas corrientes políticas del momento.”
La agrega la página ecured.cu, que: “instauró un régimen civilista que restableció las libertades públicas”.
Con un poco más de razones para que algún Estado se llame Rojas Paul, pero… pero el militarismo que sufrimos desde la inútil Guerra de Independencia…
El otro Juan tumbador, Juan Vicente Gómez, ustedes conocen las andanzas de este dictador que tumbó a su compadre Cipriano Castro.
Acerca de este penúltimo Juan tumbador vamos a citar letras de prodavinci.com, por lo pertinentes:
“En ese poema, tal vez el único en el que podemos hallar un referente sobre la política venezolana en toda la obra de Montejo, se dice:
Amarillos maizales de la casa
frontera al río de enormes piedras.
Blasina adolescente con dos amigas
cuyos nombres olvido. ¡Cuántos verdores
y ebrios aromas de espesos yerbazales!…
Mi ceño ostenta el tácito reproche
de quien desdeña aquel país agrario
que no termina de enterrar a Gómez.
Para luego añadir:
De pronto un click me borra cincuenta años.
Ya Blasina no finge entre mohínes
morderse los cabellos
y del denso maizal nadie retiene
un solo grano.
Queda el mismo país siempre soleado,
de feraces paisajes, veloz música
minas, planicies, petróleo,
país de amada sangre en nuestras venas,
que no termina de enterrar a Gómez.”
Por si acaso yo no vuelvo
me despido a la llanera
despedirme no quisiera
porque no…
No he visto a ningún tirano
Que no se lo tire un Juan.