Oswaldo Barreto, la oralidad y Steiner. A un año de su partida, por Jorge Rodríguez M.

Twitter: @madrugonazo
Un 7 de abril de 2017, Venezuela amaneció con una ausencia que es difícil de precisar. Decía Polibio que la muerte era la tragedia de los rostros que nunca más hemos de ver. Otros, griegos también, y por motivos distintos, hablaron de las voces que no se han de volver a escuchar.
A Borges, hablando sobre la literatura, se le atribuye el planteamiento que cuando los escritores mueren, se escriben libros sobre ellos. Y que entonces se convierten, renacen, en libros. Y esta sería una buena forma de reencarnar según la imaginaria conjetura.
Pero ante esto, queda Sócrates. El último analfabeta. El analfabeta inmortal o perennemente reencarnado. En el liceo, en el ágora, su impronta en la cultura helénica por vía de los textos de sus discípulos, principalmente Platón con su genio, permitieron el tránsito de la oralidad socrática a la escritura platónica. Hoy, veinticinco siglos mas tarde plantea uno de los cimeros críticos literarios del siglo XX e intelectual de altísimo calibre, George Steiner, que estamos comenzando el retorno a la oralidad. Que las redes sociales, su intercambio inmediato e informal, lo evanescente de lo no escrito, es la vuelta de una cultura enteramente oral. Tiempo de bardos y nuevos peripatéticos.
Hay el intelectual que lee, que consume libros, lecturas, discursos. Hay el reflexivo, quien por observar con infinito detenimiento el movimiento de la aguja de un reloj, es capaz de deducir la existencia de un engranaje de Ginebra. Y hay una rara avis en el mundo del pensamiento. El intelectual militante de sus causas. Se de tres. Mikhail Bakunin, Regis DeBrais y Oswaldo Barreto. Hombres capaces de tomar las armas o la pluma, en ambos casos con destreza y plena conciencia de lo que dicha decisión implica en cada caso. Quienes tuvimos la ventura de cruzarnos por el camino con Barreto, tenemos en el una clara referencia de la venezolanidad, de la importancia de la permanente autocritica y la mas genuina preocupación por el devenir de la nación, el continente y la humanidad.
Ahora bien, estos párrafos que anteceden, y que pueden lucir sueltos o inconexos, ¿A que vienen? Cumpliéndose un primer año de la ausencia de Oswaldo, un grupo de amigos, instituciones como TalCual y la UCV, familiares, causahabientes de su amistad todos, estamos en el proceso de preservar su legado escrito, y más importante aún el luminoso espíritu de critica que en todo momento le animaba. ¡Salud viejo!