Que alguien lo serene, por Sebastián Boccanegra

Nicolás Maduro ataca al mensajero. Este jueves la agarró con la agencia EFE a la que acusó de estar diciendo que se va a dar un autogolpe, o que militares de izquierda lo van a tumbar.
La verdad que quien dijo eso fue el expresidente uruguayo José Pepe Mujica, no es algo que los colegas de la agencia española hayan puesto a circular por su cuenta. Pero Maduro no se atrevió a enfrentar a su excolega.
Como en otros casos vende el sofá. También acusó a los españoles de asegurar que él quería suspender las elecciones parlamentarias. Quien denunció la posible suspensión fue un diputado europeo, así como el gobernador de Miranda Henrique Capriles, pero el jefe del Estado no les responde a ellos sino a quien transmite la información.
Lo que debería llamarle la atención es que haya dirigentes políticos que estén paseándose por esa posibilidad. Es algo que puede lucir descabellado, pero después de 16 años de cometer cuanta tropelía se les ocurre no es una desmesura suponer que estén pensando suspender las elecciones para renovar la Asamblea Nacional.
Sobre todo por la debilidad de la gestión de Maduro, lo que es reflejado por todas las encuestadoras, incluyendo Hinterlaces. Aunque usted no lo crea.
Tal vez este ataque del jefe del Estado tenga que ver con la frustración, que debe sentir, al ver que nada de lo que intenta soluciona los problemas de los venezolanos.
La economía anda cada día peor. Plantearon un nuevo esquema cambiario y el dólar paralelo va rumbo a la estratosfera.
La inflación goza de buena salud y los anaqueles siguen incompletos. Los nervios son peligrosos cuando no se tienen bajo control. Maduro necesita un buen tilo.
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