¿Quién le va a secar el llanto?, por Wilfredo Velásquez

Twitter: @wilvelasquez
A veces, cuando la frustración agota las palabras haciéndolas inútiles y el grito rebota sin eco en la sordera de los dirigentes, solo queda el llanto valiente, el llanto que puede engendrar la ira necesaria para responder al agravio, para transformar la resignación en grito de guerra.
A propósito de la situación que vivimos en Venezuela, cuando pareciera que nuestro presidente interino perdió el número telefónico con el que se comunicaba con los Estados Unidos y que tampoco le atienden el 911 —donde se recurre en caso de emergencias—, tomo prestado el verso de nuestro Andrés Eloy, de su Palabreo de la recluta para titular mi artículo.
Dejo que sea el llanto del pueblo quien hable, buscando que la poesía resuene en los oídos de los dirigentes de la oposición y los convoque a un gran esfuerzo unitario.
Llanto
Salpicado de escombros yace el cuerpo con ropaje pobre en medio de la vía
Roto
cubierto de olvido
víctima del desplome y de la caída infinita que marca el futuro de la urbe
El sátrapa baila jubiloso al borde del precipicio
Los cadáveres provenientes del naufragio recalan tristes
la arena piadosa oculta las antiguas miserias de la huida
Cubiertos de cieno y de ofensas oficiales permanece su recuerdo en las playas solitarias
Ni las gaviotas ni los peces rinden homenaje
en la pantalla la boca babeante del verdugo ríe sin la discreción de las hienas
Sus naos navegan frenéticas impulsadas por el último aliento de las víctimas ofrendadas al mar escaparon sin retorno hacia el sosiego y la libertad perdida
sus tumbas no conocerán las flores
no hay para tanta muerte
Los habitantes primigenios
los hijos de la tierra
vuelven al polvo en las fauces carcelarias
el verdugo que les hiere
profanó las tumbas de sus ancestros
robando minerales violó la selva y sus secretos
a la Guacamaya le robaron el vuelo
el tucán temeroso oculta su pico
el jaguar guarda su rugido
la caribita busca la humedad de la neblina
el caribe disimula su agresividad en la corriente de los ríos que ya no resisten el agravio
Kamaracupay llora sus muertos
el Auyantepuy rehúye su mirada
El habitante primero
el legítimo dueño
perseguido en su propia tierra
resguarda la vida rebasando líneas que demarcan fronteras que no existen
que nunca existieron
El verdugo
depredador insaciable horada las capas más viejas del planeta tala saquea y envenena plena la selva de ruidos ajenos que ahuyentan la alegría de las aves
y la algarabía de las fieras
profana las entrañas de la tierra
le roba el áureo brillo
llena de mercurio sus venas contamina
Nada satisface su codicia infinita
El hambre preside las mesas traicionadas
el último suspiro solitario y sin dolientes
escapa de los hospitales
los muertos mueren de mengua
las universidades arden en el fuego voraz de la ignominia
las antorchas se apagan
las luces languidecen
ocultan la moral entre sus fustanes rosa
comprados en el imperio
Dos ojos tiene el verdugo
uno de inquisidor
el otro de cuervo
tiene la mirada malévola
odio y rencor en el pecho
guadaña
hoz y martillo
para repartir
por igual pesar
miseria y aflicción
El tirano marca el paso con ritmo de salsa
hacia la decadencia y la barbarie
Los verdugos
gesticulan
lanzan consignas
marchan groseros sobre las ruinas
pisoteando dignidades y robando vida
brindan con sus copas de sangre
celebrando el dolor
El llanto no cesa
El pueblo gime silencioso y humillado en medio del ultraje
cobijado por las frías alas del miedo
rescata en la historia el coraje de los héroes
para cubrirse de valor
Los verdugos
gritan en medio de su danza de horror
derrochan lujos y vergonzosas opulencias
oprimen
torturan
vejan
¡no cesan!
danzan enloquecidos
por los efluvios de la muerte
mientras
la vida agazapada
sometida
busca en los corazones rebeldes
se traga el llanto
abraza la esperanza
se arma de sueños hasta los dientes construye chalecos de flores viejas y escudos de cartón
Cuando el sol limpie de lágrimas sus pupilas
con el canto y el grito estridente
se lanzará con la aurora a recuperar la libertad.
*Lea también: ¿Por qué el chavismo se mantiene en el poder?, por Gonzalo González
Wilfredo Velásquez es poeta.
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