Registros y detenciones en el Fútbol Club Barcelona, por Gustavo Franco

Twitter: @GusFrancoH
El caso conocido como «Barçagate» (destapado por la radio española Cadena SER en febrero de 2020) volvió a estar en las portadas de los diarios deportivos cuando los Mossos d’Esquadra (policía catalana) detuvieron a los exdirectivos del Fútbol Club Barcelona, Josep María Bartomeu, Óscar Grau, Román Gómez-Ponti y Jaume Masferrer en el marco de un registro realizado al estadio de los blaugranas.
La investigación se centra en unos pagos hechos a una firma de monitorización de redes sociales llamada I3 Ventures, presuntamente inflados. Además —presuntamente— a esta compañía se le encargó la misión de hacer publicaciones que desprestigiaran a figuras de la oposición al presidente del club (como Joan Laporta y Víctor Font, ambos candidatos a la presidencia) y jugadores y exjugadores (Lionel Messi, Gerard Piqué y Pep Guardiola), al tiempo en que buscaba limpiar la imagen personal de Josep María Bartomeu y de la gestión de su junta directiva.
El momento en que se produce esto es a menos de una semana para las elecciones de la nueva junta directiva del Fútbol Club Barcelona, por lo que la institución se encuentra en un estado de caos.
Si contratar una empresa que era la supuesta dueña de cuentas en redes sociales y páginas web que se dedicaban a desprestigiar la imagen de personas ligadas al Fútbol Club Barcelona no resulta lo suficientemente surrealista, el tema de los pagos también entra en la materia de la investigación.
En la campaña 2017-2018 el equipo pagó a la empresa I3 Ventures 1.107.500 €, y luego renovó dos temporadas más por un valor de 947.700 € cada una, hasta que la información llegó a los medios. Estos pagos, según la auditoría posterior, tenían sobreprecio. Así que en este momento, la investigación se centra en actuaciones corruptas de la que fue la cúpula culé.
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La juez del caso levantó el secreto de sumario, apartando al Barça del caso, y puso a Josep María Bartomeu en libertad con cargos. Esto significa que ahora se trata de una investigación de particulares.
El Barcelona ahora deja de ser “persona jurídica investigada” y pasa a tener la calificación de “perjudicada”. Los investigados por corrupción entre particulares y administración desleal serán, entonces, el propio expresidente del Fútbol Club Barcelona y su mano derecha y director del área de la presidencia, Jaume Masferrer.
Sobre este último, la auditoría encargada por el Barça a PricewaterhouseCoopers (PwC) dijo que había estado activo en la contratación de I3 Ventures. También reveló que los pagos fueron troceados para evitar llegar al umbral que requeriría una auditoría (un desembolso de más de 200.000 € genera automáticamente una auditoría), y que se pagó un sobreprecio.
Cuando uno ve en su conjunto la situación, resulta sumamente bochornoso. Pedir a una empresa que ofrece servicios de comunicación digital que limpie la imagen personal del presidente del Barça (usando un dinero que no es suyo para fines personales) al mismo tiempo que se desprestigia a los jugadores del propio club (incluyendo a Lionel Messi, leyenda viva del fútbol y del Barcelona), a los rivales de la política interna del equipo (al expresidente Joan Laporta y al opositor Víctor Font, ambos candidatos a la presidencia en las elecciones de este domingo) y a exjugadores como Xavi Hernández y Pep Guardiola.
No contentos con esto, estos servicios de limpieza de imagen y desprestigio a quien disiente con cómo se ha manejado el club, se contratan con sobreprecio. Y para poner la guinda sobre el pastel de lo que es una actuación mezquina e irregular, los pagos se hacen en fracciones para que no haya investigaciones internas del club.
Por supuesto, el grupo de socios del club conocido como «Dignitat Blaugrana» que ha denunciado y generado la investigación, está en todo su derecho de saber por qué se ha invertido ese dinero del club. Sobre todo, entendiendo que el supuesto fin era dañar a personas ligadas a la institución.
Gustavo Franco es Periodista Deportivo.
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